Con cada beso, con cada tocamiento, se adentraba un poco más. Al principio creía que con el hilo tendría suficiente, que sería capaz de volver sólo. Pero no paró.
Borracheras, noches de fiesta, madrugadas etílicas en el sofá de cualquier antro... Y ahora estaba perdido.
Cuando quiso darse cuenta, estaba en el centro del laberinto, y sin posibilidad de salir. A menos que tú le ayudes...
Que laberinto mas enreversado ese y cuantos sentimientos hay de por medio. Tantos besos, tantos tocamientos,...¿Quién le tiene que ayudar a salir? ¿Por qué tiene que salir de un laberinto tan lleno de amor y sentimiento?
3 comentarios
mar -
oroD (el Hacedor de Hacedores) -
El Hacedor de Brumas -