Vivito y coleando
Tenía muchas escritas, aunque no las colgaba. Quizá por pereza. Puede que por falta de tiempo.
Origami vuelve a estar en marcha. Y más vivo que nunca...
Tenía muchas escritas, aunque no las colgaba. Quizá por pereza. Puede que por falta de tiempo.
Origami vuelve a estar en marcha. Y más vivo que nunca...
-Roncabas así, grrrrrrrrrrrrr, pero con ese sonido que nace desde arriba de la nariz, no con los ronquidos molestos de la garganta.
-Eres un exagerado...
-Pues no, que en toda la noche te he tenido que tocar al menos 7 veces la nariz para que dejaras de roncar, y las ojeras que tengo son por una parte por tu culpa, y por la otra parte, completamente culpa tuya.
Los mejores almuerzos son siempre en la cafetería de la universidad. O los chocolates a la salida de una fiesta de sábado noche convertida en domingo madrugada.
Los mejores almuerzos suelen constar de un café con leche y media [tostada] con aceite. O tomate. O mantequilla y mermelada.
Para los mejores almuerzos siempre es mejor evitar el chocolate. Las napolitanas de crema o los cuernos rellenos tampoco son muy buenos compañeros. Un mejor almuerzo debe ser algo equilibrado, y no por el tema dieta, sino por el tema pesadez de estómago.
Comencé de nuevo la universidad.
Echaba de menos los mejores almuerzos.
(Siempre entre susurros)
-Hace frío, Doro.
-Lo imagino, intenta acomodarte sobre las pelusas, imagino que te aislarán un poco del frío del suelo.
-Ya, pero es que hay pocas pelusas y mucho suelo frío. Además, tus zapatillas rojas me miran con mala cara, y los zapatos del trabajo luchan por su lugar.
-Prometo que en el momento en el que mamá salga de casa, puedes volver a subir arriba, y esta noche tendré una seria charla con la fauna de debajo de mi cama...
En septiembre siempre se quemaban fábricas y almacenes. Los niños correteando entre el humo cuando los bomberos ya habían apagado las llamas. Cuidado, no vayas, te quemaras. Los niños volvían con los bolsillos llenos de juguetes y las manos llenas de llagas.
Septiembre siempre traía disgustos. Los niños y el colegio, otra vez los estirones de pelo, Ay, mamá, que me duele, no me peines así, deja el cepillo, coge el peine, no me quiero poner esos pantalones, mamá, los zapatos me molestan, deja que me ponga las zapatillas, aunque no me toque gimnasia hoy.
No estoy bien.
Por eso recurro a mi archivo para colgar posts.
Hasta que vuelva a estar bien.
Archivo y basta.
Así también recuerdo cómo se escribían cuentos...