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Bajo Arboles Mojados

Personal

Panteón

Esta mañana, cuando cogía precisamente la libreta donde escribo estas cosas, se ha caído y se ha roto la foto de mi prima que tenía justo delante. En un principio no he prestado mucha atención al hecho, aunque poco a poco he ido pensando que quizá, sólo tal vez, pudiera tratarse de una señal.

Puede ser que deba convertirlo todo, comenzando por mi habitación, desde su actual estado de panteón perpetuo a maceta, de la que puedan crecer cosas nuevas.

Cosas nuevas, esto excluye también muchos elementos que me rondan últimamente por la cabeza.

Creo que debo hacer caso al 100% a Aldeana y cambiar de aires, evitar esta endogámica a la que parezco encadenado y abrirme a nuevas experiencias.

Aunque sé que necesitaré muchas ayudas...

Club

Lo de ayer no era más que un simple ensayo... Hoy el post completo.

Quizá yo también forme parte de ese club raro de gente que pasa la mayor parte del día soñando y luego, por la noche, no puede dormir. De los que primero tiran la piedra y después esconden la mano. De los que primero tocan, besan y aman... y después esconden la mano.

Pertenezco al grupo de personas ancladas a los aniversarios de las batallas personales, aunque suelo olvidar todos los cumpleaños. Soy de los que ven fantasmas al girar cada esquina que se abalanzan sobre mí, y también de los que guardan hadas y conjuros en cajitas de madera.

Soy de los locos (aunque esto ya lo he dicho varias veces) y de los borrachos. Triste, escondido y pésimo poeta.

Si la nada fuera, sería algo parecida a mí.

Por favor, encuéntrame ya...

Sueño

Lo siento, pero también formo parte del club de los que tiran la piedra y esconden la mano. De los que se pasan todo el día soñando despiertos y al llegar la noche no consiguen conciliar el sueño...

Puff!!

Es este calor insoportable que no me deja pensar a penas...

Sólo me queda pasear descalzo por las casas, salir medio desnudo de las piscinas, y mancharme con tus helados de chocolate.

Definitivamente, prefiero el invierno.

Cayó

Cayó Demasiadas personas habían jugado con ella.

Por voluntad propia, ayer tarde, tras una acalorada discusión, pidió ser ejecutada.

Sus familiares y amigos piden una horación por su descanso eterno...

Jo!

Lo jodido del tema, es que los cafés aún me huelen a ti...

Autoanálisis

Quizá caótico o puede que algo surrealista. Desde hace un par de días vuelvo a vivir en una situación de lo más peculiar. Y es que, analizándome como si de mi propio terapeuta me tratara (y perdón a mi propia terapeuta, no es que no confíe en ella, es que de vez en cuando me va eso del autoanálisis), he descubierto que siempre me encuentro así cuando las cosas que suceden a mi alrededor superan en irrealidad al contenido de mis sueños.

Ayer soñé que una profesora me aprobaba la última asignatura que me falta para conseguir la licenciatura al comprobar mis dotes como padre con un niño de a penas un año que me acompañaba en su despacho en la revisión del examen (disculpen la falta de signos de puntuación). Una situación del todo posible, como podrán comprobar, estimados lectores.

En cambio, llevo tres días en los que la conversación más larga que consigo mantener con mi hermano es la siguiente:

-Gilipollas
-Vete a la mierda
(Da igual quién sea el artífice de cada una de las oraciones).

POr otro lado, la relación paterno/materno-filial tampoco está pasando por uno de sus mejores momentos...

Y sin más novedades, me despido de ustedes estimados lectores (cada vez menos) hasta el próximo episodio de nuestro serial, "Vida de este chico (gilipollas)".

Cristina, no vuelvas

No, Cristina, no vuelvas, de verdad que no sabes qué es lo que te vas a encontrar aquí. De verdad que, aunque no lo creas, no echas de menos a nadie. Tus padres siguen siendo tus padres y tus hermanas no han cambiado. Ni para peor ni para mejor.

No hay aquí más oportunidades, y no hace falta que me digas que es para acabar la carrera. Ambos sabemos que el paro es el mismo con o sin ella.

Que te quedes, allá lejos, con ese chico del que he oído hablar. El que te robaba horas de sueño todas las noches. No dejes el trabajo de camarera mal pagada que a penas te dejaba llegar a fin de mes. Aquí no será mejor.

Cristina, hazme el favor, quédate, sonríe, que si vuelves ya no habrá marcha atrás, y tus promesas de un retorno temprano no las podrás cumplir, y llegarás y te atarán, aunque tú no lo veas, y si pones un pie en este puto país verás que todo se acaba, tus esperanzas y tus sueños, que yo te continuaré queriendo mogollón y echándote de menos, y que prometo que iré a verte, de verdad.

Pero en serio, Cristina, no vuelvas. Haz sólo lo que yo debería haber hecho...

Este es un relato que pensé hace unas semanas y sin embargo no llegué ni a escribir ni a colgar... Aunque ahora creo que es su momento.

Sin ir más lejos

El otro día hablaba con un amigo sobre Venecia y le confesé que, entre otras muchas sorpresas, la ciudad me descubrió un loco.

Un loco de verdad, de los que gritan por el medio de la calle. Desquiciado.

Vestía harapos. Andrea y yo nos preguntábamos si sería un actor, aunque desechamos la idea. La interpretación era magnífica y no extendía la gorra para pedir compensación por su actuación.

Pienso que hay mucha gente que no se atreve a exteriorizar sus locuras y sin embargo, no están menos locos que aquel que encontramos entre los canales y las góndolas. Estoy seguro de que hay gente mucho menos cuerda que camina por el mundo sin ningún tipo de control psicológico.

Como yo, sin ir más lejos.

Comenzar de nuevo...

Que estoy tonto, loco o que me voy a cansar enseguida. Todo el mundo (bueno, casi todo el mundo) se empeña en criticar mi intención de comenzar en octubre enfermería.

Incluso una profesora del instituto me hizo llegar un recado: No se te ocurra. Te arrepentirás.

Yo no paro de debatirme entre mil dudas. Con miedo a mandar currículos y que me los acepten.

Quería volver a España sólo como un tránsito, y se está alargando todo más de la cuenta. Ahora el temor me gana al pensar que tengo más cerca que nunca la posibilidad de irme.

De casa. Del país.

Comenzar de nuevo…

What if

Quizá existió otro futuro que dejó de ser nuestro en el momento en el que, interrumpiendo mis sollozos, te levantaste de la cama y te fuiste.

No lo sé, nunca me ha gustado profetizar y además, creo que carece de sentido (nadie sabe el desenlace de cosas que no han sucedido, los what if de los tebeos o los libros de ciencia ficción no se dan en la realidad).

Pero algo dentro de mí me dice que con tu ida, se iban también las esperanzas de días más claros y alegres...

Una mirada tuya

Estoy seguro de que si prohibieran el uso de gafas de sol en el interior del transporte urbano, el número de parejas crecería exponencialmente...

Efervescentes

El sábado noche, se me olvidó contarlo, debí realizar una visita de urgencia al supermercado nocturno de los besos.

Compré una caja de roces encapsulados y unos cuantos besos dulces, que aunque ya no estaban de oferta no me salieron demasiado caros.

Ójala hubiera supermercados 24 horas donde encontrara algo de motivación en sobres efervescentes, porque a este paso no me siento a estudiar ni a la de 3...

Largo domingo de vagancia

Comienzo el sábado pensando que debo estudiar y a medio día del domingo compruebo que no he hecho prácticamente nada (son bienvenidos los reproches de Aldeana al respecto, me los merezco).

Me empeño en echar las culpas a la falta de costumbres y hábito que tengo tras mi Erasmus. Que no es que allí no hiciera nada (o sí), pero es que llevo tres meses sin tocar un subrayador, y ahora lo único que me apetece hacer son dibujitos con el amarillo fosforescente, y rellenar los espacios de las letras en las frases escritas sobre los apuntes (que a penas he leído).

Lateralmente, me descubro en mis continuas despedidas. De gente que se atreve a emprender el viaje que tanto miedo me da. De otras personas que parten a unas vacaciones merecidas y a las que voy a echar de menos.

Entonces abro los libros y no encuentro el consuelo necesario porque todos me dicen aquello que debería estar haciendo.

Frustrante.

Esta mañana, cuando ha sonado el despertador y lo he vuelto a poner para una hora después (ayer me pasé; pensaba volver a casa tres horas y media antes de lo que lo hice), el montón de apuntes sobre el escritorio se me ha echado encima para recriminarme mi falta de responsabilidades.

Tiene razón.

No valgo ni para basurero (y con un gran respeto hacia los basureros)…

Rima...

Rimarrò es una de las palabras que más me gustan del italiano.

Tiene una sonoridad especial.

Es la primera persona del futuro de un verbo.

El verbo en infinitivo es rimanere.

Rimanere significa permanecer en español.

Esquinas y pinchos

Y mientras se apoyaba en mi cintura pensaba que desde la última vez me han crecido muchas esquinas y agujeros y pinchos en el cuerpo. Que ya no soy tan cómodo como lo era hace un año. Y que he aprendido cosas nuevas.

Pensé que he vuelto a saber del amor y no por lo que me decían los ojos de los demás, sino desde mis ojos, porque creo que muchas veces, cuando he tenido una relación, he intentado sentir aquello que veía enfrente, y no procuraba sentir por mí mismo...

Piercing

He descubierto, hace unas horas y por pura casualidad, que aún me duele el piercing que me hice en enero.

Y bastante.

Es un dolor penetrante, intenso e insoportable. Aunque me he acostumbrado a él y no me doy cuenta de que existe.

De la misma manera, me he acostumbrado a la ausencia de las personas sin las que no puedo vivir.

Las reglas del juego

Parece que comienzo a ser consciente de lo que me pasa, así que voy a intentar arreglarlo.

Son pocos cambios y sencillos los que tendré que hacer. Comenzaré por volver a bares y cafeterías a estudiar y leer y simplemente a ver a la gente que va allí. Puede que esto afecte algo a mis ingresos, pero creo que valdrá la pena, y además, ahora ya tengo fuente de ingresos asegurada.

Después también me gustaría salir a correr con cierta frecuencia. Para desfogarme y fortaleces y disminuir el culo, y quemar las calorías de los helados y chocolates de los que no me pienso privar.

Y continuaré soñando despierto (aunque he perdido algo de práctica). Y saldré a regar las plantas del balcón cuando la luna esté alta. Y me acostaré tarde aunque a la mañana me muera de sueño en el trabajo.

X & Y

X & Y Sólo quería constatarlo...

El último disco de Coldplay no tiene nombre.

Aún estoy alucinando.

En breve, algo más cuerdo al respecto

Indomable

Anteayer me di cuenta, viendo El Indomable Will Hunting, de cómo echo de menos hacer el amor...

Por cierto, la película preciosa