Blogia
Bajo Arboles Mojados

Personal

Vivito y coleando

Tenía muchas escritas, aunque no las colgaba. Quizá por pereza. Puede que por falta de tiempo.

Origami vuelve a estar en marcha. Y más vivo que nunca...

1-10-06 - Ordenando

    Es sorprendente la cantidad de polvo que puede llegar a acumularse en mi habitación. Debo tener una fábrica de polvo y pelusas de incógnito debajo de la cama.
    
    Hoy he tenido que organizar un poco el desorden que se adueñó de mi cueva cuando comencé a habitarla. Es extraño, coger trastos y cambiarlos de sitio.
    
    Una vez postulé una teoría que decía que lo único que nos diferenciaba del resto de los animales es que éramos los únicos capaces de ordenar el caos que habíamos causado.
    
    Ahora mi habitación parece la de una persona cualquiera normal. Quizá por eso no me gusta tanto.
    
    Todo sea por la boda de mi hermano mayor...

Grrrrrrrrrr

-Roncabas así, grrrrrrrrrrrrr, pero con ese sonido que nace desde arriba de la nariz, no con los ronquidos molestos de la garganta.

-Eres un exagerado...

-Pues no, que en toda la noche te he tenido que tocar al menos 7 veces la nariz para que dejaras de roncar, y las ojeras que tengo son por una parte por tu culpa, y por la otra parte, completamente culpa tuya. 

Mejores almuerzos

    Los mejores almuerzos son siempre en la cafetería de la universidad. O los chocolates a la salida de una fiesta de sábado noche convertida en domingo madrugada.

    Los mejores almuerzos suelen constar de un café con leche y media [tostada] con aceite. O tomate. O mantequilla y mermelada.

    Para los mejores almuerzos siempre es mejor evitar el chocolate. Las napolitanas de crema o los cuernos rellenos tampoco son muy buenos compañeros. Un mejor almuerzo debe ser algo equilibrado, y no por el tema dieta, sino por el tema pesadez de estómago.

    Comencé de nuevo la universidad.

    Echaba de menos los mejores almuerzos.

21-9-06 - Chocolates y coches

    La otra noche llegó alguien a la 1 de la madrugada.
    
    Nos zampamos una tambleta de chocolate. Quizá lo necesitábamos.
    
    En la radio del coche sonaba radio tres y nosotros hablábamos de lo que necesitábamos contar.
    
    Creo que me estoy convirtiendo en una persona que sabe esperar muy bien.
    
    Así que os invito a aparecer por mi casa a la una. Si os atrevéis.

23-9-06 - Avestruz

    La estrategia de la avestruz la conozco muy bien.
    
    Consiste en no creer que hay problemas cuando los hay. La mayor parte del día llegas a olvidarlos. El problema surge por la noche, cuando apoyas la oreja en la almohada.
    
    Estoy seguro de que durante la evolución desarrollamos algún mecanismo reflejo para recordar todos los problemas en el momento apoyamos la oreja en una superficie horizontal acolchada.
    
    Soy un asiduo de la estrategia de la avestruz. Y no soy el único, siempre me he rodeado de gente que la utiliza. Y también me muevo en grupos que la aplican. Si hay problemas, mejor callarlos. Eso parece.
    
    Yo tengo problemas en la universidad. Son los que me quitan el sueño. Problemas de convalidaciones, y problemas de suspensos.
    
    No sé cuáles son los problemas que tienen los demás.

20-9-06 - Cazando olores

    Luego se me queda el olor a cebolla todo el día en los dedos. Siempre que preparo macarrones. O lentejas. O todas las cosas que llevan cebolla, pelada y/o cortada a cachitos.
    Creo que tengo algún superpoder o algo parecido. Mis dedos capturan olores. Bueno, mis dedos y el resto de mi cuerpo, aunque no voy por ahí oliéndome el brazo o la pierna.
    Los dedos sí me los huelo. Me gusta ver qué olores he capturado. Y aunque casi siempre tienen que ver con comida, a veces me llevo sorpresas.
    
    A veces huelen al sudor ese extraño que desprendemos al hacer el amor. Pero no huele a mi sudor ese extraño, sino al de Eloi.
    También me he encontrado alguna vez olor a césped y a pelo acariciado. Todojunto.
    
    Aunque quizá el olor que prefiera encontrar sea el de café. Con leche.

Conversación

(Siempre entre susurros)

-Hace frío, Doro.

-Lo imagino, intenta acomodarte sobre las pelusas, imagino que te aislarán un poco del frío del suelo.

-Ya, pero es que hay pocas pelusas y mucho suelo frío. Además, tus zapatillas rojas me miran con mala cara, y los zapatos del trabajo luchan por su lugar.

-Prometo que en el momento en el que mamá salga de casa, puedes volver a subir arriba, y esta noche tendré una seria charla con la fauna de debajo de mi cama...

Septiembres

En septiembre siempre se quemaban fábricas y almacenes. Los niños correteando entre el humo cuando los bomberos  ya habían apagado las llamas. Cuidado, no vayas, te quemaras. Los niños volvían con los bolsillos llenos de juguetes y las manos llenas de llagas.

 

Septiembre siempre traía disgustos. Los niños y el colegio, otra vez los estirones de pelo, Ay, mamá, que me duele, no me peines así, deja el cepillo, coge el peine, no me quiero poner esos pantalones, mamá, los zapatos me molestan, deja que me ponga las zapatillas, aunque no me toque gimnasia hoy

 

Definición

Diáfano: Espacio en el cual se expande el sonido de un corazón roto en mitad de un bosque y que no es escuchado por nadie.

16-8-06 - Equivocación

    Creí que los amigos eran un derecho, no una obligación.
    
    Parece que me equivocaba.

9-8-06 - En verano y contento

    Las alpargatas de esparto se mojaron en la última tormenta, y ahora no tengo zapatillas para andar por casa. Camino descalzo.
    
    Al final del día tengo la planta de los pies negra y sucia. Un poco como yo a veces.
    
    Estas vacaciones están siendo un poco particulares. No imaginaba hasta qué punto estaba cansado. Mucho. Así que me dedico a no hacer nada la mayor parte del día. La manera de no hacer nada se reparte entre ver series japonesas de dibujos y leer. Estoy leyendo Rayuela, y es difícil.
    
    Es difícil escribir en verano. Y contento.

8-8-06 - Feliz

    Quizá en realidad, la razón por la que no escriba mucho últimamente es que temo que ciertas personas se sientan doloridas porque esté feliz.
    
    Es extraño. Que sea feliz, digo. Llegó una tarde sentado, con un café cortado con hielo, en la terraza de la heladería de debajo de mi casa. Y llegó. La felicidad.
    
    Alguien dijo algo. No recuerdo muy bien qué fue lo que salió de su boca. Sé que no era muy bueno para mí. Pero media hora después comprobaba estupefacto que no podía dejar de sonreír.
    
    Sí, quizá ahora sonría un poco más que antes. Y ahora, por fin, me atreva a decirlo.

5-8-06 - Olores

    El olor me asaltó de repente. En un lugar inesperado. A la puerta de un MacDonalds. No olía a aceite refrito de patatas refritas. Era ese olor que suelen hacer las duchas de los campings, que a su vez es el mismo olor que te asalta en la ducha de los apartamentos de la playa.
    
    Así, generalizando un poco, hacía olor de ducha después de la playa. Al lado de un MacDonalds.

29-7-06 - Llover y llorar (Cien palabras)

    Huele a caracoles. Acaba de llover y el cielo se ha quedado limpio. Hoy la gente con alergias respirará mejor. Los que lloren no. Cuando llueve a la gente le da por llorar, pero no respiran mejor porque el aire se haya quedado limpio.
    
    A mí el olor de tierra mojada me recuerda a caracoles. Cuando iba con mi abuelo a buscar caracoles. También me recuerda a botas de agua y a ir al colegio entre fango en septiembre. En levante siempre llueve en septiembre.
    
    Yo también suelo llorar cuando llueve. Por casi nada. Aunque el aire esté más limpio.

24-7-06 - Comienzo de un sueño

    Eran unas figuras extrañas. Parecían muñecos de tamaño real e iban vestidas de señoras como aztecas. O como incas. Llevaban una falda larga de colores que no sé realmente porqué asocio a los indios centro/sur americanos. Y una camisa blanca. Y un tocado que cubría el pelo.
    
    Eso fue lo primero que me molestó cuando las vi. El tocado dejaba ver unos rostros que no parecían corresponder con los cuerpos. Yo las veía primero de frente. Entonces alguna de ellas se giró y vi que por detrás había personas con vestidos ceñidos negros. Esas personas llevaban cordeles que ataban sus brazos a los de las muñecas, al igual que sus piernas, su tronco y su cabeza a las partes análogas de la anatomía de la muñeca.
    
    Y bailaban mirándome, evitando mostrarte su espalda, que era la clave del secreto, en realidad.
    
    Entonces me he dormido por fin.

15-7-06 - Necesito

    Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí. Necesito tiempo para mí.
    
    Lo repito sin parar. Es mi nueva chacra. Necesito tiempo para pensar en mí. Para relajarme. Necesito playas. Incluso quizá a solas. Necesito tardes de libros y mecedoras, aunque los libros sólo sirvan para esconder los lloros.
    
    Aún me duelen los ojos y la cabeza de tanto llorar. Ya lo he dicho alguna vez, un año entero sin llorar ha causado que se me olvide el mejor modo de hacerlo, así que me cuesta horrores. Me atraganto e incluso babeo.
    
    Necesito vacaciones y tiempo para mí.

Es extraño

    Es extraño. Comienzo muchos posts con la frase "Es extraño". Y creo que lo es. No acabo de comprender la razón de que tantas cosas me resulten extrañas.
   
    El otro día decía en un sms que he llegado a la conclusión de que estoy viviendo la vida de un libro. Es decir. La mayor parte del tiempo, estoy leyendo mi vida. Y sólo en ciertos (pocos) momentos, cierro las páginas y estoy fuera. Viviendo de verdad. Es extraño esto también.

Archivo

No estoy bien.

Por eso recurro a mi archivo para colgar posts.

Hasta que vuelva a estar bien.

Archivo y basta.

Así también recuerdo cómo se escribían cuentos... 

Microrrelatos

    Me han ofrecido dar clases en un curso de escritura creativa. A mí. Cuando no tengo la más mínima idea de escribir.
    
    Me imagino sentado o de pie frente a un grupo de personas que no querrán ni escucharme. A mí. Y yo intentando explicar algo que no sé muy bien cómo funciona.
    
    Es decir, explicar cómo escribo.
    
    Pues escribo y basta. A veces leo mucho y luego necesito escribir. Otras simplemente escribo.
    
    Los microrrelatos salen. Es algo extraño. Leo noticias en los periódicos, o tomo cosas cotidianas y las veo desde otras lentes. El mundo se curva, o se vuelve plano. El vecino pasa a ser un asesino en serie camuflado de testigo de Jehová, y por la calle saludo a ancianas y árboles que me dan las buenas tardes.
    
    Es fácil. Pero hay poco que explicar.
    
    Dios. Qué nervios.