Blogia

Bajo Arboles Mojados

Ángel Caído

Por eso ya no te acordabas
de volar.
Por eso sonreías, casi llorabas
conmigo, contigo
cuando subíamos al cielo
de la mano.

Porque una vez te echaron,
porque las plumas de tus alas
eran de papel
sucio
mojado.
Porque habías olvidado
el viento en tu cara
en tus ojos.

Por eso sonreías
conmigo, contigo.

Migrañas

Un fuerte dolor de cabeza en la parte frontal de mi cabeza me despertó. Era como una presión continua e insistente sobre mis sienes. Pero una presión desde dentro mismo de la cabeza.

Dolostop. Asprinia. Gelocatil. Neubofren. Nolotil. Y harto ya de tomar cápsulas para comprobar que no tenían ningún efecto, tomé una decisión.

Cogí el bisturí y la aguja enmangada y realicé una trepanación de cráneo frente al espejo del cuarto de baño.

Y del orificio recién abierto en mi cabeza comenzaron a brotar manantiales de malos momentos y nefastos recuerdos, que borboteaban al tiempo que un grupo de libélulas salidas de mi pecho comenzaban a cerrar el agujero.

Sinvergüenza

No querías caminar
al lado de la medusa.
Temías. Convertirte en piedra.
Comenzar a amarla.
Convertirte en ella.
Perdiste
millones de historias por escuchar,
millones de conocimientos por aprender.

No querías oír
el canto de la sirena.
Te espantaba. Disfrutar y perderte
y ahogarte en el mar de su amistad.
Perdiste
personas, amigos, compañías
parejas.
Por vergüenza.
Sinvergüenza.

Busco:

Intérprete de roces furtivos para descubrir intenciones ocultas...

4

Anoche recogí
cuatro retales de tu sonrisa

Yo estoy AQUÍ...

Hace tiempo que dejó de importarme lo que la gente decía de mí. Desde pequeño sabía que no era como los demás. En el colegio era el único que no pasaba los descansos en el patio jugando a fútbol. Odio el fútbol. Y el resto de mis compañeros se reían de mí. Creo que fue por aquel entonces cuando me llamaron por primera vez mariquita.
Tampoco es que pasara los recreos leyendo en algún rincón sólo. No me gustó leer hasta que cumplí los 11 o 12 años. Aunque ahora pienso que el problema fue que no encontré “mi libro” hasta demasiado tarde.

Así pues. Estoy bastante acostumbrado a ser el rarito del pueblo. Un pueblo de 7.000 habitantes en el que destacar por algo es malo. Lo ideal es pasar desapercibido y yo nunca lo he hecho.

En el instituto fui el primero en llevar barba. Luego en usar zurrón (o bolsos). Y la gente se me quedaba mirando y comentaba cosas.
Y algunos me llamaban mariquita.
El instituto terminó, y la universidad fue una liberación. Allí conocí a gente interesante, sin prejuicios, que había crecido en ciudades donde se ignoraban los unos a los otros. Allí pude enamorarme. Allí comencé a vivir.

Y no estoy dispuesto a amargarme la vida por personas que se avergüenzan de caminar a mi lado por lo que puedan decir de ellos.
No estoy dispuesto a esconder nada, ni a esconderme yo mismo. Tampoco me gusta el exhibicionismo. Pero no voy a reprimirme por culpa de un grupo de gente que no me importa lo más mínimo.
Y quién no esté dispuesto a aceptar esto, que cierro los ojos o mire a otro lado. Yo estoy aquí.

Prueba I (volviendo a escribir poesía)

Sostenía con las manos tu cara
mientras apartaba
las gotas de plata y vídrio
que salían de tus ojos

Vuelvo

Vuelvo cada noche como el soplo de aire fresco que te eriza la piel en las noches de verano.

Temo

Temo cansarme algún día de esperar a que me cojas el teléfono.

Prepotencia (o [Des-Re]-Encuentros)

A E.

Me encanta
[tropiezas conmigo]

habitar
[me miras. te miro. no te reconozco]

tu indiferencia
[continúas caminando. te reconozco. te giras]

y
[me miras a través de los cristales de tus gafas. levanto la mano. me devuelves una mirada llena de odio]

tu olvido.
[continúas caminando. contoneando las caderas. prepotente. me río]

Apostando

Hay quien apuesta fuerte
y decide quererte
sabiendo lo fácil
que resulta perderte...

Hay quien no tiene suerte
y decide engañarte
sabiendo lo fácil
que resulta ganarte...

Fangoria - "Hombres"

Madrugada del domingo 13 de Agosto

-Doro, eres super-frío en tus relaciones…

A 4 semanas de irme a Italia, me confirman que ya tengo la mitad del equipaje preparado. Ya sólo me falta ser calculador…

Mi nuevo trabajo

Desde el lunes por la mañana estoy trabajando en una fábrica del pueblo, en una cadena de montaje.

Por un lado de la cinta corredera van apareciendo personas semiinconscientes que capturó la policía en alguna redada de la noche anterior. Allí, mis compañeros y yo les abrimos la cabeza y realizamos cortes precisos. Punzamos en ciertos puntos de la planta de los pies (que a veces huelen). Incluso extirpamos algún dedo a veces.

Por el otro lado de la cinta, las personas caen a una sala de la que se despertarán convertidos en personas normales y corrientes. Sin aspiraciones. Sin ilusiones. Sin sueños. Vamos, políticamente correctos.

Hago 11 horas diarias, así que vuelvo a casa cansado, aunque orgulloso de saber que hago bien mi trabajo...

Gastronomía

El sexo en la cocina puede llegar a alcanzar dimensiones extraordinarias.

A pesar de intentar olvidar todo lo que ocurrió en mi última relación, la noche en que volvió del viaje por el norte quedó marcada a fuego en mi cabeza.

Yo no esperaba que volviera tan pronto, así que me sorprendió acabando de preparar la cena. En el fuego, una cacerola con la salsa y el pescado en la sartén. En un pequeño cazo, hervía a fuego lento el dulce de leche, acabándose de preparar. Y sobre la mesa, en medio de la cocina, cortaba verduras para la ensalada. Me gustan las cenas bien surtidas.

Entraste en silencio y me agarraste por detrás. Me subiste sobre la mesa y mientras con una mano intentabas apartar la tabla de madera para cortar, con la otra buscabas el botón del pantalón.

El cuenco con el tomate, recién cortado y parcialmente picado, se derramó sobre mi pecho al tiempo que tu boca cataba manjares en mi boca y otras localizaciones de mi anatomía.

Aquella noche fue inolvidable, aunque tuvimos que llamar a la pizzería.

Toda la cena se quemó.

Primeros versos

Hacía tanto tiempo que estaba perdido
que me confundiste con el mar.

Braille

Sí, quizá sea cierto que estoy bastante más delgado. Aunque no me había dado cuenta hasta anoche, cuando recorrías mi cuerpo con tus manos mientras me besabas en aquel parque oscuro.

Cuando tus dedos buscaban mi cintura, bajaban desde el pecho, despacio, como con miedo, y encontraban un escalón al acabar las costillas y comenzar el estómago. Y a la llegada de la cadera, se recreaban con los huesecillos que ahora se marcan.

Anoche leí en braille, a través de tus caricias, las nuevas curvas de este cuerpo mío, extraño y delgado...

Un poco cabrón

Cada vez me cuesta más
creer que esa manera
de jugar
conmigo
con ella
con los demás
...
no es intencionada.

Cada vez me resulta más difícil
asociar
tu frialdad
a tus dudas
a tu edad
a tu falta de experiencia.

Y como continúes así
en un par de días
o en un par de ocasiones más
no podré continuar excusándote
y creeré
que de verdad
eres un poco cabrón.

Borges

Descubrí por primera vez a Borges en medio de una reseña de un libro de ciencia ficción que compré hace 3 años. Comparaban al autor del libro (Lem) con el escritor argentino y el mismísimo Lewis Caroll.

Un día que me paseaba por la FNAC con parte de mi mísero presupuesto, decidí comprar un libro suyo, repleto de cuentos cortos. El Aleph.

Me fascinó. Lo terminé pronto. Y lo olvidé.

Pero desde hace unas semanas, paso las noches con una sed insaciable de fantasía. De hecho, comencé a releer una antigua trilogía fantástica que acabé hace años, olvidando por completo que aborrezco releer libros (salvo 2 excepciones).

Entonces recordé que vagaba por las estanterías de casa una copia de Ficciones, y decidí que me acompañara a mi habitación. Allí descubrí un mundo tan real como el mío, pero que en realidad, contenía todas las ficciones posibles como para saciar mi sed.

Decidido. De mayor, quiero ser Borges...

Vicios

Siempre he creído muy conveniente que la gente posea algún vicio. Es una muy buena manera de liberar tensiones.

Hay gente que decide abusar (porque un vicio suele ser, al fin y al cabo, un abuso) del tabaco, y acaban fumando paquete y medio de fortuna al día. Otros, más osados prefieren la paz que infunden los porros o acaban necesitando cuatro rallas para aguantar toda la noche.

Algunos otros tenemos vicios algo menos perjudiciales para la salud, como la música, la lectura o incluso la escritura. También hay quien es capaz de pasar horas jugando con la Play de su hermano pequeño.

Yo, como buen humano, he sido siempre bastante prolífico en cuanto a vicios se refiere. Algunos los he nombrado antes (hablo de los saludables, por descontado), y han acompañado mis horas de tedio y desazón.

Pero en marzo pasado descubrí, al comenzar mi última relación estable, un nuevo vicio, quizá el más placentero de cuantos había probado.

Aquella relación terminó. Ahora abuso del café...

Sueños de un astronauta

La misión resultó un fracaso. Cuando llevábamos 5 años luz de viaje, el módulo de sueño asistido quedó afectado por el choque con un pequeño asteroide (algo me hace pensar que era una partícula de basura espacial, que tanto abunda por el espacio desde los viajes interestelares humanos).

Nos despertamos los 6 tripulantes a sabiendas de que ya no podríamos dormir nunca más. Las comprobaciones realizadas por el ingeniero así lo confirmaron. El sueño estático estropeado sin remedio. Y después vino lo de aquella masa de meteoritos...

Tras la explosión de la nave, fuimos expulsados al exterior, dentro de nuestros trajes autónomos que nos permitían comunicación y supervivencia casi eterna, gracias a los equipos de reciclaje de aire, exudaciones y excrementos.

Nos fuimos separando en el extenso universo. Ahora hace ya casi 2 años que estoy sólo. ¿O son dos meses? La verdad es que no hay diferencia. El único consuelo que encuentro son los sueños.

Alguien dijo una vez, siglos atrás, que cuando un astronauta vaga por el espacio, a millones de kilómetros de nada, cuando todo a su alrededor es lo mismo, es constante; sus sueños, ricos en imágenes y recuerdos, pasan a ser tan reales, tan... lúcidos, que la vida real y el sueño se invierte.

Quién sabe. Puede que ahora mismo seáis todos parte del sueño de un astronauta...