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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.
Hace tiempo que la gota colmó el vaso y ahora tengo todo el piso encharcado. Quizá la perspectiva de partir me hace especialmente sensible e irascible. Pero ahora mismo cogía un rifle y me cargaba a un par de mamones hijos de la mismísima madame de Babilonia, propietarios de la empresa para la que trabajo... 1. Bailar en pijama. 2. Que te caiga ligeramente el pantalón de la talla 42. 3. Un té. 4. Estar a las 11 de la mañana leyendo en la cama un domingo. 5. Redescubrir The Postal Service. 6. Ir al cine. 7. Cenar pizza que no esté refrigerada o precongelada. 8. Hacer fotos. 9. Volar la cometa. 10. Hablar por teléfono y hablar italiano. "Me descubriste Algora; ahora que te perdí , sé que me dueles. Debí cerrar la ventana, pero la puerta la dejo abierta por si vuelves. Mil besos.M"
Me gusta leer los Te vi del EP3 y sentirme protagonista de la mayoría... 1. Está cansado; casi diría que agotado. Es imposible estudiar estando agotado. Uno se senta enfrente de los apuntes y comienza a crear el simulacro a su alrededor de persona aplicada. Se ordena el escritorio, las hojas en blanco dobladas por la mitad a la izquierda. Las escritas, pocas o aún ninguna, irán a la derecha, convenientemente ordenadas. Los bolis, de dos colores, negro para los títulos, azul para el texto. Quizá un lápiz para esbozar algún esquema, para trazar un dibujito. Justo en frente, los apuntes; el ordenador a mano para consultar dudas. Y permanece sentado, con la espalda erguida, durante 20 minutos, quieto, mirando la pared del frente. Quieto. 2. Quieto. 3. Entonces descubre que no sabe exactamente qué hace así. No es que haya olvidado que debía estudiar, no. Lo recuerda. Pero no puede. 4. Quizá comience a llorar, o sea más pragmático y entre en la despensa. Un plátano, una manzana. Alguna galleta. Y de nuevo frente a los apuntes. 5. Quieto. 6. Y es entonces cuando, con los ojos rojos y la barriga llena, se da cuenta de que ya no puede más. 1. Despertó a sabiendas de que la realidad se le arrojaba encima. En cuanto abrió los ojos el mundo ya estaba formado a su alrededor. Demasiado pronto, hoy. Se dijo.
2. Cogió el móvil sólo para comprovar que la gente sólo cumple sus promesas cuando no tienen sentido.
3. Cuando era pequeño conoció a un niño que sólo jugaba con juguetes nuevos...
4. Hoy iba a ser un día difícil. Sabía que, pasara lo que pasara, se iría a la cama de nuevo por la noche con la sensación de ser un perdedor más. Las navajas suizas no tienen un arrancacorazones.
No sé cuánto durará, pero estoy probando Tumblr, y me parece curioso e interesante... Así que si alguien quiere seguir lo que hago sin metáforas, paráfrasis, cuentos chinos ni demás, lo único que tiene que hacer es visitar esto. Santificaremos los miércoles, les escupiremos en el ombligo y removeremos la arena en su interior con nuestros meñiques. Tú te quitarás la ropa al entrar en la cocina, y asarás esdrújulas con un poco de romero. Yo te observaré desde el sofá del comedor, y me cortaré el pelo, las uñas y las venas para aliñar la siesta. Y entonces nos miraremos directamente a los ojos y las fantasías que elaboramos a nuestro alrededor se desvanecerán, y no seremos novios ni personas.
Y podremos bailar con el ruido que hacen los planetas al desplazarse en sus raíles. Esta rutina de trabajo y de vida que me condena a semanas interminables, indistinguibles los días, inacabables las jornadas... Ayer me quemé con el horno, nada grave. Hoy quizá prepare macarrones para 4. Al raggù. Muchos días libres me asustan. No estoy preparado...
1. Le faltaban las ganas. 2. De levantarse por la mañana, de ducharse, de arreglarse, de mirarse siquiera al espejo, de comer chucherías, de no quedarse dormido mientras le hablaban, de quedarse dormido en la cama. Le faltaban las ganas. 3. Decía que los bordes de su realidad estaban arrugados, y el centro desenfocado. No decía nada nuevo. No era la primera vez que se sentía así.
4. Cuando cocinaba se sentía en paz. Y en algún lugar concreto. Quizá una cafetería, quizá un pueblo abandonado de la montaña, quizá al lado de algún amigo con barba, o con los ojos grises, o durmiendo al lado de E.
5. Pero para todo lo otro, le faltaban las ganas.
Clavándome las uñas en las nalgas esperas encontrar petróleo y atraparme junto a ti.
Pobre infeliz.
Las cárceles de sangre son las más deseadas por las moscas cuando comienzan a podrirse...
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