Blogia
Bajo Arboles Mojados

Personal

Locuras

(...)
Doro: Creo que eso tiene algo que ver con que estemos madurando...

Gema: La verdad, creo que la madurez que estoy alcanzando, lo único que me ayuda es a darme cuenta de que cada vez estamos más locos.

Doro: Sí, y cuando crezcas un poquito más te darás cuenta de que esas locuras que haces, te hacen más encantadora. Y yo, lo siento, prefiero mis locuras a ser uno más.

Gema: Locuras como estar hoy, sábado, a las 2 y media de la noche, con un cubata en la mano paseando por el medio del pueblo, en vez de estar en los pubs saltando y emborrachándonos como el resto de la gente de nuestra edad...

Doro: Locuras como esa, por ejemplo.

Sociología a pie de calle

Sábado, 20:35, Onil y alrededores.

Desde mi punto de observación de la humanidad me dispongo a comenzar el fin de semana trabajando. Es triste ver cómo la gente compra la bebida para emborracharse al salir de la tienda y uno saber que aún le queda una hora de trabajo.

Adivino los planes de la gente por su compra. Una pareja que lleva pan de hamburguesas, hamburguesas, patatas fritas, dulces (y los preservativos que se olvidan, claro, después la joven se queda embarazada.

Una señora rara que entra dos veces en la tienda y sale a los 40 segundos con las manos vacías. "Adiós", le digo... "¡No llevo nada!" responde ella medio ofendida.

Un señor sin manos, que en el brazo derecho lleva una prótesis, como dos garfios con los que consigue hacer pinzas y coger objetos. En el muñón del otro brazo se coloca una bolsa abierta, y si no puede con algo, pide ayuda. Hoy, le he tocado el muñón sin querer. Ha sido extraño tocar algo que es pero que en realidad revela una ausencia.

Los muñones se merecen un post. Quizá otro día que no esté tan ido...

Dialprix, 9 de Junio

— ¿Cuánto cuestan los mejillones?

Acerco mi índice a la pantalla y los busco, desde arriba hacia abajo.

—3'62.
—Pues en las estanterías marca 3'59.

Es entonces cuando algo comienza a hervir dentro de mí. El justo momento en el que comprendo que la humanidad dejó de tener salvación el día (más o menos) en que se inventaron los supermercados.

—Tranquila, que si lo marca en la estantería, ahora le doy los 3 céntimos de diferencia.
—Es que me he llevado 2 paquetes.
—Entendido

...

—Son 20'56, pero como le tengo que descontar 6 céntimos (tres de cada paquete de mejillones), pues se le queda en 20'50. Con esos tres céntimos le compra a su nieto un chupachup (pedazo de zorra —pienso—).

Azul y verde.

Esta noche he soñado que pintábamos las paredes de mi cuarto de color azul y verde. Como es lógico, acabábamos llenos de pintura. En el pelo, en la ropa, en las piernas y en los piés. Y juntos nos metíamos en la ducha.

Lo más curioso del sueño era esa sensación de frescor que lo inundaba. Desde las nuevas tonalidades de las paredes hasta el airecillo que tras la ducha se colaba por debajo de las camisetas.

Después, nos metíamos en la cama estrecha y despertábamos, horas después, con carcajadas, comentando un sueño extraño en el que pintábamos las paredes de la habitación.

De azul y verde.

Bola

Acaban de comunicarme que no he pasado el primer corte del examen de italiano. Se ve que me dejé la mayor parte de las dobles consonantes... Es lo que tiene no haber desayunado demasiado, que te comes letras. Para la próxima vez lo tengo claro, un buen tazón de leche con cereales.

A partes, concierto el sábado en Alicante (genial, aunque estaba algo agotado después de otra sesión de mi nuevo trabajo/explotatontos.

Parece que puedo volver a respirar, se me ha quitado esa bola que tenía en la garganta... Veremos cuanto dura.

Busco (II)

— ¿Tú no buscas nada?

— Pues últimamente, a parte de un trabajo digno, busco algo de calma en la cabeza, un corazón al que abrazar por las noches (que sea calentito en invierno y fresco en verano) y algo de comer que esté bueno y sepa a comida italiana.

Paciencia

— Debes de tener paciencia. Saber esperar.

— Pero si el problema es ese. Que no sé ni si quiera lo que significa la paciencia. Que cuando he querido algo, he luchado por ello durante poco tiempo antes de conseguirlo.

— Tener paciencia significa leer cada noche un capítulo de Seda. Uno y no más. Aunque sea de tres líneas. Paciencia es tener la certeza de que volverás. O de que volveré. Y no querer disminuir los lapsos de tiempo que nos separarán. Paciencia es un beso tuyo a media noche y no estresarme hasta la mañana siguiente...

Anoche, después de dos meses y medio de lectura, terminé mi edición en italiano de Seda, de Alessandro Baricco... Leyendo un capítulo cada día.

Acondicionador

Esta mañana, cuando me he duchado, he vuelto a ponerme acondicionador para el pelo. Digo volver porque en Parma ya usaba aquel de Chris que olía mar. A agua salada y a salitre en la piel (me encantaba).
Lo uso porque el pelo ya comienza a rizarse y no quiero usar espumas. Las espumas (y gominas, ceras, lacas...) no dejan a segundas personas jugar bien con el pelo (Andrea dixit).

Mientras lo usaba, he pensado que sería agradable encontrar un acondicionador que, tomado por la mañana, suavizara el resto del día...

Voodoo

Ayer, por fin, cumplí un sueño que tenía desde hacía mucho tiempo.

Fuimos a un 24 horas, compramos helado (de panna cotta y frambuesa) y cucharas de plástico, y nos lo comimos en el coche.

Noche rara. El local llenísimo (Voodoo, casi como nunca) y música que incitaba a no parar en toda la noche...

... Y después hay gente que necesita adulterarse para no dejar de bailar...

Laura (qué grande)

-¿Sabes que lo que te están haciendo en casa es mobing de ese?

A mí

Visita relámpago a la uni. Napolitana de chocolate con Miguel (dos términos que muchas veces van juntos) y búsqueda infructuosa de profesores.

[Inciso: Hace un par de años me acerqué a la secretaría de uno de los departamentos preguntando por un profesor y me dijeron:
-¿Tú lo ves? Nosotros tampoco. Se mueve por aquí como si de un alma en pena se tratase.]

Ahora me bajaré a Alicante a acabar de gastarme parte del sueldo inexistente que me daban por planear el exterminio de las nuevas generaciones.

Comienzo etapa nueva (¿otra vez?).

Cambios, a mí.

Me avergüenzo

Acabo de aceptar un trabajo que, por una parte me da libertad (en cuanto a que tendré dinero y posibilidad de usarlo), y por otro me la resta (al estar en mi pueblo).

Abandono mi futuro como infanticida potencial y me paso al sector servicios.

Mejor no pregunten. Me avergüenzo.

Piercings y otras cosas

Anoche, mientras veía el nacimiento de Luke y Leia, comprendí parte de mi infancia. Es como si con la revelación, con el parto de dos de los personajes que marcaron mis primeros recuerdos, me alcanzara también un entendimiento que había permanecido escondido hasta ahora.

No pregunten qué es lo que entendí. No lo sé. Sólo me consta el ENTENDIMIENTO en general y mayúsculas.

También tuve momento de plantearme, de nuevo, la hipótesis sobre la acupuntura en la oreja y el impedimento, mediante piercings, del flujo de corrientes energéticas.

¿Será debido al agujero que tengo ahora en mi apéndice auditivo izquierdo (parte superior) que he perdido parte del apetito sexual? ¿Se escarparán mis ansias libidinosas por ese pequeño orificio (1'2 mm aprox.)? Desde que lo hice he hecho el amor tan sólo 5 veces. Desde que me lo practiqué (el agujero, digo), sólo he gemido dos veces realmente.

Creo que mejor me tomo un té y me apunto a yoga...

Asco

Asco. Me doy asco cuando se está haciendo de día. Un viernes o un sábado en la madrugada, y yo aún medio borracho.

Entonces me acuerdo de mi padre, que se estará vistiendo para ir a trabajar.

Salgo corriendo del pub y levanto la vista. Arriba, el cielo clarea y la gente comienza a salir de los portales. Con el mono de trabajo y la mochila para el almuerzo. Intento huir hacia el metro, refugiarme en la esperanza de llegar a casa antes de cruzarme con 10 personas más con los ojos legañosos y las manos llenas de callos.

Imposible. Tan solo tu beso me rescata, casi cuando comenzaba a pensar en el suicidio público.

Sin fin

Busco (¿desesperadamente?) expendedor de popper para noche de risas sin fin...

Spiace

Necesito, aún, más tiempo de piernas cerradas para estabilizarme del todo.

No quiero ningún desliz.

Mi spiace.

Helado

Necesito tomar helado para alegrarme... Pero quiero adelgazar.

Reflexionando

Porque últimamente hay pocas cosas que tenga claras. Que no quiero que la gente me olvide y que me gusta amar con fuerza. Poco más.

Como que me gusta el frescor de las tardes de primavera en mis brazos sin mangas.

Y los helados de limón y panna cotta.

Los trenes y los aviones.

...

Esperando

Quizá no haga nada más que empeñarme (o más bien, engañarme) en creer
que los paquetes, desde Parma, tardan más tiempo en llegar.

Cumpleaños (post caótico)

Hoy es mi cumpleaños y no lo pienso esconder. Y ya he tenido que borrar dos veces mensajes del móvil porque se llena de felicitaciones. Y he bajado dos veces a ver el buzón y me he llevado dos sorpresas grandes.

Y ayer el comentario, casi tonto, de una amiga de trabajo, hizo que volvieran las ganas de soñar y de ilusionarse. Y planeamos cuatro escapadas para este verano. Una en su pueblo, la otra en Madrid, otra más en una playa de Mallorca y una más en mi ciudad italiana (lo siento, pero nos vamos solos).

Y ya estoy notando el fresquito del anochecer en mi piel, mojada y llena de salitre, después de un día de no hacer nada y leer y escribir.

Escribir en el nuevo cuaderno que he recibido.

Y ahora acabo de leer (por fin), la despedida que Javi puso en su blog, y he pensado que me encantaría poder escribir alguna vez una despedida así de bonita, y también que me gustaría haber aparecido.

Y esta mañana, mientras limpiaba, se me ha ocurrido la poesía más corta que jamás he escrito y que pienso que es bonita.

Y fuera puede que amenace llover, pero esta tarde me voy a tomar cafés, después de haber visto películas en casa y haber leído libros y haber escrito y echado de menos, y abrazado a Momo.

Hay que celebrar 23 años.

Y el móvil continúa vibrando en mi bolsillo...