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Bajo Arboles Mojados

Personal

Teoria (del dulce/salado)

Las chucherías recién comidas saben más dulces si E. acaba de comer pipas…

Teoría (de los simulacros)

Cuando la realidad no es tan buena como quisieras; cuando el día a día no contiene esos elementos que creías necesarios para continuar viviendo…Una vez que descubres estas cosas, comienzas a llenar tu vida de simulacros, simulacros de felicidad.

Yo he descubierto uno nuevo que me hace sonreír bastante últimamente. Consiste en aprovechas las pocas noches en las que puedo estar con E y subimos a una de las habitaciones frías del local que tenemos los amigos alquilado. Allí hay un viejo colchón en el suelo con un saco de dormir abierto. Nos desnudamos y nos abrazamos, para luego cerrar los ojos y quedarnos dormidos así, pegados.

No mucho después sonará el despertador, quizá a las seis y veinte de la madrugada, y perezosos nos vestimos para ir de nuevo a casa, cada uno a la suya y abandonar ese lapso de tiempo, eses simulacro de vida en el que abría los ojos y lo veía respirando despacio a mi lado.

Teoría (frío/caliente)

Podría decir que casi había olvidado los amaneceres. Hacía demasiado tiempo que no veía salir el sol. Porque no madrugaba o porque ya había salido o porque estaba nublado el cielo.

Hace dos días que, con el coche camino de la universidad, el cielo me regala con colores naranja sobre azules intensos. 

Me gusta. Es como un cuerpo desnudo sobre el agua. El contraste es casi igual. Pero los cuerpos desnudos además suman el contraste térmico. Sobre el agua fría.

Me gusta el agua fría. También en invierno. El agua siempre de la nevera, en mi casa. Y también me gustan los cuerpos calientes entre mis manos. También en verano. Los cuerpos desnudos calientes, en mi cama.

Cotillísima

Esto de llevar una vida secreta al lado de E. sin ni siquiera saberlo es algo extraño. Saber que todas las noches le estoy viendo y durmiendo con él a pesar de que duermo solo… Porque ayer llegaron ciertos comentarios a mis oídos sobre nuestra convivencia en común desde hace casi 3 meses ya… Imagino que será la razón de los morros que mi madre muestra últimamente. 

Así que mientras terminábamos de trabajar, le pregunté a E. qué era lo que quería para cenar, y como yo no tenía muchas ganas de cocinar, decidimos coger una pizza preparada para hacerla en el horno. Lo raro fue llegar después a casa y que él no viniera conmigo…

Es una lástima que en este caso, las habladurías de la gente (cotillísima en mi pueblo) no sean ciertas.

Porque, la verdad, me encantaría poder darle un beso de buenas noches y cerrar los ojos. Y saber que si me despertaba en mitad de la noche, iba a poder darle un abrazo y dormir con su calor…

Teoría (de la niebla y los corazones ahogados)

La niebla suele salir cuando hay frío. Ya hablé del frío en otra ocasión. La niebla es diferente. Nace en la boca de los ahogados en los ríos. Si te acercas a algún río que tenga ahogados lo podrás ver. Siempre llenos de ahogados exhalando niebla. Por eso se intentan recolectar pronto. Porque si no, con el frío, los ahogados comienzan a emanar niebla, y no se puede ver.

Hay personas que tienen el corazón ahogado, por eso, aunque continúen caminando, y respirando, y hablando contigo... Aunque continúen estando vivos, producen niebla. Y con la niebla no dejan que los demás veamos bien. A ellos y a nosotros mismos.

Es difícil recolectar vivos con corazones ahogados. Aunque la solución para ellos es bastante fácil (no penséis en magias o hechizos o demás tretas de la literatura fantástica; por favor, estáis leyendo un blog serio).

Tan sólo acudir a una cafetería, la más cercana, e invitar al afectado a una bebida. Si está caliente, mejor. Si está fría, además, deberemos estrecharle en un fuerte abrazo, para que el agua que ahogaba el corazón se salga (a veces por los ojos, así que cuidado) y deje de producir niebla.

Teoría (de los hombros y los regazos)

Los hombros siempre fueron un buen lugar para escuchar. Si no, Dios no hubiera puesto las orejas tan cerca de ellos. ¿Qué finalidad tendrían, al fin y al cabo, los hombros, si no fuera la de que se apoyaran cabezas?

Ocurre algo similar con los regazos, pero ahí no hay orejas cerca. Para escuchar lo que te dice alguien desde el regazo debes acercar un poco la cara. Creo que a Dios se le olvidó colocar allí orejas, aunque sería algo incómodo. Porque te pondrías camisetas encima y no podrías escuchar bien la mayor parte del día. Seguro que se comenzaron a degenerar las orejas del estómago cuando el ser humano comenzó a llevar ropa.

Pero aún guardamos un poco de capacidad auditiva allí. En el regazo, digo. Cuando un sonámbulo habla en sueños, siempre se ha dicho que tienes que preguntarle dirigiendo tu voz al estómago. Seguro que aún nos queda algún tímpano interno. O casi seguro.

Yo vuelvo a prepara mi hombro para escuchar. Mi regazo está algo ocupado últimamente…

Teoría (del frío)

Tres velas dan suficiente luz como para coger frío. Son difíciles las casas con frío. Aún más los corazones con frío, pero por suerte hace tiempo que no visito de estos.

Las casas con frío lo parecen menos si se junta gente. La gente siempre desprende, con las ideas y las risas, algo de calor. Hay personas que desprenden más que otras. Calor y risas, digo. Hay personas con las que no se puede dormir porque desprenden mucho calor. Hay otras con las que tampoco se puede dormir porque no dejan de reírse, aunque esto es menos incómodo.

Se puede coger frío de modos diversos modos. Con la garganta al aire o con el culo al aire. O porque se ha gritado mucho y también porque no se ha gritado lo suficiente.

Yo ando algo resfriado últimamente.

Mierda de fin de semana

Que los sábados cada vez me saben a menos, y me aburro y tengo ganas de quedarme en casa y leer hasta las tres mil y media. O ver películas.

[Mi madre compró no-sé-qué colección de música y le han regalado un reproductor de DVD portátil, que se convertirá en mi perdición por las noches. Insomnio, bienvenido de nuevo...]

Decía, que los sábados ya no tienen ningún aliciente a parte de ver a mis amigos. Y cada vez les veo menos, y ya ni siquiera nos lo pasamos bien juntos. Porque los pubs de un pueblo de 7000 habitantes en decadencia son aburridos. Y los bares igual. Y no nos ponemos de acuerdo en las películas que queremos ir a ver en el cine. Y siempre hay quien se queje de las continuas propuestas de bajar a Alicante y cambiar un poco de aires.

Mis sábados se habrían convertido en una completa mierda si no fuera por E., que me hace reír. Bueno, reír y otras cosas.

Creo que necesito irme a vivir a Alicante. ¿Alguien me adopta temporalmente?

Chocolate

Los días grises y con lluvia tienen muchísimas aplicaciones. Las madres suelen aprovechar estos días tristes para sacar del armario la ropa de invierno y algún recuerdo. Normalmente de cuando éramos pequeños y no les dábamos preocupaciones. O de cuando aún vivíamos en casa. O incluso de cuando se veían en el espejo y no encontraban arrugas en la frente. Las madres sacan muchas cosas de los armarios y los altillos los días grises con lluvia.

Yo prefiero hacer cosas un poco más alegres los días tristes con lluvia. Como ordenar los libros de mi habitación por tamaño o por la tonalidad de amarillo que van cogiendo sus páginas. Aunque a veces también pongo nombre a las pelusas que tengo debajo de la cama.

M. opina que todas las pelusas del mundo vienen del ombligo de los hombres. A mí me deberán crecer a un ritmo exagerado, porque limpio mi habitación cada pocos días y ya hay cantidades industriales de pelusas. Mis pelusas del ombligo se alían con los pelos que dejo en el cojín por las mañanas y que después caen al suelo, formando una masa que más bien se parece a una medusa del mundo de las pelusas. Creo monstruos pelusas, yo.

Según la misma teoría de M., la primera pelusa de la historia se formó cuando Dios se quitó su primer jersé de lana una noche de frío, poco después de haber inventado el invierno.

Los días grises y tristes con lluvia también son muy apropiados para tés, cafeses varios (véase cappuccinos, marrochinos, cortados, cafés con leches, bombones...), y para continuar comiendo chocolate.

Yo creo que el chocolate es el principal motor mundial. Más que el petróleo. Sin chocolate no habría personas felices. Seguro que el mundo era triste antes de que Colón trajera el chocolate.

Teoría (de los recuerdos a destiempo)

Lo más probable es que ese maldito recuerdo vuelva a tu cabeza en el momento más inoportuno.

Cuando estás triste en casa. Y llueve.

Cuando intentas olvidar precisamente ese maldito recuerdo.

La opción más sensata en estas situaciones es buscar otros recuerdos no tan malditos. Y regodearse en el recuerdo del recuerdo. Casi siempre funciona.

O dar abrazos. O comer chocolate. O todo al mismo tiempo.

Teoría (de las sábanas revueltas)

Dos mejor que uno para revolver sábanas...

Teoría (de los viernes tontos)

Hipótesis: ¿Qué sentido tiene esperar un viernes si sabes de antemano que es pre-sábado-laboral?

El único sentido que posee es esperar la noche (o la madrugada del sábado) para ver películas abrazados.

O simplemente abrazarnos.

A veces hasta las películas sobran.

Corolario a la teoría de los viernes tontos: un sábado tonto tiene siempre mejor sabor de boca... Porque se sabe que se puede hacer el amor hasta las 5 sin miedo a madrugar el domingo.

Hipótesis nula al corolario de la teoría de los sábados tontos: un sábado tonto no tiene mejor sabor de boca si el domingo se tiene comida familiar con la abuela a la que ves cada tres meses y siempre te pregunta por la novia. Aunque se hace el amor hasta las cinco de igual modo.

Teoría (de los besos y el amor)

Los besos se dan con los ojos cerrados.

Se hace el amor con los ojos abiertos. Abran los ojos. Es muy fácil perderse en el cuerpo ajeno cuando se hace el amor...

Teoría (de los besos y el amor)

Los besos se dan con los ojos cerrados.

Se hace el amor con los ojos abiertos. Abran los ojos. Es muy fácil perderse en el cuerpo ajeno cuando se hace el amor...

Teoría (de los ángeles caídos)

Qué hacer cuando por fin descubro la razón de enamorarme así, perdidamente, de ciertas personas. Que no es que fueran especialmente especiales, aunque yo me empeñara en creerlo. Es más bien que no hubo tiempo para que la relación se desarrollara. Es que no me quedé más que con sus sombras, con los rincones de su cuerpo desnudo en una noche. Porque no hubo más de una noche.

Y es por eso que no podía olvidarlos. Porque en tan solo una noche no se aprenden los errores de las personas. Porque en tan solo una noche siempre se parecen ángeles caídos, y nunca personas.

Anoche me acabaron de confirmar esta teoría que ya rondaba por mi cabeza. Yo también fui ángel caído. Lo siento.

Soy humano…

QMT (Queremos a Miguel en el Tomate!!)

Después de su aparición estelar en los informativos de Antena 3, esa maravillosa cadena privada de información veraz y más que objetiva, lanzo desde aquí una campaña para su ensalzamiento como figura pública de la televisión.

Quiero llegar a cansarme de verle en los programas del corazón, siendo víctima de las críticas inhumanas de Carmele Marchante o acusando a Dinio de falaz por la longitud de su órgano reproductor.

Así que desde ya mismo comienzo la campaña…

Queremos a Miguel en el Tomate!!

Pd.: En breve crearé un clické para todos aquellos que quieran adscribirse a mi propuesta.

Poseidón

Más o menos al mismo momento en el que Poseidón hacía crecer el mar, y la luna juguetona se escondía en su propia sombra, su respiración entrecortada chocaba contra mi cuello y su cuerpo desnudo se deshacía entre mis dedos que, como cada vez, volvían a saberse primerizos en el arte de acariciar.

Las olas marcaban el ritmo de una pasión lenta y sin prisas. Las veces anteriores hicimos el amor bajo el compás de un chaparrón. Esta vez el agua aún nos decía el dónde, el cómo y el cuándo.

Por la mañana, despertar viendo sus ojos sonrientes me bastó para saber que haría todo lo que tuviera en mis manos para volver a amanecer a su lado.

Preocupado

Hay veces en las que simplemente no hay nada que contar, M. No es que me pase nada, compréndelo. No es que esté cabreado contigo o con el mundo, M., es simplemente que no me pasa nada. Y esto es una gran novedad, porqué habría que negarlo. Estaba ya cansado, ¿sabes, M.?, estaba ya algo cansado de estar siempre con tonterías/preocupaciones/problemas/depresiones (elijan ustedes mismos).

Se agradece que las preocupaciones que pasen por mi cabeza, por primera vez casi en años, sean los estudios, si me cuadrarán los horarios y si podré continuar trabajando en el supermercado. Si tendré tiempo suficiente para ver a E., que hace demasiado tiempo que no hacemos el amor (intenten ustedes calcular el tiempo si les apetece). No tengo otras preocupaciones mayores.

Dejé de ser ese ente tocado por los ángeles que se creía con la obligación de arreglar el mundo, y ante la imposibilidad de la tarea, se sentía impotente perpetuamente.

Ahora simplemente vivo la vida. Y comienzo a pensar en posibles alquileres, en si llegaré a fin de mes, en si me compensa abandonar a mis padres...

En general, cosas de lo más mundanas.

Y sigo evolucionando.

Días en Italia

23-IX Viaje

El dedo índice de la mano derecha tiene un extraño olor a café. Con leche. Como si hubiera estado jugando con el dentro de la boca de A. aquella mañana de hace meses. Muchos, casi nueve meses. Tantos. Muchos meses.
¿Por qué negar que me hubiera gustado que estuviera en el aeropuerto cuando llegué? Al fin y al cabo, yo lo hice por él.

La verdad es que este viaje me está resultando extraño. Echo tanto de menos a E.

E., te echo de menos.

Me gustaría decir que me lo estoy pasando bien, que me está gustando. El viaje. Pero estoy teniendo tantísimo tiempo para pasar solo. Aquí la gente tiene cosas que hacer. Y yo en realidad, sólo estoy de paso.
Sin embargo, me hubiera gustado que todo fuera diferente.
No lo sé, no me está gustando el viaje.

Y echo de menos a E.

25-IX Carta a kaveri

(no pienso meter ni un acento):

que los capuccinos continuan sabiendo igual y en la barriga se me hace aun esa sensacion extranya cuando tomo las curvas rapido y se que los frenos no responden bien. que la pizza 4 formaggi continuara sabiendo igual que el primer dia que la probe, y en el ducale las castanyas caeran sobre las cabezas de los erasmus que no tienen ni puta idea de que parma te atrapa por la boca del estomago desde el momento en que pones el pie en el suelo. y te agarra para ya no soltarte nunca mas, aunque vuelvas y descubras que las personas son personas y no dioses, aunque se haga de noche demasiado pronto y el miedo a quedarte solo te obligue a besar a desconocidos. porque el amor y el miedo no dejan de ser lo mismo cuando solo se sabe que se quiere volver a casa porque...

...quiero volver a casa...

26-IX Nubes de algodón

La verdad es que mi madre debería asustarse un poco. Porque estoy cogiéndole gustillo a esto de los viajes. Sobretodo en avión.

Me gusta cuando va a despegar, y levanta el morro y sientes esa sensación extraña en el estómago. Porque volar produce la misma sensación en el cuerpo que estar enamorado. Bueno, volar en general no. Despegar. Las mariposas en el estómago.

También me gusta ver las nubes desde arriba. Se ven más bonitas las nubes. A. me ha pedido que las salude de su parte.

Ciao, A. vi saluta

Me empeño en imaginar el ruido que harán las nubes cuando el avión las atraviesa. Será algo como tirarse de cabeza en una piscina. Pero al revés. Yo creo que harán un ruido parecido a un srsrsrshhhsrsrshsrshsr…!!!

Me voy contento al final del viaje. Las cosas claras, al final del viaje. Alguna tarde en los cines, algún café por la mañana (lo siento, Luca, por despertare), algún paseo por Parma planeando nuevos viajes… Y todo a pesar de las continuas preposiciones indecentes (a, contra, cabe, en, entre, hasta, por, sobre, tras…).

Me voy contento. Aunque quiera volver. A ver a E.

Días III

13-09-05 Novio

Después de la boda de Laura y Arturo pasaron muchas cosas. O más. Como por ejemplo que al día siguiente comencé a tener novio. De nuevo, quiero decir.

E. es dulce y casi un niño, pero tiene las cosas claras, y una madre que le quiere y se ríe cuando le dice que le gustan los chicos.

En la boda yo llevaba un traje negro y una camisa negra a rallas muy finas blancas. Una camisa negra de ralla diplomática, lo llaman. Mi madre decía que estaba muy oscuro, y que la corbata verde, aún siendo verde, no era lo suficientemente clara.
Todo el mundo llevó rosa menos yo. Y pocos más.

Al día siguiente E. me dijo que le gustaba desde hacía tiempo, cuando llegaba a la tienda serio con mis chapas y la música siempre sonando. E. también tiene un MP3 siempre sonando. Aunque ahora lo tiene un poco estropeado.
Y está muy delgado, aunque no le descubrí la cicatriz por la que le sacaron el apéndice. Pero se le notan las costillas y los abdominales. E. está bastante bastante delgado.

Mi pelo también sufrió cambios antes de la boda, aunque los rizos no se fueron. A veces, un rizo quiere escaparse y noto que se aparta despacio del resto del pelo y que se pone hacia arriba. A pesar de la espuma. Entonces tengo que mojarme un poco el pelo y el rizo, para volver a ponerlo en su sitio. Aunque muchas veces ni lo hago, porque al cabo de un poco de tiempo, el rizo se ha vuelto a escapar. Son traviesos mis rizos. También entre sus dedos.

Ahora estoy estudiando, aunque tengo ganas de que vuelvan a ser las 8 de la noche y que llegué E. y me de besos a escondidas.

Creo que me estoy enamorando de E.

14-09-05 Paella

¿Por qué se me continúan resistiendo las paellas? Si el arroz se queda suelto, falta sal. Si está bien de sal, me quedo corto con el azafrán. Si está bien de color y de sal, se me queda pegajoso, en plan rissoto...

Me encanta cocinar. Cuando me sale bien.

15-09-05 Examen

Con un poquito de suerte, hoy me convierto en homólogo de la Obregón...