Bajo Arboles Mojados |
![]() Hay días en los que la lluvia te moja la cara y tú, aunque lleves gafas, miras hacia arriba para notar el frescor... Hay otros días en los que los árboles se mojan y tú estás en casa, bajo una manta viendo una buena película o con un libro entre las piernas... Hay días que llueve y tú estás en la piscina, mojándote por arriba y por abajo... Hay días que llueve y os mojáis los dos, besándoos... Hay días que llueve y eres tú el que estás lloviendo... Hay días que la lluvia te coge Bajo Árboles Mojados...
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...enseñaros cómo vi Madrid la última vez... D: ya no somos niños de 15 años... M: pues si M: pero cuando nos enamoramos volvemos a serlo M: solo los de 15 años se enamoran D: es posible... Ella no lo sabe. Desconoce aún la presencia de sus poderes. Abre con normalidad los paraguas, que se destruyen en unos minutos en sus manos. Todos. Quizá debiera comenzar a usar un chubasquero… Si fuera huérfana, su tío le diría que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, aunque en este caso, es difícil suponer la responsabilidad que debería tenerse frente al poder de romper paraguas. Todos. Alguien me dijo una vez (no hace demasiado) que tengo un gran poder. Y por ello, debería asumir la gran responsabilidad que supone el usarlo. Y no hacerlo con fines maléficos. Ni siquiera cuando me enfado. Creo que puedo hacer mucho daño cuando lo uso… Hace días que no cojo mi Lomo... Me apetece hacer fotos. Es una lástima que no salgan las que tomo en interiores. Os enseñaría muchas cosas. Creo que mi cámara tiene un superpoder también, pero como es un objeto inanimado, carece de responsabilidades. Su superpoder consiste en sacar verdades. He revisado fotos de abril y de marzo y se ven cosas que no me gustan. En las del último carrete ya tengo otra cara. Ando algo liado con las responsabilidades últimamente. Tengo en la cabeza la responsabilidad de olvidar a alguien. Es una cosa difícil. Tengo que borrar cualquier idea de futuro para él en mi cabeza. Tengo que convertirle en un desconocido más, uno de esos que se cruza conmigo por la calle y desaparece en el momento en el que dejo de verlo. Así tiene que ser A. Uno más. O uno menos. oroD dixit. Edit 13-XI-06: Este post fue colgado el viernes 10. Luego, por consejo de un amigo, decidí esconderlo. Sin embargo, llevo pensando sobre el tema todo el fin de semana. Y pienso que no tengo por qué autocensurarme, y menos en un blog. La intención del post no es ofender a nadie. A. asumía las consecuencias de tomar ciertas decisiones. Yo asumo las mías al escribir esto. Pienso que no tiene ningún sentido para mí escribirlo y dejarlo escondido en algún rincón de mi ordenador. Ya hay demasiadas cosas escondidas en mi ordenador. Prefiero tener que arrepentirme en unos meses por haber escrito y colgado esto antes de no colgarlo y que el tema me de vueltas en la cabeza... Tengo otras preocupaciones mayores y mejores. Ayer fue uno de esos días. Una amiga me preguntó si me había bajado la regla. -o- M: hay veces en las que comienzas a caminar sin ningún destino prefijado. 1. Preparar alguna bolsa para el viaje. Se pueden meter elementos varios en la bolsa, tales como pijama, cepillo de dientes, mudas de ropa, calzoncillos y calcetines, libros y libretas para escribir, bolis, lápices, ordenador portátil, e incluso algo para comer. 2. Comprar el billete. Esta parte, aunque no lo parezca, es de las más importantes. 3. Acudir a la estación antes del horario de llegada. Intentar adelantarse unos 20 minutos. Es mejor esperar un tren. Él nunca te esperará a ti. 4. Una vez llegue, subir en el vagón que te indique tu pasaje y sentarse en el asiento correspondiente. Dejar la bolsa para el viaje en la parte superior, no sin antes haber tomado todo lo que será necesario durante el trayecto. 5. Comenzar a disfrutar. Cosas que se pueden hacer en un tren: Leer, dormir, mirar por la ventana, soñar, dormir, llorar, reír, pensar, escribir, ver películas... Cosas que no se pueden hacer en un tren: Hacer el amor (los cuartos de baño son excesivamente pequeños), marearse, correr, fumar... ¿Quién le ha puesto una sardina con cianuro a tu perro? Una bolsa llena de chucherías, golosinas y otras guarradas del estilo... (Imagen robada, sin consentimiento expreso, del fondo fotográfico personal de Aldeana) A Kaveri , recién salido de su bosque fantasma... Sin saber muy bien como, te encontrabas ya dentro. No lo veías, pero notabas el frescor de las yerbas, que crecían a los pies de los árboles invisibles. En algún lugar se escuchaba el reclamo de alguna rapaz. Quizá esta noche vuelvan a cazar musarañas inexistentes. El bosque no estaba pero acababas perdido en su interior. Era curioso caminar por en medio de la nada del desierto, apartando con una mano los arbustos, evitando chocar con baobabs, gigantes, transparentes, con cuidado de no meter el pie en un charco que quedó de la lluvia de anoche, aquella que no sucedió. |
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