Salto

Las estrellas le estaban marcando el camino. Tan solo tenía que enlazar Polaris con Arturo y el trayecto estaría hecho. Ese era el recorrido que le habían susurrado las hadas en la almohada
Cogió impulso y saltó.
Y aunque al día siguiente no fue para el mundo más que otro suicidio bajo los efectos de los psicoestimulantes, su alma continuó recorriendo la línea recta marcada por las dos estrellas.
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Último Hombre Feliz -