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Bajo Arboles Mojados

Desesperación

    Llevo desde ayer pensando acerca de la palabra desesperación.

    Creo que es una de esas palabras que abarcan mucho más de lo que se intuye desde sus letras. Es una palabra inmensa.

    La desesperación causa que dos personas que se sienten solas acaben estando juntas, aún sin quererse.

    Y claro, uno piensa aquello que le han hecho aprender, que el amor es el principal motor de la humanidad. Y entonces descubre que la desesperación es tan, pero tan potente... Y comienza a dudar cuál es el sentimiento que mueve realmente el mundo...

    También pienso que a mí me gustaba estar solo.

    No sé si lo hago para excusarme por tener pareja. El hecho de que te guste estar solo hace como que te inmunices de la desesperación. Es como si quisieras afirmarte a ti mismo: yo no acabé con mi novio/-a porque estaba desesperado.

    Yo no estaba desesperado.

    Yo estaba muy bien solo.



    Aunque ahora estoy mejor.

 

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Doro salió de la ducha...

    Doro salió de la ducha y se quedó quieto, desnudo, sobre la alfombrilla.

    Allí permaneció cerca de 5 minutos.



    Durante esos 5 minutos pasaron pocos pensamientos por su cabeza. Notaba las gotas de agua resbalar por su cuerpo. Su rodilla tembló en cierto momento y lo apreció.

    Pensó en lo ridículo que sería si alguien le estuviera observando, desnudo, quieto y mojado. Luego pensó en lo absurdo que había sido pensar el pensamiento anterior.

    También caviló acerca de la tristeza. Se estaba comenzando a cansar de la tristeza, pero no era capaz de ahogarla. Ni con gominolas.

    La noche anterior había ido a un concierto muy especial. Alguien le cantó una canción, y Doro se abrazó a la persona que quería y le besó.

    Sin embargo continuaba triste. Y quieto.

    Y desnudo y frío sobre la alfombrilla. En el cuarto de baño.

    Cerca de 5 minutos...

 

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Más abrazos

    Es cuanto menos extraño.
    
    Un día te levantas con toda la normalidad del mundo y descubres que estás triste.
    
    Comienzas a ahondar en ti mismo. Le preguntas a tu yo, a tu superyo y al resto de personalidades que te configuran cuál es la razón. Les interrogas sobre posibles conflictos que hayan podido causar ese descenso en el estado de ánimo.
    
    Nada.
    
    Piensas si no estarás consumiendo raciones inferiores de chocolate de las acostumbradas. Si los besos se mantendrán dentro de límites aceptables. Si gimes o gime con la misma intensidad, fuerza y pasión que antes.
    
    Nada.
    
    Te planteas si será la luz, más gris en estos días de otoño. Le das nombre a lo que te pasa. Neurastenia.
    
    Y sin embargo, continúas sintiéndote triste.
    
    Yo necesito más abrazos...

 

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Ahora su Árboles Mojados también escuchado!!

    Era una cosa que quería hacer desde tiempo atrás aunque no lo había acabado nunca de preparar bien.

    Desde el post anterior, además de la posibilidad de leerlo, tenéis también la opción de escuchar lo que escribo. Soy nuevo en esto de los podcasts, así que no me exijáis maravillas.

    Yo leo lo que escribo. Y punto.

    Al mismo tiempo, os recomiendo que os suscribáis al feed del podcast, así podréis saber directamente cuándo actualizo y podréis descargas los archivos si así lo preferís.

    Poco más. Disfruten.

Soy su dolor de cabeza particular

    Cuando era pequeño, mis padres nos compraban a mi hermano mayor y a mí una revista que se llamaba Don Mickey, repleta de historias cortas con personajes de la Disney.

    Es posible que llegáramos a juntar cerca de 300 ejemplares, y tengo muchos recuerdos de muchos de ellos, aunque uno de los que más me marcó fue uno en el que un señor con un maletín llamaba a la puerta del pato Donald diciendo "Buenos días, soy su dolor de cabeza particular". A partir de ese momento, el señor pasaba todo el tiempo al lado del susodicho pato, causándole constantes e intensos dolores de cabeza. Ya no recuerdo cómo conseguía librarse de él.

    Ahora mismo me encuentro en una tesitura similar, con una visitante a la que me gustaría echar de mi vida y sin encontrar un modo eficiente para hacerlo...

 

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Yin y yang

Tengo una amiga que cuenta las temporadas malas por rachas. Otro amigo dice que en realidad, todo es un ciclo, y es normal que de vez en cuando el ciclo nos lleve a etapas en las que las cosas nos van un poco mejor y épocas en las que las cosas van ligeramente peor. Yin y yang.

Será eso, que estoy muy yang, yo, últimamente.

El día 23 debo cambiar de trabajo por decisiones completamente ajenas. Después de 2 años y medio.

Tengo un profesor que habla de cambios que en un principio pueden parecer difíciles, aunque nos pueden llevar a una situación mejor que aquella en la que nos encontrábamos.

Sin embargo, yo voy a echar de menos a mis compañeros.

Y también a poder decirle a mi jefa que es una guarra amargada.

Queda dicho.

Problemas

 

       

 

    A veces se disimula la existencia de un problema. Se hace como si no estuviera, se ignora, se salta... Así igual se soluciona sólo, o se olvida.
    
    A veces se tiene que disimular entre dos o más personas. Porque puede haber un problema y que por razones muy diversas no se quiera afrontar. Disimular a dos o más bandas es más complicado. Uno se tiene que mostrar cordial y simpático en situaciones en las que realmente no le nace hacerlo, serlo o estarlo.
   
    Y llega un momento en el que alguna de las personas implicadas lo olvida, que se está disimulando, y vuelve a saltar todo. Pero normalmente se vuelve a disimular.
   
    En la foto, una prueba fehaciente de que mi nueva-vieja cámara fotográfica puede realizar a la perfección su trabajo...

Idas y vueltas

    Es complicado intentar comprimir una semana completa en un par de párrafos.
    
    Así que no pienso hacerlo. El que esté realmente interesado en saber qué hice la semana pasada, que me mande un correo electrónico o que haga un comentario en este blog, dejando su mail, y yo se lo contaré.
    
    Diré que estoy seguro de que habrá pocas cosas en mi vida (en mis 3/4 de vida, aproximadamente, que me quedan) que puedan compararse a lo que he vivido en 7 días.
    
    En cambio me apetece hablar de las vueltas y las caras largas. Es sorprendente cuánto se puede alargar una cara. A veces se arrastran por el suelo. Y de las bocas de las caras largas salen sonidos más bien parecidos a improperios, mentiras y acusaciones (siempre falsas).
    
    Es curioso, como uno puede sentirse en casa a 1500 Km. de donde habitan sus progenitores. Es curioso que a veces, mi casa se desplace, y sea justo ese espacio que circunda en unos 4 metros al cuerpo de E.

Autocompasión

    Voy a estar algo desconectado del blog durante la próxima semana.

    Hay algo que prometí que haría hace casi dos años y por fin voy a cumplir.

    Así pues, lamento de antemano la ausencia.

    Por otro lado, quería decir que existen ciertos factores que están intentando agriar el cumplimiento de esta promesa. La razón de que esté contando esto es que, sí, me gusta la autocompasión de vez en cuando. Si uno no recibe apoyos desde cerca, a veces tan sólo necesita saber que su causa no está tan perdida como cree.

    Espero que aquellos que intentan alterar mi karma no lo consigan... En una semana, os cuento.

Prótesis

    Hoy me levanté con la sensación de ser una gran prótesis de mí mismo. No era parte de una pesadilla, sino que me sabía postizo y falso por definición.
    
    Por ahora estoy consiguiendo engañar a los que me rodean. Aún nadie se ha dado cuenta de que no soy más que una burda imitación de mí mismo, colocada por mi yo original en esta vida con aún no sé qué extraña intención.
    
    Ahora iré al cine. Y besaré. Espero poder cumplir mi cometido con perfección mientras yo mismo realizo otras tareas de, parece ser, más importancia, en otro lugar...

Entre Ríos

    Tengo un visitante de Entre Ríos. Lo sé porque de vez en cuando miro el contador de visitas, y puedo saber desde dónde se han conectado mis últimas diez visitas.
    
    Entre Ríos es el nombre de una provincia de Argentina, creo. Y también el nombre del grupo cuyo primer disco estoy escuchando ahora.
    
    Tenía sus discos desde hacía tiempo, pero hasta que no vi las visitas desde allí, no recordé comprimirlos y meterlos en el iPod.
    
    Ahora escucho una canción. Y como un bocadillo de nocilla de esos que das un mordisco al pan y sale la crema por los lados de tantísima que he puesto.
    
    Me gusta la nocilla (y variantes). No me gusta esta migraña que se ha instalado en mi frente desde el lunes.
    
    El cambio del tiempo. Vayamos dando la bienvenida al otoño (con permiso del Veranito de san Miguel).

Yo también soy uno de ellos...

Hombre de lunes con secreto

Este lunes de Abril templado y diligente
muy de mañana, sin haber dormido.
Por la cafetería cruza el buitre
de los horarios laborales, 
entre tazas, tostadas y periódicos
se discuten las ultimas noticias,
y el hombre del secreto
se sumerge en el túnel de una nueva semana.
Deshoja el bienestar de su café 
sonríe a quien le mira, se consuela, 
porque tiene un secreto.

Los cuerpos juveniles son presente,
pero nos llega impuesta del pasado
la inocencia arbitraria de sus conversaciones.
El hombre del secreto lo comprende
camino del trabajo,
cuando los estudiantes llenan el autobús
y un tumulto de cuerpos con la cara lavada
se apodera del lunes.
Los ve crecer, observa
como un grito de incógnita en sus ojos,
una inquietud después desvanecida
por usura del tiempo.
Vivir es ir doblando las banderas.

El hombre de los ojos encendidos
se hiere con las rosas académicas,
consigue entre saludos, puñales y cipreses
cruzar el campus universitario,
recorre los pasillos en busca de su aula 
de su clase,
pero tiene un secreto
y el tema diecinueve se convierte
en materia de asombro,
poemas que se escapan de la página,
versos que llegan a la cima
de una mirada en vilo,
alguien que deja los apuntes
y los libros de texto,
para cerrar las manos hasta herirse 
con otra rosa viva
mucho más inclemente,
la rosa de un secreto en el alma de un lunes.

Abre la puerta del despacho
y los libros sonríen como cómplices viejos.
En ellos ha leído lo que siente, 
solo literatura descentrada.
Pero esta vez no,
esta mañana no,
y el hombre del secreto al levantarse 
se miró en el espejo,
y descubrió el enigma
de sus extraños ojos encendidos,
y se dijo que no,
esta vez no.

¿Y la ciudad?.Abierta
de luz, cuerpo tendido,
ha cambiado de piel en la ventana.
Y no será paciencia, ni callejón nocturno,
ni día laborable de tráfico dudoso.
Así que va al teléfono,
busca la tinta azul del numero apuntado 
en el carnet de conducir,
la condición de un lunes
que ya no tiene voluntad de fecha
sino de fruta, de sabor en los labios. 
El hombre del secreto marca y dice:
"Buenos días, soy yo, he terminado".

Luis García Montero, de Completamente Viernes.

Hacía tiempo que no tenía un libro nuevo de poesía...

Demasiado 

Enfermo/2 años/Smenna

Enfermo/2 años/Smenna

    He estado enfermo. Bueno, en realidad aún no me he recuperado del todo. Existen unas manchas blancas en el fondo de mi garganta, allí donde deben de estar las temidas anginas. Y continúa apoderándose de mi cabeza esa especie de neblina blanca que no me deja concentrarme (ni para leer, ni para estudiar, ni para ver una película o una serie).
    
    Así que me he pasado 3 maravillosos días en la cama y en el sofá. Vegetando y sin hacer nada. Y sin poder hacerlo.
    
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    Más. Ya hace dos años y dos días y pico que tengo esta relación. Para algunos, basada en falacias o en el hecho de que estamos acostumbrados el uno al otro.
    
    Yo lo veo diferente.
    
    Aún no ha podido haber cena de celebración. Ni pastel. Ni regalito para mí... Esperemos hasta el finde a que todo se haya restablecido en mi garganta y mi temperatura corporal.
    
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    Y por último. Mi Smenna funciona. Perfectamente. Ahora toca sacarle jugo y practicar... Lástima que este pueblo sea tan blanco y negro...

Papel quemado

Papel quemado

    Ayer salí a tomar una copa. Una.

    Ginc-tonic preparado. Y me mareé!!

    Mi mítico hígado se ha desacostumbrado poco. Las cosas que no se usan se atrofian. Yo he atrofiado poco a poco mi manera de escribir, como decíamos ayer.

    Tengo miedo de atrofiar otras cosas de mi vida. Últimamente tengo bastante miedo.

    Es como cuando hueles ese olor dulzón, y aún sin sabes ni dónde ni cuánto, sabes que se está quemando papel cerca de ti.

    Huelo a papel quemado. No yo, sino alrededor...

D. piensa sobre el amor/E. piensa sobre el amor

    A veces releo los posts antiguos y me envidio a mí mismo por el estilo que utilizaba, que soy incapaz de copiar ahora.
    
    Una vez me dije a mí mismo que escribía de cierto modo dependiendo de lo que leyera en ese momento.
    
    Baricco me hace escribir como me gusta. Anne Rice no.
    
    Pero se me terminan los libros de Baricco por leer. Y ya saben que no suelo retomar lecturas. Me aburro. Sé cómo termina.
    
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    E. a veces relee los posts antiguos, y envida esa suerte de inocencia que tenía la relación entonces.
    
    "Lo hago para recordar que una vez me querías".
    
    Quizá no comprende que el amor madura. Y que al igual que los olores o los sonidos que están en el ambiente, te acabas acostumbrando y no lo notas, aunque está ahí.
    
    Y llega un día en que sales de la habitación donde está el amor, y cuando vuelves a entrar, lo vuelves a apreciar, tan intenso (o más) que el primer día.
    
    E. hay muchas cosas que no sabe sobre el amor.
    
    Yo tampoco.

Ventanas en un post-it

    Al principio llegué a pensar que quizá me estaba contando un cuento. Medem. A mí.

    En el cuento había puertas pintadas en paredes de cuevas. Entonces pensé que iba a colgar un post-it en la pared de mi habitación que pusiera: ventana. A ver si así llegaba más luz.

    A través de esa ventana que no estaba pero que yo decidía inventar.

    El cuento acabó siento otra cosa muy diferente, que no me agradó demasiado.

    Pero la idea quedó en mi cabeza. Y ahora no sé muy bien dónde instalar la ventana, si mirando hacia el sur, y esperar asomarme al mar, o hacia el este para ver amaneceres.
   
    En frente de mis ventanas imaginarias no quiero que haya edificios. Salvo en la que dará hacia el norte, que tiene una vista de los tejados más altos del pueblo. Aunque viva en un quinto y aunque tenga que esforzarme un poco más en imaginármelos...

Cafeterías americanas

Cafeterías americanas

    Yo creo que sí que me concentraría en una cafetería.

    En las series americanas, los alumnos siempre acaban estudiando en cafeterías, donde la gente respeta un aceptable tono de voz. Se habla flojito.

    Yo creo que será por eso que no puedo estudiar bien. Porque mi casa la tengo aborrecida. Demasiados gritos atrapados entre las paredes.

    Aunque igual el problema está en las mismas series americanas, que siempre nos enseñan esas cafeterías perfectas. Con tazones gigantes para el café con leche.

    Y en invierno, ponen una seta de esas que tira calor, y la gente se continúa refugiando en las mesitas de la calle. Con chaqueta, bufanda, un libro, un maletín, la mochila, los apuntes (una mirada de estar esperando a que pase la persona de sus vidas y se siente a su lado)...

    Voy a buscar una cafetería. Ya. Esta misma tarde. Y luego que venga él y se siente a mi lado, aunque no sea en la terraza. Y que nos tomemos juntos un café con leche aunque sean las 10 de la noche.

Nadie me enseñó a dormir la siesta

Nadie me enseñó a dormir la siesta

Lo juro. Lo intento cada poco tiempo.

Me recuesto en la cama, en el sofá, incluso en algún que otro regazo. Y cierro los ojos e intento no pensar.

Entonces llega mi hermano pequeño y me llama a gritos, o suena el teléfono, o alguien tiene una crisis convulsiva en el vecindario o hay una invasión extraterrestre.

Y ya no me queda otra que levantarme y dejar otra vez de intentar dormir la siesta.

No sé. No me sale...

Píxel en blanco/Crepe

    Hay tres pixeles en blanco en mi iPod.
    
    Uno, dos. Y tres.
    
    Me pregunto cuántas neuronas habrá en blanco en mi cabeza.
    
    -------    
    
    Crepe, con atún, queso y tomate. Buenísimo.
    
    Hacen falta pocas cosas más para pasar un domingo tranquilo y a gusto...

    Aunque siempre se puede mejorar con un crepe de chocolate y un trozo de tarta de chocolate de postre.

    Creo que tengo que enseñar un nuevo restaurante a mis amigos... 

Petrusia

 

¡¡Tiene el libro de instrucciones en ruso!!