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Bajo Arboles Mojados

Teoría (del frío)

Tres velas dan suficiente luz como para coger frío. Son difíciles las casas con frío. Aún más los corazones con frío, pero por suerte hace tiempo que no visito de estos.

Las casas con frío lo parecen menos si se junta gente. La gente siempre desprende, con las ideas y las risas, algo de calor. Hay personas que desprenden más que otras. Calor y risas, digo. Hay personas con las que no se puede dormir porque desprenden mucho calor. Hay otras con las que tampoco se puede dormir porque no dejan de reírse, aunque esto es menos incómodo.

Se puede coger frío de modos diversos modos. Con la garganta al aire o con el culo al aire. O porque se ha gritado mucho y también porque no se ha gritado lo suficiente.

Yo ando algo resfriado últimamente.

Mierda de fin de semana

Que los sábados cada vez me saben a menos, y me aburro y tengo ganas de quedarme en casa y leer hasta las tres mil y media. O ver películas.

[Mi madre compró no-sé-qué colección de música y le han regalado un reproductor de DVD portátil, que se convertirá en mi perdición por las noches. Insomnio, bienvenido de nuevo...]

Decía, que los sábados ya no tienen ningún aliciente a parte de ver a mis amigos. Y cada vez les veo menos, y ya ni siquiera nos lo pasamos bien juntos. Porque los pubs de un pueblo de 7000 habitantes en decadencia son aburridos. Y los bares igual. Y no nos ponemos de acuerdo en las películas que queremos ir a ver en el cine. Y siempre hay quien se queje de las continuas propuestas de bajar a Alicante y cambiar un poco de aires.

Mis sábados se habrían convertido en una completa mierda si no fuera por E., que me hace reír. Bueno, reír y otras cosas.

Creo que necesito irme a vivir a Alicante. ¿Alguien me adopta temporalmente?

Chocolate

Los días grises y con lluvia tienen muchísimas aplicaciones. Las madres suelen aprovechar estos días tristes para sacar del armario la ropa de invierno y algún recuerdo. Normalmente de cuando éramos pequeños y no les dábamos preocupaciones. O de cuando aún vivíamos en casa. O incluso de cuando se veían en el espejo y no encontraban arrugas en la frente. Las madres sacan muchas cosas de los armarios y los altillos los días grises con lluvia.

Yo prefiero hacer cosas un poco más alegres los días tristes con lluvia. Como ordenar los libros de mi habitación por tamaño o por la tonalidad de amarillo que van cogiendo sus páginas. Aunque a veces también pongo nombre a las pelusas que tengo debajo de la cama.

M. opina que todas las pelusas del mundo vienen del ombligo de los hombres. A mí me deberán crecer a un ritmo exagerado, porque limpio mi habitación cada pocos días y ya hay cantidades industriales de pelusas. Mis pelusas del ombligo se alían con los pelos que dejo en el cojín por las mañanas y que después caen al suelo, formando una masa que más bien se parece a una medusa del mundo de las pelusas. Creo monstruos pelusas, yo.

Según la misma teoría de M., la primera pelusa de la historia se formó cuando Dios se quitó su primer jersé de lana una noche de frío, poco después de haber inventado el invierno.

Los días grises y tristes con lluvia también son muy apropiados para tés, cafeses varios (véase cappuccinos, marrochinos, cortados, cafés con leches, bombones...), y para continuar comiendo chocolate.

Yo creo que el chocolate es el principal motor mundial. Más que el petróleo. Sin chocolate no habría personas felices. Seguro que el mundo era triste antes de que Colón trajera el chocolate.

Teoría (de los recuerdos a destiempo)

Lo más probable es que ese maldito recuerdo vuelva a tu cabeza en el momento más inoportuno.

Cuando estás triste en casa. Y llueve.

Cuando intentas olvidar precisamente ese maldito recuerdo.

La opción más sensata en estas situaciones es buscar otros recuerdos no tan malditos. Y regodearse en el recuerdo del recuerdo. Casi siempre funciona.

O dar abrazos. O comer chocolate. O todo al mismo tiempo.

Dragón

Sobre la espalda del dragón construyeron una hilera de casas. Comenzaban en el arco de la cola y se alargaban hasta el nacimiento de las alas. Allí los habitantes decidieron hacer un parque para los niños, que además corrían hasta las fauces de la fiera y jugaban al escondite en sus narices.

Como los movimientos del dragón eran muy lentos, nadie se sentía molesto. Hacía milenios que dormía.

Por las noches, las casas de madera crujían ligeramente por el balanceo de la respiración del monstruo, aunque eso tranquilizaba a los más pequeños, que descansaban reconfortados.

Y cuando de vez en cuando el dragón decía algo en sueños, los lugareños se alegraban y hacían fiesta y bebían y bailaban hasta que amaneciera.

Era bonito vivir sobre el dragón...

Teoría (de las sábanas revueltas)

Dos mejor que uno para revolver sábanas...

Teoría (de los viernes tontos)

Hipótesis: ¿Qué sentido tiene esperar un viernes si sabes de antemano que es pre-sábado-laboral?

El único sentido que posee es esperar la noche (o la madrugada del sábado) para ver películas abrazados.

O simplemente abrazarnos.

A veces hasta las películas sobran.

Corolario a la teoría de los viernes tontos: un sábado tonto tiene siempre mejor sabor de boca... Porque se sabe que se puede hacer el amor hasta las 5 sin miedo a madrugar el domingo.

Hipótesis nula al corolario de la teoría de los sábados tontos: un sábado tonto no tiene mejor sabor de boca si el domingo se tiene comida familiar con la abuela a la que ves cada tres meses y siempre te pregunta por la novia. Aunque se hace el amor hasta las cinco de igual modo.

Teoría (de los besos y el amor)

Los besos se dan con los ojos cerrados.

Se hace el amor con los ojos abiertos. Abran los ojos. Es muy fácil perderse en el cuerpo ajeno cuando se hace el amor...

Teoría (del peso del tiempo)

Esconder las cosas, las personas, los recuerdos y los hechos bajo una capa de tiempo es algo muy utilizado por el común de los mortales. Los segundos ocupan mucho espacio, por lo que es muy fácil echar sobre aquellas cosas que nos hacen daño, o a las que simplemente tenemos miedo, un montón así de grande de segundos, minutos y demás unidades de medida del tiempo.

Es un recurso muy utilizado, decía, porque muchas veces es la opción más fácil o más sencilla. En algunos casos, incluso, la adecuada. Pero hay un ligero problema.

Los segundos son un material que pesa muy poco. Os sorprenderías al comprobar en una balanza de precisión el peso exacto de un segundo. Por lo que es relativamente frecuente que la más ligera brisa desentierre aquello que tan celosamente habíamos enterrado.

Así pues, cuidado…

Teoría (de los ángeles caídos)

Qué hacer cuando por fin descubro la razón de enamorarme así, perdidamente, de ciertas personas. Que no es que fueran especialmente especiales, aunque yo me empeñara en creerlo. Es más bien que no hubo tiempo para que la relación se desarrollara. Es que no me quedé más que con sus sombras, con los rincones de su cuerpo desnudo en una noche. Porque no hubo más de una noche.

Y es por eso que no podía olvidarlos. Porque en tan solo una noche no se aprenden los errores de las personas. Porque en tan solo una noche siempre se parecen ángeles caídos, y nunca personas.

Anoche me acabaron de confirmar esta teoría que ya rondaba por mi cabeza. Yo también fui ángel caído. Lo siento.

Soy humano…

QMT (Queremos a Miguel en el Tomate!!)

Después de su aparición estelar en los informativos de Antena 3, esa maravillosa cadena privada de información veraz y más que objetiva, lanzo desde aquí una campaña para su ensalzamiento como figura pública de la televisión.

Quiero llegar a cansarme de verle en los programas del corazón, siendo víctima de las críticas inhumanas de Carmele Marchante o acusando a Dinio de falaz por la longitud de su órgano reproductor.

Así que desde ya mismo comienzo la campaña…

Queremos a Miguel en el Tomate!!

Pd.: En breve crearé un clické para todos aquellos que quieran adscribirse a mi propuesta.

Poseidón

Más o menos al mismo momento en el que Poseidón hacía crecer el mar, y la luna juguetona se escondía en su propia sombra, su respiración entrecortada chocaba contra mi cuello y su cuerpo desnudo se deshacía entre mis dedos que, como cada vez, volvían a saberse primerizos en el arte de acariciar.

Las olas marcaban el ritmo de una pasión lenta y sin prisas. Las veces anteriores hicimos el amor bajo el compás de un chaparrón. Esta vez el agua aún nos decía el dónde, el cómo y el cuándo.

Por la mañana, despertar viendo sus ojos sonrientes me bastó para saber que haría todo lo que tuviera en mis manos para volver a amanecer a su lado.

Preocupado

Hay veces en las que simplemente no hay nada que contar, M. No es que me pase nada, compréndelo. No es que esté cabreado contigo o con el mundo, M., es simplemente que no me pasa nada. Y esto es una gran novedad, porqué habría que negarlo. Estaba ya cansado, ¿sabes, M.?, estaba ya algo cansado de estar siempre con tonterías/preocupaciones/problemas/depresiones (elijan ustedes mismos).

Se agradece que las preocupaciones que pasen por mi cabeza, por primera vez casi en años, sean los estudios, si me cuadrarán los horarios y si podré continuar trabajando en el supermercado. Si tendré tiempo suficiente para ver a E., que hace demasiado tiempo que no hacemos el amor (intenten ustedes calcular el tiempo si les apetece). No tengo otras preocupaciones mayores.

Dejé de ser ese ente tocado por los ángeles que se creía con la obligación de arreglar el mundo, y ante la imposibilidad de la tarea, se sentía impotente perpetuamente.

Ahora simplemente vivo la vida. Y comienzo a pensar en posibles alquileres, en si llegaré a fin de mes, en si me compensa abandonar a mis padres...

En general, cosas de lo más mundanas.

Y sigo evolucionando.

Días en Italia

23-IX Viaje

El dedo índice de la mano derecha tiene un extraño olor a café. Con leche. Como si hubiera estado jugando con el dentro de la boca de A. aquella mañana de hace meses. Muchos, casi nueve meses. Tantos. Muchos meses.
¿Por qué negar que me hubiera gustado que estuviera en el aeropuerto cuando llegué? Al fin y al cabo, yo lo hice por él.

La verdad es que este viaje me está resultando extraño. Echo tanto de menos a E.

E., te echo de menos.

Me gustaría decir que me lo estoy pasando bien, que me está gustando. El viaje. Pero estoy teniendo tantísimo tiempo para pasar solo. Aquí la gente tiene cosas que hacer. Y yo en realidad, sólo estoy de paso.
Sin embargo, me hubiera gustado que todo fuera diferente.
No lo sé, no me está gustando el viaje.

Y echo de menos a E.

25-IX Carta a kaveri

(no pienso meter ni un acento):

que los capuccinos continuan sabiendo igual y en la barriga se me hace aun esa sensacion extranya cuando tomo las curvas rapido y se que los frenos no responden bien. que la pizza 4 formaggi continuara sabiendo igual que el primer dia que la probe, y en el ducale las castanyas caeran sobre las cabezas de los erasmus que no tienen ni puta idea de que parma te atrapa por la boca del estomago desde el momento en que pones el pie en el suelo. y te agarra para ya no soltarte nunca mas, aunque vuelvas y descubras que las personas son personas y no dioses, aunque se haga de noche demasiado pronto y el miedo a quedarte solo te obligue a besar a desconocidos. porque el amor y el miedo no dejan de ser lo mismo cuando solo se sabe que se quiere volver a casa porque...

...quiero volver a casa...

26-IX Nubes de algodón

La verdad es que mi madre debería asustarse un poco. Porque estoy cogiéndole gustillo a esto de los viajes. Sobretodo en avión.

Me gusta cuando va a despegar, y levanta el morro y sientes esa sensación extraña en el estómago. Porque volar produce la misma sensación en el cuerpo que estar enamorado. Bueno, volar en general no. Despegar. Las mariposas en el estómago.

También me gusta ver las nubes desde arriba. Se ven más bonitas las nubes. A. me ha pedido que las salude de su parte.

Ciao, A. vi saluta

Me empeño en imaginar el ruido que harán las nubes cuando el avión las atraviesa. Será algo como tirarse de cabeza en una piscina. Pero al revés. Yo creo que harán un ruido parecido a un srsrsrshhhsrsrshsrshsr…!!!

Me voy contento al final del viaje. Las cosas claras, al final del viaje. Alguna tarde en los cines, algún café por la mañana (lo siento, Luca, por despertare), algún paseo por Parma planeando nuevos viajes… Y todo a pesar de las continuas preposiciones indecentes (a, contra, cabe, en, entre, hasta, por, sobre, tras…).

Me voy contento. Aunque quiera volver. A ver a E.

Días III

13-09-05 Novio

Después de la boda de Laura y Arturo pasaron muchas cosas. O más. Como por ejemplo que al día siguiente comencé a tener novio. De nuevo, quiero decir.

E. es dulce y casi un niño, pero tiene las cosas claras, y una madre que le quiere y se ríe cuando le dice que le gustan los chicos.

En la boda yo llevaba un traje negro y una camisa negra a rallas muy finas blancas. Una camisa negra de ralla diplomática, lo llaman. Mi madre decía que estaba muy oscuro, y que la corbata verde, aún siendo verde, no era lo suficientemente clara.
Todo el mundo llevó rosa menos yo. Y pocos más.

Al día siguiente E. me dijo que le gustaba desde hacía tiempo, cuando llegaba a la tienda serio con mis chapas y la música siempre sonando. E. también tiene un MP3 siempre sonando. Aunque ahora lo tiene un poco estropeado.
Y está muy delgado, aunque no le descubrí la cicatriz por la que le sacaron el apéndice. Pero se le notan las costillas y los abdominales. E. está bastante bastante delgado.

Mi pelo también sufrió cambios antes de la boda, aunque los rizos no se fueron. A veces, un rizo quiere escaparse y noto que se aparta despacio del resto del pelo y que se pone hacia arriba. A pesar de la espuma. Entonces tengo que mojarme un poco el pelo y el rizo, para volver a ponerlo en su sitio. Aunque muchas veces ni lo hago, porque al cabo de un poco de tiempo, el rizo se ha vuelto a escapar. Son traviesos mis rizos. También entre sus dedos.

Ahora estoy estudiando, aunque tengo ganas de que vuelvan a ser las 8 de la noche y que llegué E. y me de besos a escondidas.

Creo que me estoy enamorando de E.

14-09-05 Paella

¿Por qué se me continúan resistiendo las paellas? Si el arroz se queda suelto, falta sal. Si está bien de sal, me quedo corto con el azafrán. Si está bien de color y de sal, se me queda pegajoso, en plan rissoto...

Me encanta cocinar. Cuando me sale bien.

15-09-05 Examen

Con un poquito de suerte, hoy me convierto en homólogo de la Obregón...

Sonrío que no es poco

Con los billetes para Parma en el zurrón... Del 20 al 26...

Ahora sí que sonrío...

Y con sus ganas de verme cada día aún más.

Sinrespuestas

Porque hay veces que una sonrisa es la mejor de las respuestas...

Rematrícula

6-VIII Rematrículas

He bajado a la universidad para hacer la matrícula y tomar un café con los amigos. O al revés. Y hacer una cruz en la casilla de las hojas de inscripción con la opción de Hospital General de Alicante.

Vuelvo al pueblo con una sensación agradable, al pensar que recomienzo con lo que me gusta. Y también con un libro en el zurrón, que decido en el acto devorar.

Ya en el pueblo, me dedico a vagabundear por casa evitando estudiar y más tarde, a trabajar.

Es extraño besar a alguien en el lugar de trabajo...

7-VIII Me gusta/No me gusta

Los labios, cuando se comienzan a acostumbrar a dar y recibir besos, se vuelven más carnosos, suaves y sensibles. Sin babear más de la cuenta, están algo más húmedos.

Tras mucho tiempo sin besar (aunque hay casos patológicos en los que no es necesario tanto tiempo), los labios se vuelven duros y resistentes. No se agrietan ni con el frío ni con la poesía. No me gusta pasarme mucho tiempo sin besar.

Me gustan los besos en la comisura de los labios, con las bocas a penas abiertas.

No me gustan los besos ventosa, de bocas anchas. No me gusta tener que limpiarme con disimulo la saliva de los carrillos.

Me gustan sus besos.

Entre tanto, estudio.

9-VIII Poco más

Hay pocas cosas que me gusten más que el picor que deja en las manos el jugo del tomate cuando lo estás cortando a trocitos...

Días II

Lo sé, la frecuencia de posteado ha descendido drásticamente, quizá debido a que mi vecino (y principal proveedor de internet) parece que se haya mudado de casa, pues nunca le encuentro allí. A pesar de todo, escribo casi todos los días, así que vayan acostumbrándose a mis posts recopilatorios.

30-VIII

Hay días en los que la letra, cuando escribo en la libreta donde anoto estas tonterías, me sale muy buena. Bonita, legible, limpia. Otras veces no. Y ya hace tiempo que me vengo preguntando la razón.
Imagino que grafólogo diría que varía por mi estado de ánimo, aunque estoy casi seguro de que también depende del boli que use y del grosor del papel.

Hoy la letra es buena. Ni muy buena, ni mala. Buena. Será porque no estoy mal.

Ayer E. me contó entre lágrimas un problema que estaba teniendo. Yo en un principio creí que me iba a contar otras cosas, aunque después intenté ayudarle, diciendo palabras que sé que no le hicieron ningún efecto. Es lo que tiene cuando te hablan y estás en estado de shock. Que no escuchas lo que te dicen.

Aunque después creo que sí le reconfortó saber que yo estaba ahí. Por eso hoy la letra es buena. Aunque ni muy buena ni mala tampoco.

31-VIII

Aunque ahora salgo de trabajar a las 11 de la noche, prefiero no privarme de mis "lujos".

Noche de charreta en el local, con unas cuantas velas encendidas y buena compañía.

Le escribí una poesía a E. Y se la di, aunque creo que no llegó a darse cuenta de que es para él.

Las poesías son un poco como el tango. Son las letras de los repudiados. Pero las putas tienen su función en el mundo. ¿Yo también?

1-IV

Otro verano sin hacer nada...

2-IV

Me he cortado el pelo. Pero los rizos siguen ahí. Y sin saber porqué, cuando el peluquero me preguntaba cómo lo quería, le dije: lo suficientemente largo para que la gente aún pueda jugar con él.

Obviamente, me miró con cara de extrañado, suponiendo que no estaba bien de la cabeza.

Tenía razón.

3-IV

Traje negro, camisa negra (de raya diplomática) y corbata verde intenso con brillos.

"Doro, estás 100% mod". Y a mí se me subían los colores.

4-IV

Las resacas post-boda son de lo más desagradables. Todo el día con una sensación de cansancio extremo, con el estómago eternamente lleno y revuelto.

Me hubiera gustado no ir sólo a la boda.

La próxima en Madrid.

5-IV

Toda la mañana pensando excusas para que venga a mi casa y le pueda besar.

Sigo indeciso con respecto al destino de mis prácticas de enfermería. No sé si decidirme por la comodidad o en cambio por las apetencias...

Hace tiempo que no me doy un capricho.

Frase del día: No confíes en los chicos que besan con los ojos abiertos...

Fiesta

No lo conté y sin embargo el jueves por la noche estuve con M. tomando un helado. Y fue de lo más extraño hablar de cómo está intentando comenzar nuevas relaciones después de lo nuestro que no funcionó.

Me duele, no con rabia, pero sí me duele, cuando una persona que está enamorada de mí deja de estarlo. Es como saber que ha perdido el interés por uno mismo, aunque sea uno mismo el que lo ha querido. Pero cuando compruebo que finalmente es cierto, pues me duele.

Anoche hicimos fiesta en el local. Primó la decoración (a tramos exquisita, en otros casi sacada de museo), pero no bailamos.

Me apetece bailar.

Creo que E. se está enamorando de mí...