Intrusos (La intimidad robada)
No necesitó ver nada para saber que habían profanado su habitáculo. El frío, que se le metía por la punta de los dedos de los pies y alcanzaba todos y cada uno de sus huesos, se lo indicaba. Le indicaba que una presencia ajena había atravesado el umbral y había hurgado en su montón de botones (perdón, digo, besos). Además, las letras, escondidas en el baúl, habían sido pronunciadas, llenando el espacio vacío de sentimientos que, al no encontrar corazón en el sacrílego que había entrado en su morada, habían helado el ambiente.Ahora, ni las lágrimas de libélulas que tenía almacenadas en discretas botellitas (también manoseadas por el intruso) podrían restaurar el ambiente de paz que antaño llenaba la habitación
Dentro de un igloo multicolor, con la música resonando en el hielo de las paredes, ellos nos extirparon los corazones eléctricos...
Por fin había alcanzado el 21º piso. Subir a pie por las escaleras era cansado. Se asomó al borde y miró hacia abajo. Y luego hacia arriba.
Subió a casa de la vecina de arriba para decirle que se le estaba saliendo el agua de la lavadora. Dado que era una mujer ya mayor, decidió ayudarla a limpiar el estropicio. Y cuando entró en el cuarto de lavar, lo encontró lleno de botellas de plástico de refrescos vacías. En un rincón se acumulaban 30 o 40 palos de escobas. Y los montones de periódicos, revistas y propaganda crecían aquí y allí, en cualquier lugar en que tuvieran espacio para desarrollarse.
De sobte, tots el sorolls del carrer emmudiren, deixaren de passar cotxes i sols els murmuris del vent s'escoltaven por damunt de la música que sonava als auriculars.
Subido en el autobús, la chica que se le sentó al lado apoyó la cabeza en su hombro, sin decirle nada, sin mirarle. Y cuando ya hacía 5 minutos que ella no se movía, dijo, como entre uno de sus sueños:
Cuando después de haber quitado el envoltorio, abrió el regalo, comenzó a emanar una oscuridad inmensa de aquella cajita. A pesar de haberla soltado, se quedó flotando en el aire, y continuó saliendo de ella una bruma negra, aunque de vez en cuando, se veían emerger también puntos blancos de luz.
-No te fijes demasiado en él, porque en realidad no es de verdad, está hecho de plástico y goma.
Aquella mañana, tras las tristes palabras del sumo sacerdote, el sol no salió...
Cinco días después de que comenzara a llover, el agua había llegado a inundar las casas más viejas y bajas. Los vecinos que las habitaban, ya desde el segundo día habían pedido amparo bajo el techo de los que vivían en los pisos más altos, y ante su negativa de auxilio, habían roto sus puertas y les habían invadido.
Levantó la cara y vio una luna llena. Y aulló. Después encendió una gran hoguera con ramas de un olivo milenario, donde hirvió la sangre de un gallo castrado alimentado con polluelos, junto con unas ramas de verbena. Añadió unos trozos de setas. Y lo bebió...
Cerró los ojos e imaginó que de nuevo se iba a la luna, a su cara oculta, a compartir sus secretos más ocultos con un fabricante de neón...
Aquella enfermedad que pasó de niño y que estuvo a poco de llevarle a la tumba le dejó a medio camino entre la vida y la muerte. En realidad no era un ser vivo completo, era una especie de fantasma. La gente le podía tocar, le podía ver y escuchar. Incluso podía tener relaciones sexuales con gente viva.