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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cuentos.
05/06/2008
Alguien quiso que estudiara psicología social, cuando yo en realidad necesitaba algo de psicoanálisis. Así quizá podría comprender el porqué de las ranas de esta mañana en la consulta, o las salamandras y mariposas moradas que tapizan las paredes del patio de luces de mi casa. Creo que tengo algún síndrome. De Estocolmo o de abstinencia. Pero algo serio... Escucha este post aquí.
01/06/2008
Por la noche, caminando descalzo por una ciudad llena de fantasmas, se encontró cara a cara con la Muerte y con el Amor. A una le dijo que siempre sería bienvenida, mientras que al otro lo miró con recelo y miedo. Escucha este post aquí.
27/05/2008
Rotos. Todos los bajos de todos los pantalones. Rotos. Era algo natural en él. No más de 6 meses y comenzaban a clarear por las costuras inferiores. Entonces, un día mientras se sentaba o salía del coche oía cómo se ragaban. Ahora mismo no tenía ni un solo pantalón o vaquero, largos o cortos, sin los bajos rotos. Se preguntaba si sería una señal, y se reía de lo parecidos que eran los bajos de sus pantalones a él mismo. Rotos. Escucha este post aquí.
19/05/2008
-Hola. -Hola. ... -Parece que ha vuelto a estropearse el tiempo. -Sí, bueno. -Hace un par de semanas en la playa y ahora... -Y ahora otra vez a sacar el paraguas. -Sí. ... -No hace mucho que vives aquí, ¿verdad? -No, bueno. Nos hemos mudado esta semana. -¿Tu marido y tú? -No, no es aún mi marido. ... -Pues sí que hace freso, sí. -Sí, yo le doy otra calada y entro ya. -Sí, bueno, yo encenderé otro. No me apetece ponerme a limpiar. ... -¿Vives sólo? -Sí, bueno. Nos vinimos mi novia y yo, pero ella me dejó hace un par de meses. -Ah, lo siento, no pretendía ser impertinente. ... -Tranquila, ya hace mucho tiemo. ... -Bueno, voy a entrar ya, ¿vale? Nos vemos en otro momento. -Nos vemos en otro cigarro...
26/04/2008
Le fastidiaba enormemente tener que admitir que las últimas desapariciones le habían afectado en sobremanera. Gente de su alrededor le decía que era normal, que las personas, a veces, necesitaban darse unas vacaciones; las unas de las otras. Sin embargo, el hecho de que no se contara con "la otra parte" a la hora de realizar estas decisiones de escisiones, le inducían a un estado anímico cuanto menos deprimente. Echaba de menos a quien decidía colgarse el cartel de No disponible, no podía hacer nada para evitarlo...
25/03/2008
1. Le faltaban las ganas. 2. De levantarse por la mañana, de ducharse, de arreglarse, de mirarse siquiera al espejo, de comer chucherías, de no quedarse dormido mientras le hablaban, de quedarse dormido en la cama. Le faltaban las ganas. 3. Decía que los bordes de su realidad estaban arrugados, y el centro desenfocado. No decía nada nuevo. No era la primera vez que se sentía así.
4. Cuando cocinaba se sentía en paz. Y en algún lugar concreto. Quizá una cafetería, quizá un pueblo abandonado de la montaña, quizá al lado de algún amigo con barba, o con los ojos grises, o durmiendo al lado de E.
5. Pero para todo lo otro, le faltaban las ganas.
09/03/2008
1. Despertó a sabiendas de que la realidad se le arrojaba encima. En cuanto abrió los ojos el mundo ya estaba formado a su alrededor. Demasiado pronto, hoy. Se dijo.
2. Cogió el móvil sólo para comprovar que la gente sólo cumple sus promesas cuando no tienen sentido.
3. Cuando era pequeño conoció a un niño que sólo jugaba con juguetes nuevos...
4. Hoy iba a ser un día difícil. Sabía que, pasara lo que pasara, se iría a la cama de nuevo por la noche con la sensación de ser un perdedor más.
08/03/2008
1. Está cansado; casi diría que agotado. Es imposible estudiar estando agotado. Uno se senta enfrente de los apuntes y comienza a crear el simulacro a su alrededor de persona aplicada. Se ordena el escritorio, las hojas en blanco dobladas por la mitad a la izquierda. Las escritas, pocas o aún ninguna, irán a la derecha, convenientemente ordenadas. Los bolis, de dos colores, negro para los títulos, azul para el texto. Quizá un lápiz para esbozar algún esquema, para trazar un dibujito. Justo en frente, los apuntes; el ordenador a mano para consultar dudas. Y permanece sentado, con la espalda erguida, durante 20 minutos, quieto, mirando la pared del frente. Quieto. 2. Quieto. 3. Entonces descubre que no sabe exactamente qué hace así. No es que haya olvidado que debía estudiar, no. Lo recuerda. Pero no puede. 4. Quizá comience a llorar, o sea más pragmático y entre en la despensa. Un plátano, una manzana. Alguna galleta. Y de nuevo frente a los apuntes. 5. Quieto. 6. Y es entonces cuando, con los ojos rojos y la barriga llena, se da cuenta de que ya no puede más.
27/02/2008
Admiraba la luz tan especial de ciertas películas y fotos. Era como si el mundo fuera más claro de lo que sus ojos conseguían apreciar. Sí, igual el problema estaba en sus ojos, que oscurecían la luz que entraba por sus pupilas. Por eso disfrutaba viendo aquellas películas y revelando carretes de cámaras de fotos viejas, cuyos tonos de luz y contraste sobresalían del celuloide y el papel. Quería tener un mundo propio en papel fotográfico.
24/02/2008
1. Hoy el día tenía ciertos tonos blanquecinos, debido a la nubosidad y a esa especie de niebla que se ha extendido por el pueblo. Aunque el despertador ha sonado a las 10'30, ha decidido aplazarlo media hora, aunque finalmente se ha levantado. Luego, a las 11, cuando ha vuelto a sonar la alarma del despertador, se ha asustado. 2. Ha holgazaneado durante toda la mañana. Ha hablado con un compañero de clase para acabar un trabajo, aunque ni siquiera haya comenzado su parte. Pasará un par de noches sin dormir demasiado para adelantarlo. 3. Sus padres se han ido a una comida a la que no ha querido asistir. Nunca se ha sentido a gusto con las personas que le miran de modo extraño, como juzgándole por cómo se viste, por las personas con las que pasea o camina, por lo que dice o lo que le gusta. Así pues, se ha preparado un bocadillo y ha cogido un refresco de naranja para comer mientras veía una película sentado en el sofá de casa. 4. Hacía frío, a pesar de la calefacción. Parece que ha comenzado este otoño en mitad de febrero. 5. Después se ha preparado una infusión y ha cogido el último bombón que le quedaba. La infusión estaba en esa taza de loza que le trajeron sus padres de París, negra, con el dibujo famoso del gato negro. Se ha acurrucado en el sofá y se ha echado encima la manta de patchwork que cubría una vez la cama de su hermano pequeño. El otoño. 6. Ahora se desnuda y se mete en la ducha. Piensa en la ropa que se pondrá, piensa que prefiere ponerse algo más de ropa interior y no llevar la chaqueta gruesa, piensa en quién se ha podido abrazar a esa chaqueta y se pone triste. Lleva un tiempo algo triste. 7. Sabe que esta noche no volverá a dormir tranquilo...
16/02/2008
A veces se ponía a pensar en el futuro. No solía hacerlo demasiado, quizá tan sólo cuando tomaba café en la cafetería de la esquina y no quedaban libros ni revistas por leer. Se imaginaba normalmente solo, aunque en alguna ocasión aparecía aún a su lado. Viejo, eso sí. Viejísimo. Por alguna extraña razón, quizá porque era la bebida que tenía enfrente en esos instantes, tendía a verse en sus visiones preparando una cafetera. La artrosis limitando sus movimientos por una casa pequeña llena de estanterías llenas de libros. Una casa pequeña y vacía de muebles, con un balcón pequeño, como los de las casas viejas, que daba a una calle, pero por el que entraba muchísima luz. En algún aparador, una foto con dos personas. Una de ellas se fue. Pero ya no lloraba, ahora sonreía al recordar.
10/02/2008
 1. Comía las galletas siempre de dos en dos. Cogía un par por un extremo, las sumergía en la leche, agachaba la cabeza y se comía la mitad. Luego volvía a sumergir el resto de las dos mitades de las galletas en la leche, hasta justo el borde donde sus dedos las sugetaban. Volvía a agachar la cabeza, para no manchar. Y se la terminaba. Cuando bajaba la cabeza y la ladeaba, se quedaba mirando de frente los vasos y platos sucios que se acumulaban en el fregadero. Las galletas de dos en dos. 2. Por la noche se tumbaba en el sofá y veía cualquier película de aquellas que descargaba. A días impares seguía alguna serie que hubiera conseguido captar su atención. Tumbado, con una pequeña manta usada. Ahora se acariciaba las manos. El jabón para lavar los platos siempre le dejaba esa extraña sensación entre los dedos, como si la vida se le escapara entre ellos si no conseguía hundirlos en algún pelo ajeno. 3. En la cama parecía que todo el sueño y el cansancio desapareciera. El cansancio decidía leer a su lado. Él elegía novelas ligeras para la noche; el cansancio prefería algo más filosófico, algún ensayo o literatura rusa. No conseguía dormir con la luz apagada. Le daba miedo dormir con la luz apagada. Solo.
04/02/2008
1. Manuel acaba de preparar la cena. Esta noche estaba cansado y se conformará con un revuelto de calabacín y un filete (poco hecho). Marina ensaya el cuarto movimiento de una sonata que algún día acabará de componer. Julio tiene 6 meses e intenta dormir, pero la música le llega a través de su ventana que da al patio de luces, en el edificio en el que Marina no tiene otro momento para ensayar. 2. Marina repite un pasaje. Aún tiene los dedos fríos, y le cuesta marcar las notas en el chelo que le regaló su abuelo. Julio sonríe y su madre se disgusta con esa chica, tan oportuna, hoy, que ella necesitaba tanto que el niño le diera un descanso. Mañana tendrá una entrevista de trabajo y no quería ir con ojeras. 3.
Manuel echa un poco de sal al plato. Se le quedó soso el revuelto. Piensa si encender una velita, como le decía su amiga de Madrid. Al final decide no hacerlo. Marina termina de ensayar la sonata por pasajes y decide tocarla de arriba a abajo. El arco resbala por las cuerdas, los dedos sujetan los acordes y tiemblan con un delicado vibratto. Julio comienza a cerrar los ojos, su madre se sonríe y acaba agradeciendo a Marina su música triste. 4. Manuel acaba el filete y descubre una lágrima asomar por sus ojos. No puede evitar más, que pronto se transformarán en un llanto. Decide regar las plantas, a ver si se le pasa. Marina mantiene un fa sostenido más de lo que su profesor creería correcto, no quiere terminar la obra porque sabe que después volverá la soledad. 5. Manuel se asoma al patio de luces y lanza un beso a Marina. Bueno, allí donde está su ventana, porque no adivina nada de ella. Dos segundos después, cuando Marina se asome al quicio, descubrirá contra el cristal un beso. Con miedo lo atrapará y lo dejará metido en un bote de mayonesa vacío. Las tardes de la próxima semana se dedicará a contemplarlo, temiendo que se le escape. 6. Julio dormirá apaciblemente. A su madre no le darán el trabajo.
26/12/2007
El turrón se ha quedado duro. Aún queda en la bandeja de la despensa, junto con los polvorones y un bombón a medio comer que ella dejó. Él continúa en el sofá. Los niños con las panderetas se cansaron de llamar al timbre. En la tele hablan de ministros y cantantes. Y él mira la pantalla sin ver nada. El grifo gotea. Se dijo hace un mes que lo arreglaría, aunque no ha tenido ni ganas ni fuerzas. Él continuará en el sofá. Quizá se levante esta noche a la cama. Quizá. Sobre la mesa del comedor una nota escrita 5 días atrás. Estas navidades ya no las pasamos juntos.
18/01/2007
Realicé suicidios durante toda la tarde, con un éxito aparente. Por la noche, ya muerto, no conseguía conciliar el sueño debido al frío. Es cierto eso de que los muertos nos enfríamos rápido. Decidí tragar una cerilla para hacer una pequeña hoguera en mi estómago. Dormí de un tirón soñando con ballenas en la bañera y pajaritas de papel que visitaban la ventana de mi cárcel de cristal.
29/11/2006
A Kaveri , recién salido de su bosque fantasma...
Sin saber muy bien como, te encontrabas ya dentro. No lo veías, pero notabas el frescor de las yerbas, que crecían a los pies de los árboles invisibles. En algún lugar se escuchaba el reclamo de alguna rapaz. Quizá esta noche vuelvan a cazar musarañas inexistentes. El bosque no estaba pero acababas perdido en su interior. Era curioso caminar por en medio de la nada del desierto, apartando con una mano los arbustos, evitando chocar con baobabs, gigantes, transparentes, con cuidado de no meter el pie en un charco que quedó de la lluvia de anoche, aquella que no sucedió.
19/08/2006
El fregadero está lleno, mamá. No me dejaban llegar hasta él, la cocina llena y no podía alcanzar el fregadero. Estaban por todas partes. Yo a penas podía moverme en mi habitación. En todas partes. Yo no me atrevía casi ni a moverme. Y ellos por todas partes. No me dejaban salir. No me atrevía a salir. El fregadero lleno, mamá. Preparé la cena y se presentaron. Todos. Prometo que no llamé a nadie. Llegaron. Estaban allí. Y no me dejaban llegar a la cocina. No podía salir de la habitación. De la cama. El fregadero. Mamá. Lleno. Lo siento.
Ayer volví a ver a uno. Estaba sentada en un banco, en la parada del bus que hay cerca de casa. Fumaba. Era una señora mayor, tendría unos 50 años. Sentada, fumaba impasible. Llegué a ver las alas. Tenía dos alas que salían arriba en la espalda. Aún estaban quemadas. La miré y me vio. Y se subió al siguiente bus que llegó. Me quedé parado, esperando de nuevo alguien que me diga que los ángeles caídos no tienen alas.
31/07/2006
Álvaro decidió inventar un perro, dado que su madre no quería tener uno en casa. Bueno, un perro un perro no era, exactamente. A simple vista parecía un perro, pero como a Álvaro no le gustaban ni la lengua ni la nariz de los perros, decidió imaginar estas partes de la anatomía canina como si fueran las de un gato. Era un perro con lengua corta y nariz de gato. Además, cuando se te acercaba y se quedaba durmiendo a tus pies, el perro ronroneaba y se restregaba entre las piernas. Y luego, dormía. Era divertido, el perro de Álvaro.
19/07/2006
Sé que podía parecer extraño, pero había nieve. Nos levantamos y todo alrededor estaba blanco. Ya habíamos notado el frío en la habitación. Recuerdo que abriste la ventana para que entrara el fresco, la habitación tenía el aire viciado después de haber dormido los dos. Por eso abriste. Lo noté enseguida. Por la luz. Había demasiada luz. Una claridad inmensa. Y ya lo pensé. Aunque fuera agosto sabía que esas cosas podían pasar. Al fin y al cabo, nos habíamos conocido, pocas cosas más extrañas que esa. Por eso no lloré como tú al ver la nieve. Sólo te cogí por la cintura y te volví a besar. El ahorcado indicaba cambios. Fue lo que salió. El ahorcado. Los cambios. Tú lo viste como yo. Salió el ahorcado. No pude dejar de pensar en esa carta durante semanas, incluso meses. Me senté. Mentalmente. Me senté porque tenían que llegar. Los cambios. A mi alrededor todo se movía, y yo permanecí sentado. Esperando. Los cambios. El ahorcado. Lo viste. Hubo gente, personas que se acercaron y me rozaron. Hubo varios que se atrevieron a besar a la templanza. Me besaban. Me tocaron y me intentaron levantar. Y yo continué sentado. Esperando los cambios. El ahorcado. Al fin llegaste. Bienvenido...
30/05/2006
El robot se recuesta en el sofá y comienza a salir humo de su pecho. Llora con un llanto que nadie programó para él. Sus creadores decidieron dotarlo de todos los sentimientos humanos y no repararon en gastos en los equipamientos físicos, incluso añadieron un par de lagrimales. El robot se recuesta en el sofá y comienza a salir humo de su pecho. Llora con un llanto que nadie le mostró. Nadie le enseñó sobre el amor. Nadie le habló del engaño. No sabía del despecho. El corazón androide se rompió y las lágrimas mojaron sus circuitos. El robot se recuesta en el sofá y comienza a salir humo de su pecho. Cortocircuito, será lo que aparecerá en sus monitores antes de recordar a su amor y desconectarse.
23/05/2006
Y pasó un día que, después de tanto tiempo, llegó el fin del mundo. Llegó despacito y sin hacer ruido, como si no quisiera asustar a nadie. Se le vio aparecer por la gran avenida, y ya desde lejos se adivinaba que venía para hacer algo grande, aunque no había nadie allí que le viera, le esperara o le diera la bienvenida. Se asomó a una casa, vacía, y subió a una habitación, en la que sólo había una mesa con una muñeca de trapo encima. Y allí sonrió y con un flop, todo lo que conocemos del mundo terminó.
17/05/2006
Debía parecer el chico más triste de la universidad, sólo, tomando un café, esperando que aparecieras en una de esas citas que no tengo contigo y en las que nunca apareces...
13/05/2006
Esta mañana me ha despertado un grupo de zombis que iban casa por casa reclutando gente para su causa. Su causa, como bien me han descrito (en medio de mis bostezos incontenibles de sueño) es la de esclavizar a la humanidad y acabar con la vida sobre el planeta. Matarían a los animales y nos alimentaríamos los unos de los otros, decían mostrando su alto convencimiento. Yo asentía mecánicamente. Al final, les he dado un billete de 5 euros, les he animado a continuar y me he vuelto a meter en la cama. Demasiado sueño acumulado del fin de semana...
29/03/2006
Ha sido algo extraño. Es como si alguien hubiera venido en mitad de la noche y me lo hubiera quitado. Solo sé que esta mañana, cuando me he levantado, ya no estaba allí. ¿Sabes? Cierra los ojos cuando le acaricias. Sí. Los ojos cerrados. Yo creo que aún tiene miedo de lo que hay delante. Enfrente. Debajo. Encima. Se mueve mucho también, ¿sabes? Ahora, pues, no sé, un vacío, digo yo. La verdad es que me resulta difícil de explicar. Es algo a lo que me había acostumbrado. No, no era así, era algo que me gustaba. Y ahora un vacío. Es saber que tienes una espinita clavada. Una espinita que ni duele y que pasa desapercibida, pero que está. Pero en este caso, el problema es que no está. Y también suspira. Cada vez que le acaricias. Y los ojos no los acaba de cerrar, deja una rendijita. Aunque no ve por esa rendijita, sólo muestra un poco de blanco. Y de vez en cuando sonríe. Me gusta la cara que pone cuando sonríe. Ahora no puedo hacer otra cosa. Sólo llorar. Me encanta cómo sonríe. (...) Quiso saber dónde estaba Boston. -A unos trescientos metros de aquí -le contesté. -¿Eso es tan lejos como el espacio? -Si fueras en línea recta hacia arriba, te aproximarías bastante. -Creo que deberías ir a la luna. Un cohete es mejor que un tren. -Haré eso a la vuelta. Tienen vuelos regulares de Boston a la luna los viernes. Reservaré una plaza en cuanto llegué allí. -Estupendo. Entonces podrás contarme cómo es. -Si encuentro una piedra lunar, te la traeré. -¿Y a Paul? -Le traeré otra. -No, gracias. -¿Qué quieres decir eso? -No quiero una piedra lunar. Paul se la metería en la boca y se ahogaría. -¿Qué te gustaría? -Un elefante. -No hay elefantes en el espacio. -Lo sé. Pero tú no vas al espacio. -Es verdad. -Y seguro que hay elefantes en Boston. -Probablemente tienes razón. ¿Quieres un elefante rosa o un elefante blanco? -Un elefante gris. Grande, gordo y con muchas arrugas. -No hay problema. Ésos son los más fáciles de encontrar. ¿Quieres que lo traiga en una caja o con un collar y una correa? -Creo que deberías venir montado en él. Sentado encima con una corona en la cabeza. Como un emperador. -¿El emperador de qué? -El emperador de los niños. -¿Y tendré una emperatriz? -Claro. Mamá es la emperatriz. Le gustaría. Quizá deberíamos despertarla y decírselo. -Será mejor que no. Prefiero darle una sorpresa cuando llegue a casa. -Buena idea. De todas formas, no se lo creerá hasta que lo vea. -Exacto. Y no queremos que se lleve una desilusión, si no encuentro el elefante. -Oh, lo encontrarás, papá. No te preocupes por eso. -¿Cómo puedes estar tan seguro? -Porque tú eres el emperador. Un emperador puede conseguir todo lo que quiere. Paul Auster - La trilogía de Nueva York (La habitación cerrada)
27/02/2006
Dice que en lo primero en lo que se fijó fue en sus labios. Siempre los labios. Y que pasaron más de dos años antes de poder probar su textura. Dice también que continúa recorriendo la universidad por los rincones en los que se lo encontró, con la esperanza de que un cruce fortuito volviera a hacerles caer. Juntos.
29/12/2005
La Ciudad parecía un montón de escombros. Gris, oscura tras el manto de nubes y humo que salía de los edificios incendiados. "Londres es una antorcha, hay suficiente claridad durante toda la noche por las casas y los palacios que arden." Mendigo - 5 minutos atrás. Tras el toque de queda, los niños, sólo los niños, se atrevían a salir en busca de comida. A veces había duras luchas entre bandas rivales. Era fácil que un niño volviera a casa con algún brazo de otro chiquillo para cenar. Su madre no preguntaba. Hace tiempo ya que de las plazas fueron eliminados todos los adornos y el atrezzo urbano. Plazas desnudas preparadas para recibir a los dirigibles y a las máquinas que bajaban envueltas en humo y se llevaban a los locos transeuntes que se aventuraban a salir al exterior.
09/12/2005
Aún se pregunta de dónde saqué las fuerzas para llamarle en mitad de la noche. Puede que aún no me hubiera derrumbado del todo, o quizá fue pura supervivencia. Cuando llegó, me encontró babeando. Me había meado encima y lloraba como un bebé. Y a pesar de que hacía casi un año que no estábamos en contacto, me desnudó, me metió en la ducha y luego me llevó a su casa, donde pasaría los siguientes meses. Fue como enseñar a un recién nacido a vivir. Al principio me olvidaba hasta de respirar, y cuando comenzaba a amoratarme me cogía entre sus brazos, y yo torpe resbalaba, y él me oprimía los pulmones, y metía aire soplando. Luego comenzó con las lecciones de gateo, para pasar luego a caminar, hablar correctamente, escribir, y temer a la oscuridad. Y todo esto sin que en ningún momento fuera consciente de que había sido el otro quien había roto todos los esquemas de mi cabeza para dejarme así…
11/10/2005
Sobre la espalda del dragón construyeron una hilera de casas. Comenzaban en el arco de la cola y se alargaban hasta el nacimiento de las alas. Allí los habitantes decidieron hacer un parque para los niños, que además corrían hasta las fauces de la fiera y jugaban al escondite en sus narices.
Como los movimientos del dragón eran muy lentos, nadie se sentía molesto. Hacía milenios que dormía.
Por las noches, las casas de madera crujían ligeramente por el balanceo de la respiración del monstruo, aunque eso tranquilizaba a los más pequeños, que descansaban reconfortados.
Y cuando de vez en cuando el dragón decía algo en sueños, los lugareños se alegraban y hacían fiesta y bebían y bailaban hasta que amaneciera.
Era bonito vivir sobre el dragón...
05/08/2005
A la mañana siguiente, la noticia sobre el fin del mundo a penas ocupaba una pequeña columna en una página impar de los periódicos de tirada nacional.
El resto del mundo continuó "muriendo" el resto de la eternidad...
25/07/2005
Ci sono creature assegnate che non riescono a incontrarsi mai e s'aggiustano ad amare un'altra persona per rammendare l'assenza. Sono sagge.
Hay criaturas asignadas que no consiguen encontrarse nunca y se adaptan amando a otra persona para remendar esta ausencia. Son sabias.
Erri de Luca - Tre cavalli
13/07/2005
Con tan solo trece años era un experto en el arte de la disección de peces. Todos los viernes por la tarde iba de la mano de su padre políticamente correcto a la tienda de animales de la esquina, y compraba un bonito ejemplar. Rojo, naranja, de colores, transparente... Una vez hasta se atrevió con una piraña. Después pasaba horas delante de la mesa de disección que había improvisado en su cuarto, con el bisturí entre las manos y una pequeña mascarilla cubriendo su boca. Sus padres estaban orgullosos de las aficiones de su único hijo. Una noche se levantó sonámbulo. Diseccionó a su padre. Fin.
12/07/2005
Cuando mi médico de cabecera leyó el artículo según el cual el orgasmo suponía una pequeña pérdida de conciencia, me llamó de inmediato para comunicarme que conocía la razón de mis desconexiones y mi amnesia selectiva. Era algo que pocos de mis amantes llegaron a descubrir. Que tras el clímax de una relación sexual, mi cerebro sufría una especie de reset, olvidando aproximadamente las últimas doce horas. Así pues, con cada nuevo orgasmo, comenzaba una nueva vida siempre al lado de un desconocido...
08/07/2005
Cuando la bailarina de la caja de música dejó su relación con el marinero, nadie parecía muy convencido por su futuro.
Sin embargo, contra viento y marea siguió adelante hasta que su destino se cruzó con el fakir. La amistad se transformó rápidamente en amor, que materializaban sobre un lecho de afilados clavos.
Ella salía acomprar el pan todas las mañanas con un polo de cuello alto que disimulaba las cicatrices que quedaban tras los revolcones feroces...
02/07/2005
Adán besando a Abel después de que Eva le dejara por la serpiente.
Caín asesinado por una manzana gigante.
Fin de una civilización...
01/07/2005
Inmersos en una época en la que una noche de fiesta podía durar medio año, los humanos comenzaron a practicar la recién descubierta amputación de recuerdos pasados para conseguir no saturarse de las vivencias de sus momentos de ocio. Aunque en un principio se realizaba de forma muy controlada, pronto florecieron las clínicas ilegales en las que prometían borrones de infancia traumática o adolescencias tormentosas. Algunos de los más intrépidos se aventuraban incluso en la extirpación tardía, en la que se eliminaba todo recuerdo almacenado hasta la noche anterior. Y en medio de esta hecatombe histórica, nació una nueva profesión de la que me considero el profesional más adelantado. Por un módico precio, paso tardes con mis clientes con la simple compañía de un té. Las charlas son más bien monólogos, puesto que me dedico a contar datos del pasado de aquel que se encuentra enfrente de mí. Obviamente, su pasado lo desconozco, al igual que ellos, pero paso horas inventando aquellas vacaciones que pasamos juntos en la playa o la noche en que coincidimos en el bar de la esquina y le acompañaba una rubia despampanante o un fornido mocetón. El secreto de mi éxito es no contar nunca dos veces la misma historia...
29/06/2005
Anoche me sucedió un hecho de lo más extraño. Desarrollaba mis funciones con fantasma profesional a tiempo parcial en el caserón de la colina, trabajo con el que gano un sobresueldo para mis caprichos (véase mi extensa galería donde acumulo huesos de colección), que ya se sabe, que con la pensión de defunción uno no puede sobrevivir -esta frase no pretendía ser un chiste-, cuando de pronto entró, intrépido, un niño. Horas antes había espantado a una pareja de jóvenes que querían convertir mi morada en su nidito de amor, y aún quedaban repartidas por el suelo las velas que no llegaron a ser testigo de su pasión. Bajo aquella tenue luz, el niño entró y acercándose a mí, me dijo: -Hola, fantasma, ¿sabes? Yo soy tú...
24/06/2005
Un reportaje en los informativos y quizá la portada de la mayoría de los periódicos de tirada nacional. El desmantelamiento de otra red de blanqueo de dinero, otra mafia rusa, prostitución, pedofilia...
Estaba cansado de escuchar estas palabras y sin embargo, hasta que no me tocó de cerca, ni se me ocurrió dudar en las palabras de los telediarios.
No caí en la cuenta de que era un método ideal para silenciar a los contrarios al "régimen democrático". Que era fácil falsear pruebas en el ordenador, o incluso crear cuentas en el banco.
Era muy fácil si eras uno de ellos.
Era myu fácil si estabas dentro del gobierno...
21/06/2005
Dicen que se enteró de la muerte de Federico cuando estaba exponiendo en París. Había debido salir al exilio, pues su situación era peligrosa; rojo, artista y maricón. Dicen que se encerró en su estudio y no dejó entrar a nadie en tres días. Que la asistenta se preocupaba porque no comía y que en ningún momento apagó la luz. Sólo habló una vez en esos días con el servicio doméstico, y fue para pedir más pintura blanca. Ahora se recuesta en un sillón de mimbre con una camiseta demasiado juvenil para sus 95 años. De muchos colores. Dicen que la chica que esposó años después no descubrió ni su nombre real ni su homosexualidad. Que murió joven dejando solos un niño y un esposo que la quiso con locura. Ahora pasa horas con la mirada perdida en el lienzo que salió de su habitación en su exilio personal. Una tela negra repintada de blanco a conciencia...
13/06/2005
Íbamos a ver los partidos de los niños del pueblo. A domingos alternos, el equipo local se batía con otros grupos de escolares y nos gustaba ir al campo. Eran bastante malos. Solían perder siempre e incluso una vez el marcador llegó a apuntar una derrota de 15-3 en nuestra contra. Nosotros nos cargábamos de chucherías, dulces y gominolas e íbamos a ver a los niños correr tras la pelota. A veces, incluso, acababan llorando tras las siempre amargas derrotas. La verdad es que nunca prestábamos atención al juego, sino que hablábamos de cine, pintura, música... El campo era sólo un lugar en el que las ideas salían con más facilidad. Quizá era la energía que los chavales liberaban, y que nosotros éramos capaces (no me pregunten cómo) de canalizar. La verdad es que de allí salieron más de una idea interesante para novelas o esculturas que más tarde se materializaron. Fue más o menos por aquel entonces cuando decidimos hacernos bohemios...
08/06/2005
Después de que, ya hace cinco años, la vecina del 1º D dejara a su marido y metiera en casa a su novia, mi bloque había estado bastante paradito en cuanto a normalización sexual se refiere...
Hasta la semana pasada.
Desde el lunes puedo alardear de contar con dos gays entre mis vecinos. Son una pareja joven, aunque ninguno de los dos llama la atención en cuanto a su atractivo. Las cotillas del 4º y el 6º están todo el día en el portal controlando sus idas y venidas, comentando los gritos que se escuchan a altas horas de la noche. Gritos de dos chicos, claro está.
Parece ser que la acogida ha sido aceptable. La última pareja que se instaló en el piso antes que ellos, los Rodríguez (2º B) ya han cenado con ellos y comentan que son encantadores.
Por lo pronto, y por si acaso, ya les han cortado el agua en dos ocasiones, y ayer a medio día, cogí a la viejecita del 3º A echándoles agua en el buzón de correos...
Creo que mejor me espero a salir del armario.
04/06/2005
La vez que nací pez lo pasé realmente mal. Fui hijo de un parto en el que mis padres pasaron a ser familia numerosa. Tanto yo como mis 130 hermanos nos dedicamos desde nuestra más tierna infancia a no hacer nada más que nadar y poner esa cara de tontos que suelen tener los peces. No sé por qué extraña razón, cogíamos agua en nuestra boca y llenábamos los carrillos casi hasta hacerlos explotar... Alguno de mis hermanos (más de 20, creo recordar) acababan con las mandíbulas desencajadas. Cuando no comíamos o hacíamos el pez, nos dedicábamos a huir de los peces más grandes y de las sepias... Qué pelmazas eran, las tías. Siempre tenían un brazo para cogerte. Puedo considerarme agraciado al decir que morí (según creo, hay momentos que no me los recuerdo bien) casi de viejo, cuando ya contaba con unas 20 semanas de vida. No fui tragado, ni me pescaron, ni nada por el estilo. Quise probar un poco de aquella agua de colores que estaba haciendo flipar a mis amigos. Morí de sobredosis de Mercurio.
31/05/2005
Científicos americanos descubrieron hace unos meses que cualquier figura del antiguo arte del Origami se puede realizar mediante simples doblados y un solo corte de tijera. Ahora comprendo. Con tu tijeretazo sobre nuestro papel diste forma a dos niños llorando.
26/05/2005
La lluvia de hojas llegó desde el norte. Inexplicablemente, una tarde de junio comenzaron a caer. Moradas, incesantemente. Desde el cielo. Continuó durante tres días. Y cuando paró, los habitantes del pueblo ya se habían habituado. Los niños salieron y jugaban con ellas. Las niñas se imaginaban casándose bajo tan peculiar tormenta. Los adultos se apuraban en hacer grandes hogueras para quemar las hojas, pues impedían el normal funcionamiento del pueblo. De aquellos días, de aquel magnífico año, sólo queda la tradición de encender las hogueras en la noche en que la tormenta escampó. Y un vino excelente que ayuda a los más desesperados a encontrar moza para dormir...
14/05/2005
El árbol que apareció en la playa traía entre sus ramas una sorpresa. La ahogada había quedado atrapada con su pelo entre el laberinto de ramificaciones. Los peces le habían comido la punta de los pies y de los dedos, y una estrella de mar decidió quedarse a vivir en su frente. A pesar de los nuevos inquilinos que ahora habitaban su cuerpo, cuando la encontré me enamoré perdidamente, y no paré de pensar la razón por la que una chiquilla así, de no más de dieciséis años, se había podido quitar la vida en el acantilado. La escondí en una gruta que el mar había creado en la ladera de la montaña, de nuevo dentro del agua, en el lago que no se vaciaba ni con la bajamar. Al pie del árbol sin hojas, con el pelo enredado, que se mecía con las ondas del mar, con la estrella de mar que asemejaba un bonito tocado y los pececillos, que continuaban buscando algo de carne en los tiernos piececillos. Aún hoy, después de que el terremoto sellara la entrada de la cueva, no me la puedo quitar de la cabeza.
09/05/2005
El ahogado salió a dar una vuelta por el fondo marino. La piedra que llevaba atada a una pierna impedía que la marcha fuera rápida. Y además, de vez en cuando se enredaba con algún resto de los naufragios, por lo que hacía constantes altos y quitaba aquello que se había enganchado. Así, poco a poco, alcanzó la playa, y ya fuera del agua, se tendió al sol para secarse un poco. Unos chavales que le encontraron un poco después no pudieron evitar muecas de asco ante la pestilencia que desprendía.
06/05/2005
Cuando la cocinera acabó de preparar el magnífico manjar y lo sirvió en bandejas de plata, los comensales, algo desaprensivos y borrachos, decidieron hacer una guerra de comida.
Entonces ella, sin casi inmutarse, admitió el verdadero origen de la carne, momento en el cual, los allí presentes callaron y emblanquecieron.
Los próximos, continuó ella, podríais ser vosotros...
04/05/2005
El hijo de Satanás, harto de pasar su adolescencia dentro del armario, decidió confesar a su padre su pecado: siempre había sufrido un calor insoportable en el infierno...
26/04/2005
Cavaron mi tumba en medio de la plaza mayor del pueblo. En plena noche, y sólo en presencia de tres personas; el párroco, el alcalde y el alguacil, que fue el que empuñó la pala. A la mañana siguiente, nadie se percató de la tierra removida, y aunque los rumores sobre mi desaparición no se extinguieron hasta tiempo después, pronto no fui más que una leyenda. El tiempo pasó y después de que una gruesa capa de asfalto cubriera mi lecho, una cuadrilla de obreros construyó sobre mí un bloque de edificios. Aquellos que me condenaron se salían con la suya, ya que millones de personas anónimas me pisotearon y bailaron sobre mi tumba. Pero ahora estoy dispuesto a volver...
24/04/2005
Parecía un banquete real. Y presidiendo la comitiva, la señora Lo tomaba su ginebra barata en una taza de loza. El resto de los comensales comían con prisa un puchero, directamente de la gran olla que ocupaba el centro de la mesa. Puchero que había sido preparado con un hueso gigantesco cien veces hervido. En cierto momento, comenzaron los gritos a uno de los laterales de la mesa. Un señor mugriento había metido su mano en la falda roída de la señora de al lado, que sintiéndose acosada, había derramado el contenido caliente de su plato sobre la cabeza del primero. Entonces comenzó a sonar la música, proveniente de la vieja gramola del fondo de la estancia. Un niño cojo hacía girar la manivela, y los que hasta el momento habían permanecido sentados al rededor de la mesa, se levantaron de inmediato, como hipnotizados, y se agarraron entre ellos, para formar parejas de lo más extravagantes y moverse al ritmo de vals...
19/04/2005
Al subir al autobús, un señor mayor en el fondo pasó la hoja de su enorme libreta, y con un carboncillo en la mano, comenzó a trazar líneas frenéticas. Levantaba la vista para observarle, aunque no se dio cuenta hasta pasados casi diez minutos, cuando ya le faltaba poco tiempo para llegar al instituto. Cuando ya por fin iba a apearse, el señor se levantó rápido, mostrando una agilidad que había escondido en un cuerpo de viejo y le tendió el boceto. Se trataba de un diseño casi exclusivamente negro, y al primer golpe de vista no fue capaz de adivinar ninguna forma conocida. Aunque con un par de segundos más de análisis comenzó a entrever unos ojos oscuros y tristes. Y un pelo que caía sobre su frente y sus orejas. Incluso se veía el fino cable que conectaba los auriculares con el reproductor de música que llevaba escondido en el bolsillo. Levantó la cabeza del dibujo para agradecer el presente al señor desconocido, aunque éste ya no se encontraba en los alrededores. Volvió a posar su vista y sus pensamientos en el papel y se preguntó, por fin, si valía la pena continuar mostrando su tristeza al mundo...
12/04/2005
A la salida de los primeros rumores, con el difunto aún caliente en el ataud, las autoridades de la comunidad se encerraron en una especie de cónclave y las primeras declaraciones fueron negaciones rotundas de los hechos. Por otro lado la prensa del corazón, tan expandida en el país de residencia de la "viuda", cercó su residencia y la de sus más allegados. No era mucho lo que se sabía, y nadie era capaz de entender dónde se habían producido las flitraciones de información, por ello, en los primeros días, todo fue un continuo aparecer ante las pantallas de desconocidos que querían aprovecharse de la ocasión. Cómo no, los habituales de la prensa rosa pronto comenzaron a admitir relaciones con la "conspiración", pues no querían quedarse fuera del terreno de juego. A su vez, la principal afectada se encerró a cal y canto en su estancia y al tiempo, con los focos de las cámaras de televisión y fotografía aún apuntando a su alrededor, consiguió escaparse, y desapareció de la faz de la tierra. Una de sus hijas, en unas declaraciones que realizó a la prensa no hace demasiado, admitió que al hacerse público el testamento del anciano, su madre creía entrever su persona en varios párrafos del texto, y se abrazaba a una copia impresa del mismo mientras deliraba y creía verle en cada rincón de su habitación.
09/04/2005
Me desperté por los ruidos que comencé a escuchar. Extrañado, alargué la mano para encender la lámpara que hay en mi mesita. Pero la lámpara ya no estaba allí. Ni la mesita. Con el miedo comenzando a crecer en mi cabeza, abrí los ojos para descubrirme en medio de un bar. La cama ocupaba el espacio que debería corresponder al de dos mesas. Un poco más allá, una pareja de ancianos tomaban con tranquilidad su café y sus tostadas de pan con mantequilla. Y en la barra, no demasiado lejos de mi cabezal, una cuadrilla de obreros discutían y leían la prensa deportiva. Lo más extraño era que para ellos, yo no me encontraba fuera de lugar. De hecho, una joven que entró con un carrito me pidió disculpas por los llantos de su hijo...
30/03/2005
Para combatir mi último fracaso amoroso, he decidido refugiarme en la cotidianidad de la rutina. Así es que he abierto la agenda del ordenador y la he llenado de notas y obligaciones, intentando así no dejar espacio ni para la desesperación, ni para el llanto ni para el amor. Así pues, y como había muchos huecos en mi programación, he decidido apuntarme a un curso de Tai-Chi para el 2007. Más adelante, sobre el 2020, como ya no estaré en muy buenas condiciones físicas, he decidido hacer un curso de animación deportiva para adultos. Sobre el 2050, ya algo viejo y con dinero (espero), he metido muchos viajes. Y por fin, en el 2060, no demasiado mayor (nunca he querido chochear), con calma y en soledad, moriré en mi habitación, en un ático perdido en alguna ciudad del norte europeo. He escrito ya mi propia necrológica: "Murió solo. Amó con fuerza. Y perdió".
22/03/2005
Los hombres tardaron mucho en encontrarlo. Un espacio grande de terreno virgen, aunque fuera un desierto, que se asentara sobre un gran lago subterráneo seco. Pero al final lo encontraron y construyeron la ciudad. Invirtieron grandes cantidades de materiales y dinero. Por encima, la llenaron de palacios, casas lujosas, colegios, universidades y hospitales, laboratorios, torres... Todo lo que les pudiera hacer falta. Y luego comenzó el éxodo. Tan solo un grupo de gente selecta fue invitada a vivir en aquella ciudad. Mientras tanto, bajo la superficie, los trabajos continuaban los trabajos, a escondidas de los ojos de los más curiosos. Constantemente se veían entrar camiones llenos de componentes electrónicos. Pero una vez entraban por las bocas de los túneles... Nada. Y por fin, una mañana, se desencadenó todo. Ante las miradas expectantes de la gente que se había reunido en las inmediaciones debido a los últimos rumores, la ciudad comenzó su lento ascenso. Paulatinamente, la roca se resquebrajó en la superficie hasta que aquella inmensa mole, de roca, metal y componentes electrónicos, quedó suspendida a kilómetros de altura. Los más ancianos cuentan que en aquellos momentos, algunos de los más escépticos de la ciudad se precipitaron al vacío, pensando que la empresa no llegaría a un buen fin. Pero no. Una vez se quedó suspendida en las alturas, quieta, de unos tubos de la parte inferior comenzó a surgir unas nubes de gas, que cubrieron por completo la isla flotante. Desde entonces, no se ha sabido nada más del os habitantes de aquel ingenio. Quizá decidieran esperar al final de la tercera guerra para volver a descender. Es posible que continuaran subiendo hasta alcanzar la órbita de algún planeta exterior. Yo, sin embargo, creo que murieron todos de pena y soledad, y que la isla aún flota allá arriba, escondida en su mar particular de nubes, esperando ser redescubierta...
11/03/2005
Recién venido al mundo, mi madre me tomó entre sus brazos y, con una sonrisa dibujada en el rostro, declaró: —Ha nacido otro gran dictador...
28/02/2005
Nadie en toda la comunidad científica pudo suponer aquel efecto secundario cuando lanzaron el segundo satélite artificial.
Sólo algún curioso de poca monda había advertido de las extrañas radiaciones que emitía.
Cuando amanecí aquella mañana de domingo, resacoso y con dolor de cabeza, no pude contener el grito que llegó a mi garganta al ver la maraña que crecía en el patio de luces... Los geranios de la viejecita del segundo habían florecido sobre mi cabeza, más allá del sexto, y las gruesas ramas de la enredadera del solterón del 4º (cuya sexualidad era la comidilla del resto de las vecinas) tenían un grosor aproximado de medio metro de diámetro...
El panorama que contemplé desde el balcón no era menos desolador... Al parecer, la exposición a las extrañas radiaciones emitidas por Luna2 habían producido un sobrecrecimiento del reino vegetal, que ahora, se vengaba de la colonización de los animales...
23/02/2005
Le vi salir del agua. Desnudo. Las gotas de su cabello húmedo derramándose sobre la arena. La luna golpeándole en los ojos. Solo. Llorando. Yo había ido a la playa acompañado por una botella de ron. Necesitaba olvidar mi último fracaso. Amoroso, familiar, en el trabajo... Por aquellos días mi vida era un fracaso. Al principio no supe si era parte de mis delirios etílicos. Sin embargo, no creo que algo formado por mi imaginación fuera capaz de besarme como él lo hizo. O de hacerme el amor con esa suavidad, casi pereza. Los gemidos parecían salidos de las gargantas de un león marino. Su tacto, algas sutiles abrazando mis piernas... ...su adiós, millones de medusas envenenando mi corazón...
20/02/2005
El partido de los miopes resultó vencedor de las elecciones. A los pocos días, impusieron el uso obligatorio de las gafas a todos los habitantes del país. Se habían cansado de tantos años de burlas por sus lentes. Cuatro-ojos pasó a ser un adjetivo loable. Debido al abuso de poder que quedó más que patente, los daltónicos impulsaron una moción de censura, que ante las dificultades e irregularidades que sufrió, se transformó rápidamente en un golpe de estado, con el apoyo de los sordos y tartamudos. Con el nuevo gobierno, las cosas no fueron mucho mejores. Se suprimieron los colores en el país y la comunicación pasó a ser exclusivamente mediante el lenguaje de signos. Y entonces llegaron los albinos. Con una astucia nunca imaginada, crearon una religión en la que ellos mismos se alzaban como representantes de los dioses sobre la tierra. El populacho, receloso y temeroso, comenzó a alabarles con ofrendas desorbitadas, por lo que los dioses-blancos (como se hacían llamar), pasaron a ser uno de los sectores más ricos e influyentes. No tardó demasiado en aparecer la primera casa real del país, elegida por la coalición de homosexuales y transexuales que poco tiempo atrás se habían hecho con el poder mediante una manipulación de las urnas. Como no podía ser de otra manera, el rey era un bisexual bien dotado que eligió como acompañante al trono a un poeta loco (aunque las últimas habladurías comentaban la existencia de un harén de mujeres y hombres que saciaban sus instintos más salvajes). Y por último, llegó la república...
19/02/2005
Hasta no hace demasiado tiempo, aún conservaba la afición de ir al cementerio con mis amigos a escuchar recitar a los muertos. Poco después de que se pusiera el sol, y con el vigilante ya roncando frente a una pantalla que gritaba los últimos cotilleos, nos metíamos por el hueco que quedaba bajo la puerta nueva, siempre armados con una linterna y una manta para combatir el frío de las tumbas. Después cada uno elegía un muerto. Tenía amigos que preferían repetir, es decir, que siempre se quedaban con el mismo. Yo, sin embargo, me cansaba pronto, y me gustaba escuchar historias nuevas, por lo que rara vez elegía el mismo difunto. Así pues, una vez realizado el reparto, extendíamos la manta y nos recostábamos sobre ella, con la oreja atenta a las palabras de la persona que yacía bajo nosotros. Al princicio nada. El silencio. Pero poco a poco, cuando nos acostumbrábamos a los murmullos de los alrededores y al rechinar de los ataúdes, sus voces comenzaban a hacerse audibles. A penas susurros. Ellos, repitiendo, impertérritos, todos los recuerdos de los que disponían. Para no olvidar. Obviamente, cada vez que volvían a empezar habían olvidado alguna cosa. Espero que no fueran conscientes de que al final, como a todos, les alcanzaba el silencio...
07/02/2005
—Line, ti amo. Ti amo veramente, Line, ma non ho tempo per pensarci, ci sono tante cose alle quali devo pensare, per esempio questo vento, adesso dovrei uscire e camminare nel vento. Non insieme a te, Line, non ti arrabbiare. Camminare nel vento è una cosa che non si può fare altro che da soli, perché c’è una tigre e un pianoforte la cui musica uccide gli uccelli, e la paura può essere dissolta solo dal vento, si sa, io è tanto che lo so. Agota Kristof – IeriGrazie, Alice...
03/02/2005
Se estaba ya haciendo tarde y ni debía dejar de correr. No faltaba tanto para alcanzar el bosque.
Los matojos de malas yerbas herían sus piernas, y minúsculas gotas de sangre comenzaban a caer, manchando de morado y rojo los calzetines y unas zapatillas desgatadas.
Por fin los primeros àrboles. Cada vez más espesura. Cada vez más difícil avanzar.
Y cuando alcanzó el claro de los lobos, con los últimos rallos de luna sobre su cabeza, con los primeros rayos de sol en el horizonte, cavó un gran hoyo, una sepultura. Y se enterró.
Hasta la próxima vez...
02/02/2005
No volvió hasta 8 años después. Yo había aguardado impaciente todos los años al comienzo del verano.
Cuando el grano comenzaba a amarillear y la gente del pueblo preparaba sus mercancías para canjearlas con la carabana. Cuando llegaban los más pequeños corriendo desde el río, con el agua aún cayendo de sus cabellos, y con los caramelos regalados en las bocas, que no se podían cerrar por la alegría.
Por siete años esperé sin encintrar nada más que simples palabras de consuelo. "Esta bien, ha crecido, es muy inteligente ahora" (te hecha de menos)...
Volvió. Llegó levísima. Pétrea. Recostada sobre unos tablones repletos de flores, con los dedos de ambas manos entrelazados y los ojos cerrados.
Volvió. Llegó muerta.
31/01/2005
La última vez que la vi, salía corriendo tras la carabana de viajantes. No había dicho nada, así que esperó hasta el último momento, cuando ya estaban girando la última esquina visible desde la ciudad.
Salió corriendo, cubierta con una capa negra y se metió en el último carro. Aún creo escuchar sus plegarias a los dioses para que ninguno de los grandes la viera. Y yo me quedé allí, esperándola, comenzando a pensar qué haría durante aquel interminable invierno. Esperando a que ella volviera.
Solo.
26/01/2005
Esta mañana, como casi todas las mañanas, recién levantado, me he preparado mi café con leche. He tomado un poco del que sobró anoche y con un chorro de leche, lo he metido en el microondas. He notado, desde hace unos días, que el susodicho electrodoméstico hace un ruido extraño, que he atribuido a algún roce con el plato que hace girar los alimentos. Pues hoy no ha sido menos escandaloso, hasta el punto de que he debido sacar mi vaso (frío!) porque al no girar el plato, el microondas se paraba. Y ahí han comenzado las cosas raras. Porque al mirar el reloj, como había hecho solo cinco minutos atrás, he comprobado que volvían a ser las 8'26... Bueno, se habrá roto mi reloj, he pensado. Pero cuando he decidido salir, ya con la bici en la mano, he notado que no se escuchaba el típico tráfico al final de la calle. Porque de hecho, estaban todos los coches parados en mitad de la carretera, con sus ocupantes cabreados, incluso dando girtos, dentro, incapaces de hacerlo arrancar o de abrir las puertas. Llegado a este punto, he subido corriendo a casa otra vez y he comprobado mis sospechas. Y al levantar el plato del microondas, me he encontrado un segundo que no había dejado correr...
25/01/2005
Exhausta, apoyó la cabeza en mi regazo y nos envolvimos en una manta gruesa y peluda que alguien nos dio, pues soplaba un viento frío; en la superficie del río flotaban las grises hojas secas. -Esta llegando el invierno -dije yo. -No -dijo ella, soñolienta-. No está llegando. -Alguna vez tiene que llegar. -No. Bueno, si el invierno... -Chist... -dijo ella. "El verano del pequeño San John", de John Crowley.
24/01/2005
Allí sentado, no podía más que esperar.
Mientras, los fantásmas y espíritus de formas atroces entraban tras la puerta gris inmensa. Siempre después de que la foz pronunciara aquello que no podían ser más que sus nombres.
Nombres latinos; nombres con consonantes inpronunciables por mi boca; nombres extraños y conocidos a la vez...
Entonces, el ángel de alas negras salió por la puerta. Desnudo.
Y pronunció mi nombre.
Entonces, entré.
12/01/2005
-Ahora -dijo imperiosa- iremos a tu cuarto pequeño y viviremos juntos para siempre. -Se quitó la capa de los hombros angulosos y la dejó caer. Se arrodilló delante de mí, sonriendo, y me empujó hacia atrás hasta acostarme. Se echó a mi lado, acercando a mi mejilla una mejilla aterciopelada, con una pierna cruzada sobre mi pierna.- Para siempre -repitió. "El verano del pequeño San John", de John Crowley.
09/01/2005
Las esculturas eran gigantescas, y nadie podía explicar de ningún modo su presencia allí, a la entrada del arco sagrado.
Los viejos contaban leyendas sobre dioses juguetones, que se dedicaban a construír formas humanoides con granito de las montañas circundantes.
Otros, sin embargo, atribuían la autoría a los locos escapados del sanatorio de la falda de la colina.
Fuesen quienes fuesen los "culpables", sólo se podía decir una palabra para sobre ellas.
Eran geniales...
07/01/2005
Quizá no fueran nada más que eso, simples susurros en la noche.
Yo, sin embargo, me decidí a pensar que más bien pudieran ser aquellos secretos que intentabas esconderme...
03/01/2005
Como cada año, depositamos la ofrenda en medio del camino. La gente que pasaba, la miraba respetuosa, e incluso añadían elementos a la inmensa pira. Ropa de abrigo, comida preparada para llevar en los largos viajes... Y el joven elegido, como cada 27 años, para comenzar su viaje iniciático. Responsabilidad que había caído sobre mí, después de mis facultades demostradas poco tiempo hace. El desmayo... Dicen que hablé sin parar. Que adiviné la sequía del invierno pasado. Y que después conseguí apaciguar al monstruo y hacer que se fuera... Yo no recuerdo nada. Siempre es la misma sensación. Primero desfallezco, y luego me cuentan historias que me cuestan de creer... Pues allí me encontraba, en la fría noche de la segunda luna llena del año, junto a la gran ofrenda que mi pueblo ofrecía a los nómadas por protegernos. Y fue más o menos cuando los lobos comenzaron a rondar, y yo ya temía por mi seguridad, cuando los vi llegar a lo lejos, con las capuchas cubriendo su rostro...
30/12/2004
 Fue en aquel verano que pasé en Turquía... Una tarde paseaba tranquilamente por las calles estrechas cuando una tormenta me sorprendió sin paraguas. Bueno, la verdad es que nunca fui amigo de los paraguas, pero en este caso la lluvia estaba alcanzando proporciones bíblicas, así que decidí entrar en el primer establecimiento público que encontré abierto... ...que resultó ser un viejo baño turco. Aunque un poco reticente al principio, a los pocos minutos ya me había quitado la ropa y paseaba con una toalla anudada a mi cintura por aquellas salas. El vapor era acuciante, sin embargo cada dos pasos había fuentes de agua fría para restablecer la temperatura corporal dentro de márgenes aceptables. Y fue allí, en una de las pequeñas salas privadas en las que me asomé, donde me lo encontré, esperándome, aún sin conocernos, para empezar una tranquila partida de ajedrez...
29/12/2004
Cuando entré en la sala la encontré prácticamente desierta. Tan solo había una pequeña mesa rodeada de cojines y una especie de telescopio montado sobre un trípode que se apoyaba en la mesita. Reí, pues nos encontrábamos en una de las viviendas interiores del Edificio, donde aquel instrumento carecía por completo de valor. Sin embargo tomamos asiento los dos, uno enfrente del otro, y nos miramos fijamente a los ojos. Pasaron unos segundos que me parecieron una eternidad, antes de que me ofreciera, con un simple gesto y aún sin abrir la boca, mirar a través del extraño catalejo. Obedecí, creyendo aún mis propios prejuicios, hasta que la bruma que apareció en un principio se disipó...
27/12/2004
La pitonisa se sentó delante de mí con mucho cuidado, intentando hacer el menor ruido posible. Yo hacía días que no me movía, no quería abandonar la posición. Concentrado. Con suma cautela preparó un té. Rojo. Y sirvió el contenido del recipiente de plata en dos tazas anchas. Lo bebí de un trago, aunque casi me atraganto con alguna de las hojas de la infusión. Ella tomó corriendo la taza y comenzó a leer aquello que había escrito en las hojas. No le costó demasiado tiempo fruncir el ceño. Acto seguido, cogió mi mano y se ensarzó en la búsqueda de las líneas de mi mano. Mi mano lisa. Espantada, se levantó y comenzó a gritar. ¡Traidor, impostor, esto no es posible! Todos tenemos escrito nuestro destino...
Yo me reí, dejé el dinero sobre el diván y me marché. Me esquivó al pasar por su lado...
23/12/2004
Tras los 6 días de dieta obligada, las alucinaciones comenzaron venir. Aunque no era un método muy saludable, los resultados no pudieron ser mejores. Primero comencé a preguntarme sobre mi propio estado, y entonces, yo mismo me respondí sinceramente que, quizá, debía comer algo si no quería perder el conocimiento. El viaje a la cocina y a la nevera fue increíble. Creo que me acompañaron un par de ballenas por el pasillo, y no estoy seguro de si iba caminando sobre nubes o sobre un fango muy suave. Quizá era mousse de chocolate, porque acto seguido decidí recostarme y comenzar a lamer el suelo. No sabía mal (había limpiado concienzudamente por la mañana). Después di un largo trago directamente de la botella de leche, que aunque estaba lógicamente fría, entró en mi cuerpo ardiendo, recorriendo la garganta, atravesando mi estómago y cayendo al suelo. Me había hecho incorpóreo. Desnudo e incorpóreo. Unas pocas gotas de leche cayeron por mi panza. Inexistente. Con la mano esparcí el líquido al tiempo que intuía mis costillas, demasiado marcadas. Las caderas parecían una silla esperando alguien para sentarse. Mi sexo, arrugado, parecía a punto de desaparecer...
17/12/2004
Cuando la noticia saliò a la luz, toda la comunidad cientìfica no pudo màs que agachar la cabeza.
Las fotos eran evidentes. Aquellos investigadores habìan jugado con la genètica humana en tiempos de la persecuciòn. Aquello no tenìa ninguna excusa. Pero el que, tantìsimo tiempo despuès, los experimentos se hubieran continuado haciendo, no tenìa ninguna explicaciòn.
En las imàagenes se veìan fetos con cabezas gigantèscas de mosca. Rat |