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Bajo Arboles Mojados

Personal

Teoría (de las antologías y otros odios)

Me gustaría conseguir escribir un libro. Aún no he pensado sobre qué trataría mi libro. No me acabo de decidir. La poesía podría ser un tema interesante, es decir, podría ser un poemario. Pero también me ha gustado siempre escribir cuentos, así que podría ser una antología de cuentos. Pero odio las antologías.

Hay dos cosas que odio sobre todas las cosas. Y aún más en poesía. Las antologías y los versos rimados. Llamadme reaccionario o como queráis. No me gusta la rima. Me gusta el ritmo, pero no la rima. En cuanto a las antologías… Prefiero con diferencia los poemarios, que tienen una coherencia. 

Una antología es como si para enseñar un árbol a un niño tomáramos una hoja, un trozo de corteza y un trozo de raíz y le dijéramos: esto es una encina.

Yo no sé vosotros, pero yo no me lo creería. Pues me pasa lo mismo con las antologías. Que no me las creo.

Teoría (del [jodido] destino)

Anoche sucedió. Ni yo quería evitarlo ni lo causé. 

Simplemente sucedió.

Hay actos que parece que se realicen solos. Una compañera de prácticas decía ayer que el destino te evita hacer ciertas cosas. Llegas tarde a la subasta de una carrera por un accidente en la autopista. Llueve el día que tenías que presentarte a una entrevista de trabajo… Tantas cosas que parece que estén preparadas para fastidiarnos, y que al final, siempre, tienen un efecto.

Teoría (del italiano para la prosa)

 

 

 

Il freddo si attaca nel cuore...

C’è un giorno in cui i sogni ritornano nella realtà e si scioglono...

E la realtà diventa più brutta e cattiva...

(El frío se pega en el corazón...

Hay una mañana en la que los sueños vuelven a la realidad y se deshacen...

Y la realidad se vuelve fea y mala...)

Teoría (de las sábanas y los faros)

Odio las sábanas. Son un organismo pérfido, traicionero y siempre hambriento. Hay pocas cosas más fáciles que perderse entre unas sábanas. 

Cuando se duerme solo, las sábanas tienden a enroscarse entre las piernas de uno. Entre los brazos también. Y a veces se ajustan incluso en el cuello. Son como boas constrictores las sábanas.

Si se acuesta uno acompañado, la sábana se vuelve celosa, y se empeña en separar a la pareja. Y cuando comprueba que es difícil, casi imposible, se aparta. Al menos que se constipen, pensará. 

Yo intenté mandar una petición al gobierno para que instalaran faros en todas las camas. Para no perderse entre las sábanas. Un faro siempre encendido al final de la cama. En la pata izquierda. Aún no me han respondido los del gobierno…

Teoría (de los polvorones)

    Estos días de mantitas y cafés calientes sólo consiguen entristecerme un poco. No, tranquilos, no vuelvo a la melancolía. Imagino que será la tristeza típica de los noruegos en invierno, la que se da por falta de luz.
    
    No apetece más que ir al local con una peli y taparse con la mantita. Y abrazarse.
    
    Hay que tener cuidado a quién te abrazas. Es recomendable que el nivel de confianza sea lo suficientemente alto. He conocido casos de relaciones que han nacido tras un abrazo. También he conocido el caso contrario.
    
    Otro peligro muy grande de este tiempo y estas fechas son los polvorones. Uno corre el riesgo de verse transformado en un polvorón si el consumo es excesivo. Cuídense de los polvorones, nadie sabe nunca en qué momento les van a atacar, y una noche te levantas y zas!, ya te has convertido en uno...

Teoría (de las tiendas de muebles y el futuro)

Las tiendas de muebles son sorprendentes. Metros y metros cuadrados de cocinas, comedores, habitaciones… Me pasaría horas viendo alguna de estas tiendas. He estado alguna vez en un Ikea y fue toda una experiencia.

En las tiendas de muebles uno va a imaginar su vida futura. Imagina qué cocina elegirá para su casa, en qué cama pasará sus mejores noches, sobre qué sofá ser recostará para leer, acurrucado. A veces, incluso con qué manta se cubrirá en las noches de invierno con lluvia y frío (como ayer)… 

Así pues, las tiendas de muebles son como un anticipo de una vida mejor. Anticipo de madrugadas frente a la tele con tarrinas de un litro de helado.

¿Alguien se apunta?

Llueve

Hoy llueve.

Cualquier cosa más que quiera añadir no será ni la mitad de bonita que el día.

Llueve, que no es poco. Es bastante. 

Algo grande

De nuevo frente a una hoja en blanco. El mítico reto de la hoja en blanco. Nunca me ha supuesto un gran esfuerzo enfrentarme a una hoja en blanco. No digo que lo que salga de ella sea bueno. No. Para nada. Simplemente digo que no me da miedo comenzar a llenar un ahoja en blanco. 

Me he dado cuenta que me gustan las cosas que escribo pero solo unos cinco minutos después de haber comenzado. Esto de escribir se está convirtiendo en algo como hacer deporte. Si quieres que te salga bien, si no quieres acabar con agujetas, debes calentar un poco antes… A veces he escrito cosas que me han salido a la primera bonitas. Pero era trampa, porque estaba tecleándolas en mi cabeza desde hacía tiempo. Mucho tiempo.

Sé teclear en mi cabeza… No es difícil. Aprendí el teclado del ordenador ya hace unos cuantos años. De memoria. En mi cabeza imagino que escribo estas líneas. De hecho, ya tenía pensadas estas mismas desde hace un rato, pero estas últimas ya las estoy comenzando a improvisar. 

No había improvisado hablar de que sé que estoy a punto de abortar algo. Algo grande. No me refiero a algo grande de calidad, sino a algo grande de lo que estaré orgulloso, porque no suele pasarme que esté orgulloso de lo que escribo… Me ha pasado ya antes. Esta sensación de estar a punto de abortar algo grande. Y digo abortar porque es algo bastante traumático para mí. Escribir algunas poesías es para mí un aborto. Cuestan de salir. Cuesta admitir que llevo todo eso dentro. Muchas cosas malas, muchos sentimientos que debería decir y que no me atrevo…

Ahora voy a dejar de escribir, que no me gustan los posts largos. Y además, necesito algo de calma para que lo grande salga… Un abrazo. Y perdonad estas cosas. Pero es que a veces necesito escribirlas.

PNCN

Alguien me preguntó el otro día si había sacado ya el nórdico del altillo. Alguien sabe que es casi un ritual para mí, la primera noche con nórdico (PNCN). La verdad es que lo he sacado esta noche, pero no ha sido estrictamente la primera noche con nórdico. Porque el sábado visité camas ajenas que ya estaban armadas con esta armadura. Contra el frío.

Estoy seguro de que los nórdico están diseñados, además de contra el frío, para los sueños. Es decir, que se sueña más y mejor con nórdicos. Hoy soñé que me moría, y era feliz. Estoy teniendo unos sueños de lo más raros últimamente…

Teoría (de los simulacros [II] y los almuerzos de los domingos)

Los simulacros de vida conjunta continúan rodeándome. Aunque me tenga que levantar a las 8 de la mañana para volver a mi cama. 

Los almuerzos simulacros aún no han llegado a mi vida. Y tengo ganas. Porque me encantan los almuerzos de los domingos por la mañana. Los tazones llenos de leche con cereales, y magdalenas y toña. Los dos sentados frente a frente, o mejor, con la tele encendida, en el comedor, los dibujos animados en la tele. Me gustan las Supernenas por la mañana y los almuerzos de los domingos.

Lástima que no haya croissants del día los domingos para almorzar…

Teoría (de los sueños y las poleas)

Teoría (de los sueños y las poleas)

Anoche imaginé un mundo mecánico. Un lugar en el que todo se movía con mecanismos de poleas, palancas, cuerdas… Donde para arrancar un coche debías dar vueltas a una manivela y para conseguir que tu pareja te besara estirabas de un cordel. 

Debería haber un grupo de personas encargadas de dar cuerda al planeta, para que girara sobre su propio eje. U un despiste por su parte sería igual de catastrófico que si un farero se quedara dormido al atardecer.

En el mundo mecánico que imaginé, mi corazón era una amalgama de cristales a penas unidos con cola de carpintero. Restos de todos los sueños rotos que latían bajo el influjo de unas pequeñas manecillas. Algunas noches decidía sacarlas y desmontar mi corazón, colgando del techo los trozos de cristales con hilo de pescar y alumbrándolos con una linterna. 

Mientras giraban allí arriba, reflejaban la luz, creando estrellas y constelaciones. Y si callaba y me quedaba muy quieto, las estrellas me cantaban nanas…

Doro a través de cu4trojos

 

 

Así me ve Cu4trojos...

Teoría (de los segundos puestos y las épicas)

Parece ser que estoy condenado a llegar siempre en segundo lugar. Siempre hay alguien que se me adelanta a todo. Aunque lejos de desanimarme, me impulsa a continuar mejorándome.

He quedado primero en muy pocas cosas en mi vida. Quizá alguna carrera de natación, los 200 metros estilos, un concurso desconocido de relatos en la web, algún corazón y alguna cima. Poco más. 

El resto siempre son segundos puestos

Teoría (de los besos y el cine)

El lunes, mientras veía La vida secreta de las palabras, descubrí que yo debí aprender a besar fijándome mucho en los besos del cine. Porque mis besos comienzan igual que el que le da Tim Robbins a Sarah Polley al final de la película.

Mi hermano pequeño se empeña en cerrar los ojos cada vez que sale un beso en la tele. Mi hermano pequeño tiene a penas 11 años, aunque como continúe así no podrá dar un beso como dios manda nunca. Creo que tendré que comenzar un ciclo de cine de besos con él, y atarle las manos para que los vea y no se tape los ojos. 

Yo, con 11 años, miraba los besos de la tele, e incluso me asomaba por la rendija de la puerta del comedor entrecerrada para adivinar los senos de las mujeres en las películas para adultos, cuando ya se hacía de noche y yo debía de estar durmiendo. Sí, antes me gustabas los senos de las mujeres.

Ahora me encanta hacer fotos a besos… Tendré que probar mi nueva Lomo con un beso a cuatro tiempos… La vida en cuatro tiempos…

Miedo

No sé por qué pero me he levantado con un miedo tremendo que ha nacido en algún lugar de mis pies. Es un miedo que ha ido creciendo durante toda la mañana, a pesar de que he almorzado y me he duchado con calma. Un miedo que se ha tomado un descanso a la hora de comer pero que ha decido volver a visitarme justo cuando volvía a mi casa.

Lo peor de todo es que no conzco la causa.

Pero tengo algo de miedo.

¿Alguien me da un abrazo? 

Ángeles

Porque las piernas me duelen, ya ves, son 5 horas trabajando de pies, de pies porque son dos, y no estoy en la caja haciendo la pata coja. A veces el móvil que llevo en el bolsillo vibra y me río un poco con lo que me cuentan mis amigos y a veces incluso, si sé que no viene el jefe, contesto a llamadas o las hago yo mismo mientras estoy cobrando, pues eso, M., como te contaba, diecinievecincuenta, señora, como te contaba, M…

Y ahora ducha y a volver a cansarme, pero ahora con gusto, que sarna con gusto no pica, dicen, porque subimos al local y bailamos y puede que incluso bajemos de fiesta a Alicante, que tengo ganas.

Y después puede que coja fríos y le de besos con sabores extraños a E., que me gusta mucho darle besos, y los sabores extraños… Porque los sábados, de un modo u otro, son los días de E. y míos, que al fin y al cabo son los únicos días en los que podemos abrazarnos y darnos besos sin que nadie se extrañe o se escandalice, en el local…

Y hoy G. me ha mandado un mensaje, porque era un aniversario un poco especial para ella, ya decía yo que me había levantado algo triste esta mañana, algo inverso, como decían allí, y esta tarde G. me ha mandado un sms y me lo ha recordado, y le he dicho que los ángeles también tienen ilusiones, porque mi prima me susurra en el oído cada vez que hago algo mal y cada vez que hago algo bien y estoy feliz la oigo reírse cerquita de mí, porque quizá no sea creyente, pero los ángeles existir, existen…

Shhh!!! Silencio, se rueda...

El lunes, mientras caminaba por la universidad, vi a un chico durmiendo en el césped. Y se me ocurrió, de momento, la historia que conformaría mi primer guión cinematográfico. El chico dormía apacible, recostado de lado, con cara dulce. En el guión, un chico que camina por la universidad verá otro chico durmiendo apacible en el césped. El chico tenía una cara dulce. El chico tendrá una cara dulce, y el protagonista se le acercará y le besará. 

Al abrir los ojos, el durmiente le confesará “Hola niño, hacía tanto tiempo que te esperaba que ya comenzaba a cansarme de vivir sin ti”. 

Y a partir de ahí, comenzarán a vivir juntos, como si se conocieran de toda la vida pero descubriéndose poco a poco. Sin llegar a nombrar, por miedo a admitirlo, que no se conocían antes de la escena del beso con la que comienza el corto. Porque a veces, el destino o las casualidades, son perezosas y les cuesta alcanzarte.

Pero siempre llegan…

Sueños

Que había accedido un intercambio de estudiantes entre mi universidad y otra de Nueva York y me encontraba haciendo unas maletas gigantescas, que albergaban material de supervivencia para siglos sin lavar ropa. Y tenía esa extraña sensación que se siente en el estómago justo antes de hacer un viaje.

Justo antes de salir de casa recordaba que en Nueva York, en invierno, hace un frío que echa de culo, chungo con ganas (y eso que nunca he estado allí para comprobar la temperatura media invernal), por lo que volvía para coger una bufanda y un gorro y la chaqueta más caliente, que aunque es muy seria, muy de mudar los domingos para ir a misa, pues se puede utilizar en caso de improviso/inclemencia meteorológica.

Tren a Madrid con prisas y casi con retraso, Barajas, y el avión que va a salir y la alarma del móvil para decirme que ya va siendo hora de levantarme y dejar de soñar…

¿A alguien le sobra un billete de avión en Nueva York?

Por fin

Ayer ya lo advertí, aunque quizá no me había decidido aún escribir al respecto. Pero es que hoy se ha vuelto a repetir. Y es que por fin, con casi un mes de retraso con respecto a mi pueblo, pero por fin, ha llegado el frío a Alicante.

Y la gente camina encogida y con las chaquetas de manga larga, y nadie se atreve a mostrar las camisetas hasta bien entrado el medio día. Y hay esa extraña bruma que llena todo el ambiente y hace que la luz sea un poco más perezosa y le cueste alcanzar el suelo, creando arcos entre las copas de los pinos (que abundan en el campus).

En definitiva, que ya apetecen los cafés con leches y los croissant calientes rellenos de chocolate. ¿Alguien se apunta a un café conmigo?

Teoría (de las válvulas)

Los volcanes son válvulas. Las válvulas son mecanismos a través de los cuales se libera un aumento de presión en un sistema interno. Con válvulas. Si el sistema no tiene válvulas, sufre el peligro de estallar. Las ollas a presión tienen válvulas. Y los coches. No sé qué más, a parte de los hombres, tiene válvulas, porque no sé nada de mecánica ni física.

Los hombres tenemos válvulas de diferentes tamaños y formas. Yo tengo 4 blogs diferentes que actúan a modo de válvula. Y de vez en cuando chirrío y chillo y grito como lo hace la válvula de la olla a presión. En clase me han dicho que la gente que sale a correr lo hace para liberar presiones (en este caso llamadas tensiones). Creo que deberé comenzar a correr, no sea que acumule demasiado gas.

Las válvulas a veces se estropean. Mi madre parece que no la tiene muy potable. La válvula. Porque grita mucho. Le propondré que salga a correr, aunque temo que me mande al carajo.