Imberbe

Me obligaron. En la tienda.
Ahora sólo raspo un poco...
(Por cierto, estoy actualizando de nuevo mi fotolog, el enlace está en el lateral izquierdo, "en algún rincón de tu espalda"... que lo sepan).

Me obligaron. En la tienda.
Ahora sólo raspo un poco...
(Por cierto, estoy actualizando de nuevo mi fotolog, el enlace está en el lateral izquierdo, "en algún rincón de tu espalda"... que lo sepan).
Me despierto en mitad de la noche y miro ese lado de la cama que has ocupado eventualmente.
No me gustan las eventualidades.
Doy vueltas y más vueltas. Creo que me estoy convirtiendo en un huracán o que han puesto la lavadora en el programa de centrifugado.
Siento que te fugas y te vas.
No me queda más que esperar, sentado en mi butaca, los títulos de crédito.
No me gusta el cine de terror. Además, creo que a la gente tampoco le gusta ir conmigo a ver este género de cine.Duermo la siesta desnudo. Bueno, en realidad duermo siempre desnudo, pero las siestas las duermo especialmente desnudo.
Me gusta quitarme la ropa y notar el calor que continúa desprendiendo el día a estas horas. Creo que el secreto de las siestas está en eso. No es el hecho de descansar o relajarse a media tarde. No.
El secreto reside en ese calor que aún queda del día, que entra por las ranuras de las sábanas y te reanima.
En realidad dormir una siesta es muy parecido a dormir acompañado. Sólo que si se duerme acompañado, lo más probable es que no se duerma.
Quiero dormir acompañado.
Hay gente (y madres) que continúan creyendo en el significado peyorativo de la palabra "desviado". Gente (y madres) que etiquetan con esta palabra a personas que se empeñan en amar y ser felices, sea a quien sea.
El problema reside en la ampliedad de significados que se puede adscribir a la palabra "desviado".
Quizá por eso duele más cuando se utiliza que un simple mariquita o maricón.
Un maricón deja que le den por detrás. Un desviado hace otras perversiones...
Continúo llorando un poco.
Imagino que siempre supe que llegaría este día.
Aún oigo los gritos. Las palabras más duras han sido "decepción" y "amargada" .
No sé cuando podré dejar de llorar...
Tantos años esperando tener internet en casa y ahora no sé muy bien qué hacer con él...
¿Recomendaciones?
El problema es que la desconfianza se instaló en mi cabeza.
Ahora ya no sé diferenciar entre lo que sucede, lo que no ha sucedido, y lo que me dicen que no ha sucedido pero sí ha pasado.
Tengo los cristales de las gafas sucios. Polvo y lágrimas.
Aún lloro.
Poco, pero lloro.