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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2004.
02/01/2004
Hoy no me pienso levantarAcabo de soñar contigo, que venías aquí y te sentabas en esta misma cama, que hablábamos y yo te tocaba el pelo largo y rizado, e incluso me besabas, que yo te daba algún disco y te hacía cosquillas en los pies, y tú decías que habías dejado eso del sexo, y que te tenías que ir o perderías el tren. Entonces me he despertado y aún siento el calor de tu cuerpo en la cama. Y no me tengo que esforzar demasiado para ver que el aire de mi habitación ha copiado tu característico olor. Creo que no me voy a levantar nunca de aquí... Dentro del Laberinto Con cada beso, con cada tocamiento, se adentraba un poco más. Al principio creía que con el hilo tendría suficiente, que sería capaz de volver sólo. Pero no paró. Borracheras, noches de fiesta, madrugadas etílicas en el sofá de cualquier antro... Y ahora estaba perdido. Cuando quiso darse cuenta, estaba en el centro del laberinto, y sin posibilidad de salir. A menos que tú le ayudes...
03/01/2004
Caleidoscopio Cuando le hicieron la cardioecografía, los médicos quedaron muy extrañados. En el lugar en el que debería encontrarse el corazón sólo había un objeto tubular, alargado. Con mucha urgencia le realizaron una operación y le transplantaron un corazón, pero al sacar aquel objeto, pudieron comprobar que se trataba de un caleidoscopio. Cuando salió del sopor de la anestesia y le explicaron la extrañeza de los hechos, él contestó sinceramente: —Pero, ¿qué creéis que podía hacer con los fragmentos de mi corazón que quedaron cuando me lo rompió?
04/01/2004
LadrónPronto vieron que les habían asaltado. Todas y cada una de sus bolsas habían sido registradas, y habían extraído sus gemas, rubíes y demás materiales preciosos y valiosos.
"Insensatos" pensó el hechicero más avanzado. Tras decir esto, susurró al viento dos palabras ininteligibles, echó al aire polvo de alas de hada que llevaba escondido en un bolsillo oculto de su túnica, y la imagen del ladrón se materializó frente a ellos.
Entonces, uno a uno, fueron insertando pequeñas agujas sobre esta figura etérea, y vieron cómo se retorcía. A 30 leguas de allí, en una taberna y con una jarra de cerveza en la mano que pronto se estrelló contra el suelo, el ladrón moría entre gritos agónicos y espumarajos encandescentes que salían de todos sus orficios corporales...
05/01/2004
DedicatoriaAquella mañana la Luna la despertó ronroneando sobre la cama. Se levantó y se sorprendió al descubrir que tenía unas ganas tremendas de escuchar aquel disco de Javier Álvarez que hacía tiempo que estaba aparcado en la estantería. Se metió en el cuarto de baño para asearse tarareando...
"Mamá se va papá... mamá se va papá..." Ya vestida y aseada entró en la cocina, no sin antes pasar por su habitación de nuevo para sacar el enorme regalo que llevaba escondido bajo la cama desde hacía unos días. En la cocina, se le acercó por la espalda, le tapó los ojos, dejó con delicadeza el paquete entre la taza de café con leche y las tostadas, y mientras le destapaba los ojos, le dio un beso y añadió un "Felices 63, papá... te quiero", junto con un fuerte abrazo.
06/01/2004
Noche de ReyesEntró en aquel pub ya a las 6 de la madrugada, y lo encontró vacío a excepción del camarero y tres viejos que se refugiaban, en el peor de los estados de embriaguadez, en un rincón.
Le llamó la atención las largas barbas de dos de ellos, y que el tercero fuera de color.
Él se sentó en una mesa a parte y continuó ahogando sus penas con wisky, pero pronto el escándalo armado por aquellos tres vejestorios fue tan grande, que el dueño tuvo que llamar a la policía, que se los llevó esposados a la comisaría más cercana.
A la mañana siguiente, día 6 de Enero, los hogares amanecieron vacíos de regalos
07/01/2004
Perdiendo interés No comprendió cómo después de haber compartido mañanas, tardes, noches y madrugadas, almuerzos, sofás y teles, cama, sábanas y suspiros, amores, labios, mordiscos y gemidos, latidos, preocupaciones y ansiedades... No comprendió cómo después de haber compartido todo esto y más, ahora el otro estuviera perdiendo el interés.
08/01/2004
El Palacio de la Luna Fue por aquel entonces cuando le regalaron el Palacio de la Luna, argéntico, construido con roca selenita. Éste se encontraba justo en el límite entre su cara visible y su cara oculta. Así, por las tardes, cuando le apetecía pasear, y dependiendo del humor que hubiera desarrollado a lo largo del día, salía a dar una amplios paseos por la cara visible, acompañado de un bueno libro, o tomaba unas cuantas luciérnagas del jardín, las metía en una botella, y caminaba cabizbajo por las sendas zigzagueantes que había en la cara oculta. Disfrutaba también recostándose en alguno de los amplios cráteres y observando las constelaciones, o realizando la ardua tarea que se había propuesto, contar todas y cada una de las estrellas visibles desde allí e inventarles un bonito nombre. Pero con lo que más disfrutaba, aquello que hacía que no se aburriera nunca a pesar de recibir escasas visitas, era pescando. En las noches en las que el satélite se encontraba en cuarto menguante, bajaba justo allí donde la luna formaba su pico, se recostaba, y con una gran caña, una inmensa caña armada de hilo de oro, pescaba delfines y ballenas de los mares de la Tierra. Luego los devolvía intactos allí de donde procedían, aunque solía pedir prestados a los cetáceos alguno de los pelos de sus barbas, para armar con ellos aquella arpa construida con las alas de un ángel caído que tañía en las noches de luna nueva, cuando el sol no calentaba la superficie del satélite y se refugiaba frente a la chimenea en una de las torres del castillo.
09/01/2004
Mintiendo todo el díaVolvió a casa y se encontró de frente con su madre, a la que saludó con una amplia sonrisa. Comió sólo en el comedor, mientras ella limpiaba por dentro, y le costó mantener los ojos secos, en un par de ocasiones estuvo a punto de caerle una lágrima, pero recobró en seguida la compostura y continuó leyendo el periódico. A las 5 y 10 llegó su hermano del cole, le preparó la merienda y se sentó frente al ordenador para continuar haciendo alguno de los miles de informes retrasados que tenía. Cuando su padre volvió del trabajo, fueron juntos a recoger su móvil nuevo, y ya de vuelta a casa se puso los pantalones para correr que le había traído Papá Noël y salió a hacer algo de deporte. Volvió, se duchó y cenó con el resto de los de casa. Vio un rato la tele y ya a las 11 y 20, se metió en la habitación y preparó todo lo que necesitaría para el día siguiente. Cuando se acostó, cogió un libro y comenzó a leer, aunque 4 líneas después de haber empezado, lo tuvo que dejar, pues tenía la cabeza tan llena de hipocresía que no podía entender ni lo que había impreso en las hojas. Encendió el ordenador y comenzó a escribir algo parecido a esto, mientras las lágrimas, además de limpiar sus ojos, vaciaban toda la falsedad acumulada a lo largo del día.
10/01/2004
Jugando... —¿Y no te cansas nunca de jugar? —No, que va. Es muy gratificante. Además, estoy planteándome ir a algún campeonato. Al fin y al cabo, he ganado a todos los que alguna vez vencieron en alguno de ellos. —Ya, pero ¿y si alguien algún día te gana una partida? —Eso nunca pasará. —Sólo imagínatelo, ¿qué ganaría aquel que te venciese? —No sé, imagino que no tendría más remedio que darle otra oportunidad... —Ah ¿sí?, pues jaque mate. Volveremos a jugar dentro de 80 años más o menos.
11/01/2004
Cepillo de dientes Una semana después de reyes, continúo pensando que se equivocaron a la hora de repartir los regalos. Yo sólo había pedido un pijama y unas zapatillas de andar por casa para pasar las mañanas abrazados viendo la tele cómodos en tu casa, y un cepillo de dientes al lado del tuyo en el cuarto de baño. Pero se lo trajeron a otro.
12/01/2004
CriticandoPor fin había conseguido llegar a la final, después de tanto esfuerzo, de noches en vela, de acaloradas discusiones,... Incluso después de tener que dejar a su novia, que no comprendía el tiempo que requería aquel deporte. Había tenido que abandonar muchas cosas para intentar demostrar que en aquello, él era el mejor... Y ahora tenía la oportunidad de hacerlo.
Se subió al escenario, miró al público que le analizaba; 500.000 personas escrutando el menor indicio de debilidad para hundirle,... O para coronarle como el mejor.
Y ya le tocó a hablar:
-No sé si lo sabías -era el inicio requerido por el reglamento, establecido hacía tanto tiempo que se perdían en el pasado sus autores- pero Puck es un falso, un manipulador y un vengativo...
Tras 30 minutos de disertación, el público aplaudió y le ensalzó como el mejor del lustro. Por fin había un nuevo ganador en el "Puck's Criticism". Por fin había un nuevo vencedor... Necesito...Necesito saber que estáis ahí, escuchándome, o viéndome llorar, o sonreír...
...
... para saber que aún sigo aquí. (creo que últimamente me estoy yendo demasiado).
13/01/2004
Fenómenos de LaderaEn la ladera una franja, una caída. Mi corazón cayendo.
Y tú debajo, con los brazos cerrados, la mente cerrada, tu corazón cerrado.
Resbalando, resbalado sobre ti, y tú sobre mí, sobre lo nuestro, sobre nosotros.
-Debes tener millones de bichitos míos ahí. Debo tener millones de pensamientos tuyos aquí.
14/01/2004
Vacío No comprendía muy bien qué le estaba pasando a su cuerpo desde hacía unos días. Una semana atrás, comenzó de nuevo el típico dolor de muelas que aparecía siempre antes de exámenes. Pero esta vez era muy intenso. Tan intenso que una noche, no pudiéndolo aguantar, se arrancó un par de muelas, para descubrir con asombro después que no había hueso encima, que la mandíbula superior había desaparecido por completo. Decidió no prestarle más importancia, pero la noche pasada, acostado leyendo, notó como si las paredes ventrales del pulmón se desmoronaran, aplastando las cavidades inferiores. Para ser exactos, no notó como si, sino que realmente ocurrió, ya que pronto advirtió que no podía respirar. A pesar de ello, creyó que no debía alarmarse o escandalizaría a sus progenitores, y ellos ya tenían suficiente problemas en la cabeza como para además añadir un hijo en pleno proceso de descomposición. Pero aquella mañana había descubierto con repulsa cómo se le estaba llenando el estómago de aire. Al principio habían sido como simples ruidos de tripa, que él enseguida asoció a gases, pero luego, al apretarse la barriga, ante la insistencia del hecho, había podido comprobar que no ofrecía ningún tipo de resistencia mecánica. De continuar así, en un par de días más, no sería más que una cáscara, un armazón vacío.
15/01/2004
Guantes a Rayas Cuando se dio cuenta de que se le helaban las manos, en seguida pensó que sería un efecto secundario de tener el interior de hielo... Lo habló con una amiga de la universidad, y a los pocos días ella apareció con unos bonitos guantes a rayas de dedos cortados, con los que podría tomar apuntes y tener las manos algo más cálidas. Aunque esto no solucionaría lo de sus vísceras congeladas. Llamó entonces a otro ser creado junto con él, que en vez de tener manos poseía unas largas y afiladas tijeras, y con paciencia, y al ritmo de una música sublime, le dio forma a un pequeño corazón, que comenzó a latir con la idea de un nuevo amor, mientras caía sobre la ciudad una fina y ligera nevada causada por los trocitos de hielo cortado...
16/01/2004
Distracción (I)Comenzaba a anochecer y se encontraba algo cansado, por lo que decidió dejar de volar y levitar sobre la superficie del lago. Antes, se acercó al bosque y recogió de debajo de las encinas y las moreras unas cuantas luciérnagas, que metió en el interior de un frasco de ámbar. Era curioso el efecto que causaban estos insectos al volar en el interior y mover los focos de luz, que chocaban con alguna de las impurezas del ámbar y creaban magníficas danzas de sombras. Algo más relajado ya, se acercó a la isla del centro del lago, donde hibernaba el dragón rojo. A pesar de las creencias de los mortales, los dragones eran seres tontos, sin a penas inteligencia. Los duendes más pequeños jugaban a acercarse sigilosamente y robarle alguna de sus escamas, con las que construían bonitos amuletos, por otro lado, carentes por completo de función. Cuando ya notaba la calidez creada por las altas temperaturas de las emanaciones del dragón, decidió recostarse y observar el reflejo nacarado del interior de una concha de una almeja. La había encontrado unos días atrás en la playa de sal, y había estado puliendo su interior con paciencia, de manera que reflejaba a la perfección los objetos que se le colocaban delante. Pero esta vez, lo que vio en aquél reflejo no fue su juguetón rostro, sino que se trataba de la imagen de un joven que, para distraerse de sus estudios, había comenzado a escribir un relato fantástico...
17/01/2004
LasciviaDéjame que te cuente que desabrochar tu camisa, o tu pecho desnudo sobre el mío, quitando tus zapatos, abriendo tus pantalones;
que soñar con tu pelo, o tus manos gigantes cogiendo mis muñecas, surcando mi mar, explorando mi cuerpo;
que tus ojos cerrados, o mis labios húmedos buscando tu boca, encontrando tu lengua, ahogando suspiros;
que gemir junto a ti, o llorar cada noche tu ausencia en mi cama no es lascivia, ¿sabes? es que te necesito...
18/01/2004
DesolaciónCaminaba por en medio de la ciudad arrasada. No veía ni rastro de vida, ni un pequeño movimiento que no fuera producido por el viento. Aquí y allí había enseres domésticos destrozados, sábanas ajadas, muros derrumbados. Pero lo peor de todo eran los cadáveres. Dado que aún no habían pasado demasiadas horas, aún no estaban descomponiéndose, pero las posturas, las posiciones en las que habían quedado, eran bastante desagradables. Por no decir de los muertos que habían quedado momificados, montañas de cenizas en forma de niños durmiendo en sus cunas, mayores sentados en sofás o incluso algún adulto de pie, con intención de dar un paso más que nunca serían capaces de dar...
19/01/2004
Distracción (II) Hacía tiempo que no raptaba a ningún viajero para divertirse. Solía hacerlo en las noches de frío, apareciéndoseles desnudo, resplandeciente, agitando las alas transparentes. Los viajeros caían en su hechizo y le seguían al otro lado, donde jugaban bajo unas sábanas de seda fosforescente, tejidas por orugas gigantes. A la mañana siguiente, antes de que se despertaran, les llevaba desnudos de nuevo al bosque, perdidos, exhaustos y desorientados, donde pronto pasarían a formar parte de la cena de algún lobo. En los pocos casos en los que conseguían llegar a alguna aldea, era tal su estado mental que los tomaban por locos y los recluían en habitaciones oscuras...
20/01/2004
La increíble y triste historia del hombre menguantePor la mañana, cuando fue a ponerse la ropa, descubrió con asombro que le venía bastante grande. Los zapatos le caían cuando caminaba, necesitaba usar cinturón para no perder los pantalones, las camisas y los jerséis le venían muy holgados... Poco a poco, día a día, continuó menguando. Pronto necesitó usar ropa de su hermano pequeño, y más tarde, su madre tuvo que hacerle las prendas a medida.
Acudía a clase en el interior del bolsillo de un amigo, y terminó durmiendo en el interior de una caja de cerillas.
Con el tiempo, la gente que no conseguía verle terminó por olvidarle, y el día en que desapareció por completo, por entre los bosones del universo, ya hacía tiempo que el mundo no le echaba en falta...
21/01/2004
Simon Simon se recuesta en el sofá, y con la tele encendida, mira las nubes a través de la ventana. Intenta reconocer formas en los nimbos, y distingue un conejo, una ballena y a la vecina de en frente. Simon escucha sonar el teléfono, pero decide que no va a contestar. Va pasando el tiempo, e ignora más tarde a unos vendedores de enciclopedias y a la vecina, la misma que creía haber visto antes en el cielo, que viene a advertirle de que hace unas horas que huele a gas. Simon está ahora cansado, y además ha comenzado a hacerse de noche. O se le está nublando la vista. Decide cerrar los ojos e intentar dormir. Simon, hoy, no tiene ganas de nada.
22/01/2004
El puente Un puente hacía las estrellas. Allí estaba, tendido frente a él. Con baldosas bien visibles y firmes. Probó poner un pie encima, y vio que no se balanceaban, que soportaba su peso perfectamente, ya que parecían apoyarse en cualquier lugar del aire... Lo había encontrado en el interior de la cueva. No lo buscaba, más bien parecía que el puente le había encontrado a él, que había causado el encuentro. Para salvarse de sus perseguidores, había decidido refugiarse en la vieja sima abandonada de la montaña. Y desde el momento en que entró, un resplandor iridiscente le guió hasta la cámara central, escondida tras tantas vueltas, recovecos y giros que, cualquiera que la buscara a propósito se hubiera perdido. Él había estado antes en la cueva y no había visto el resplandor que le había guiado esta vez. No sabía exactamente qué le esperaba al otro lado, aunque pensó que no podría ser peor de lo que había encontrado aquí, así que cogió carrerilla y subió, corriendo, hacia el nuevo desconocido... El infierno al que me llevas...Amarrado a ti continúo besándote, devorando tu lengua, atragantándome con tu cuerpo... Hace tiempo que la ropa ha desaparecido. Unas horas atrás parecíamos animales salvajes en celo. Ahora, de nuevo, el ritmo vuelve a ir en aumento...
Unos meses atrás lo habíamos dejado, y sin embrago, ahora volvemos a hacerlo como entonces, como unos salvajes. Sé que mañana me dirás que no, que lo nuestro no tiene futuro, que no vale la pena intentarlo de nuevo, tras el fracaso que resultó la primera intentona. Y sin embargo, vuelvo a caer.
Pero caigo contigo.
Y es que, lo peor del infierno al que me llevas es saber que no podré quedarme...
23/01/2004
Tiempo de sobra Cinco minutos después de que todos los relojes del mundo se pararan, salió a la calle. No era una hora en la que debiera haber mucho tráfico, pero los pocos coches que estaban enmedio de la carretera estaban parados, y con ellos, sus ocupantes. Corrió, asustado, hasta que se cruzó con otra persona que, efectivamente, también había quedado congelada. Llorando, se acercó a cualquier portal, y cuál fue su sorpresa al apoyarse en la puerta de entrada y que esta cediera bajo su peso. Extrañado, subió al primer piso del mismo edificio y empujó ligeramente la puerta. Se abrió. Probó con unas cuantas más, descubriendo que ninguna se resistía al contacto con su mano. Por fin se había cumplido su sueño, tantas veces repetido en mitad de la noche. Ahora, sólo tenía que recorrer el mundo para encontrar a la otra persona, la única que, como él, no estaría congelada en el mundo. La única persona con la que, según la profecía, debería crear el nuevo orden, el nuevo mundo...
24/01/2004
Volviéndome locoA pesar de que hacía varios años que vivía sólo, nunca le había ocurrido algo así. Desde la tarde, le daba la sensación de que había alguien más en la casa. Una de las veces que había levantado la cabeza del ordenador, mientras trabajaba, vio por el rabillo del ojo una figura que se escondía en la cocina. Asustado, corrió a mirar si había alguien, pero encontró la estancia vacía. Más tarde se metió en el cuarto de baño, y llegó a discernir detrás de la cortina de la ducha una silueta. Cuando ya esperaba que le propinara una cuchillada en su espalda, no ocurrió nada, y a pesar del miedo, cuando descorrió las cortinas, vio que estaba sólo en el lavabo. Por la noche, en la cama, no paró de notar, detrás de los párpados, como alguien se le acercaba. Pasadas las 4 de la madrugada se levantó, corrió a la despensa, y descubrió, con asombro, que había olvidado tomar la medicación contra su esquizofrenia...
25/01/2004
Mariposas en el estómago Esta mañana, mientras bajaba a la ciudad, he vuelto a hacer el mismo recorrido que hacía por las mañanas, para bajar a almorzar contigo. He pasado por el bloque de edificios donde siempre me encontraba a aquella madre que sacaba a su hija casi a rastras para llevarla al cole. He sentido las mismas mariposas en el estómago cuando he cogido la avenida que va paralela al mar. Me he reconfortado con el calor del sol sobre mi cara... Cuando luego he pasado por la puerta de tu casa, se me ha hecho muy difícil no llamar al timbre y subir, para encontrarte en pijama, recién levantado, y sentarnos a ver dibujos y videoclips, y más tarde, entrar a tu habitación y jugar al escondite entre los recovecos de nuestros cuerpos, bajo un edredón nórdico que se nos quedaba pequeño. He llegado pronto a casa, no como aquellas mañanas. Pero he desaprovechado el resto del día...
26/01/2004
Distracción (III)Cuando se le fue acercando, despacio y liviana sobre la superficie del lago, pudo comprobar que se trataba de una ciudad flotante en miniatura, miles de pequeñas casas de barro construidas sobre los lomos de un par de medusas gigantescas. Las libélulas, con sus diminutos tripulantes, iban y venían. Cada casita tenía en su interior una luciérnaga que le proporcionara luz y calor. Y en medio de la ciudad, majestuosa, se alzaba una torre, coronada por un pequeño magnolio en flor, y vigilada por centenares de polillas, todas al servicio de la reina...
27/01/2004
VentanaTenía una ventana delante de su escritorio, que miraba directamente a la ventana de la casa vieja y medio abandonada de enfrente, por la que se asomaba una silla y un tablero. Se dedicaba, en sus interminables horas de tedio (o estudio), a imaginar historias sobre asesinatos, secuestros y zulos, venganzas, sangre, amor y sexo... Todas ellas ocurridas tras esa ventana. Hasta que una tarde, una vieja desagradable se asomó por la ventana, le miró con desprecio, y la cerró.
28/01/2004
Extranjeros Los habitantes comenzaban a casarse ya. Cada vez venían más extranjeros, y ellos tenían que esconder todas sus cosas y hacer como si nadie hubiera vivido allí. Sólo arena, piedra y cráteres. Primero venían los satélites, orbitando a su alrededor, echándole fotos. Esto lo habían conseguido solventar mediante hologramas tridimensionales. Pero los módulos terrestres... Eran arena de otro costal. Patéticos. Con ese aspecto tan ridículo, saliendo de extraños meteoritos que sólo sabían abrir globos para no estrellarse contra la superficie del planeta... Eso, y todos los módulos que no llegaban, que se desintegraban o se estrellaban. Y ellos teniendo que despejar el camino que iba a recorrer aquel armatoste. Cualquier día, se cansarían ya de tanta farsa y tendrían que destruir la Tierra. Al fin y al cabo, ellos sólo querían vivir tranquilos...
29/01/2004
Cuento para antes de ir a dormirAnoche me quedé hasta tarde estudiando arriba, en el escritorio que me he puesto en la buhardilla de casa de mi abuela, donde estamos pasando una temporada. Como ya he dicho alguna vez antes, justo delante del escritorio, hay una ventana, y como la buhardilla está en la última planta de la casa, veo los tejados de las casas de enfrente. Anoche, mientras intentaba memorizar alguna familia de coleópteros o tisanópteros, me pareció escuchar un sonido extraño, que me llegaba, incluso, a través de la música que escuchaba en los auriculares del disk-man. Lo apagué y escuché atentamente. Era una melodía de violín, suave, que llegaba hasta mí acunada por el viento. Agudicé el oído y la vista, y por fin conseguí verla. Allá lejos, en el tejado de una casa que hay dos o tres calles más arriba de la mía, había, sentada apaciblemente, una señora tocando el violín, vestida de negro, con un gran tul alrededor de su cuello, que bailaba al son de la música y del viento y la protegía del frío que hacía. Quedé fascinado, porqué negarlo. Pasado un rato, cuando la magia de la imagen comenzó a ceder, decidí continuar repasando un poco más, relajado con su melodía. Antes, la saludé con mis guantes de dedos cortados a rayas, y ella, a su vez, levantó la mano, y me devolvió el saludo con una mano resguardada del viento también con unos guantes como los míos, aunque negros. Me cundió mucho en aquél último rato de estudio. A media noche, me desperté sobre el escritorio, con un fuerte dolor de cuello. Pero ella ya no estaba allí. En su lugar, centenares de gatos deambulaban por los tejados vecinos deseándome las buenas noches...
30/01/2004
La ciudad de debajo de la ciudad Los seres de la ciudad de debajo de la ciudad celebran una fiesta. Han ido guardando durante un año los restos que le llegaban desde arriba y los han almacenado, para adornar las torres, adecentar las aceras y preparar un gran banquete. Hace mucho tiempo que los otros, los de arriba les han olvidado. Tiempo atrás, les expulsaron por ser diferentes, les marginaron, y ellos se recluían en las alcantarillas. Poco después comenzaron a excavar en la roca y crearon grandes cámaras subterráneas, donde podrían vivir con tranquilidad. Hacía unos cien años, los investigadores de la ciudad de debajo de la ciudad habían creado un pequeño sol que iluminaba la gran cámara central y que les permitía calentarse e incluso plantar ciertas verduras. Además, con las placas solares almacenaban energía que les permitía tener música sonando todo el día. Su música no tenía nada que ver con la que se escuchaba arriba. Tenía muchas percusiones, como aquella que sonara en la sabana africana cuando el hombre comenzó a caminar sobre dos patas. Además, se acompañaba de flautas creadas con tubos metálicos. Esta música, como decía, llenaba las grutas y la gran caverna principal. Y como habían conseguido grabarla, cuando los músicos estaban cansados (créanme, esto ocurría muy pocas veces, pues siempre había alguien dispuesto a alegrar el ambiente), ponían estas reproducciones, y el ambiente festivo no terminaba nunca. Para la fiesta de hoy, han encontrado un trombón. Ha sido muy arriesgado, pues han tenido que subir hasta zonas peligrosas, donde hacía tiempo que no subía nadie y estaban bastante expuestos. Pero ha valido la pena. Esta noche, algún afortunado tocará este instrumento y extasiará al resto de los habitantes de la ciudad de debajo de la ciudad...
31/01/2004
El Maravilloso Mundo del Circo Pasen, señoras y señores; pasen y vean las impresionantes sorpresas que esconde este magnífico circo, venido para ustedes desde los lejanos confines venusianos, al otro lado del sistema solar... Pasen, señores, y podrán contemplar al hombre capaz de tragar grandes cristales de comulonimbos, la materia con la que se hacen los sueños. Admiren también a la preciosa mujer-araña, que aún pareciendo un ser humano normal, esconde un agujón capaz de matar al mayor de los incautos; vean como la alimentamos con hombre tontos y despistados, contemplen con que avidez los devora. Si últimamente no pueden conciliar el sueño porque temen que la muerte aceche al otro lado de los sueños, no olviden visitar a Madame Morgagni, que adivinará su futuro observando las volutas de humo que crearán sus lágrimas hirvientes. Para los niños, queridos padres, aguardamos una gran atracción en nuestra carpa lunar. Vean como quedan dormidos contemplando el maravilloso planetario que aparecerá sobre sus cabezas, y olvídenlos y diviértanse durante el tiempo, largo tiempo, que ellos permanecerán en el mundo de Hypnos. Y nuestra gran atracción, que señoras y señores, está en la pista central, dentro de una inmensa pecera gigante de cristal traído desde el mismísimo Himalaya, el único capaz de contener la enfermedad que padece su ocupante. Allí, para todos ustedes, hemos capturado al hombre con un único talento... No grite señora, se encuentra usted convenientemente protegida al otro lado del recipiente. Allí, para ustedes, el hombre con un solo talento se dedicará a su condena desde que tiene uso de razón. Allí, para ustedes, el hombre de un solo talento continuará escribiendo un cuento diario...
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