Blogia

Bajo Arboles Mojados

Caer en el olvido

Si en realidad no soy tan difícil de tratar... Sólo requiero un par de abrazos de vez en cuando y que se acuerden de mí...

[odio caer en el olvido]

Deja de mirarme

Deja de mirarme con esa cara y reacciona. Al fin y al cabo, nada era imposible cuando comenzó todo.

Sabías que podía llegar a ocurrir, sabías que había sus riesgos. No eres así de ignorante, aunque a veces te guste hacerme parecer que sí.

Vuelve a acercar la cabeza, justo como has hecho hace cinco segundos. ¿Qué te ha llevado a hacerlo antes? ¿Habrán sido las lágrimas, mis palabras o ese brillo que he captado en tus ojos?

Sea lo que haya sido, deja ya de mirarme con esa cara, sabías que mi reacción iba a ser esta y no otra, que no te iba a apartar, que iba a morderte justo cuando comenzaras a apartare.

Porque todo el mundo sabe que me gusta morder los labios para terminar los besos...

Tal como éramos

Que nadie te dio a elegir
eso está claro,
al menos por mi parte.

Tú, sin embargo, te decidiste rápido
imagino que sopesando tus pros
y tus contras

Sabiendo que, con tu elección
te quedabas con el bueno por concer
antes que con el malo conocido

(Echando a la basura
algún millón de horas
de charlas estúpidas
de preadolescentes pedantes...

...tal como éramos).

av

Suave
como cuando tomo
entre el índice y el pulgar
los bordes de la sabana
para comprobar su textura

suave
como el calor de la mañana
en tus besos,
como mi pelo recién lavado
entre tus manos

suave.

He visto a hombres
vestidos de pájaro
que intentaban robarme
tus recuerdos.
Hombres altos y delgados
que me ofrecían eternidades
por una, tan solo, de tus caricias.

Suave
espero tu muerte en mi cabeza,
la cicatriz ya cerró, pero
aún queda.

Su
av
e
...

Espejo

Si me miro con bastante frecuencia en el espejo no es por vanidad.

Necesito buscarme. Estar seguro

de que aún existo...

Luna2

Nadie en toda la comunidad científica pudo suponer aquel efecto secundario cuando lanzaron el segundo satélite artificial.

Sólo algún curioso de poca monda había advertido de las extrañas radiaciones que emitía.

Cuando amanecí aquella mañana de domingo, resacoso y con dolor de cabeza, no pude contener el grito que llegó a mi garganta al ver la maraña que crecía en el patio de luces... Los geranios de la viejecita del segundo habían florecido sobre mi cabeza, más allá del sexto, y las gruesas ramas de la enredadera del solterón del 4º (cuya sexualidad era la comidilla del resto de las vecinas) tenían un grosor aproximado de medio metro de diámetro...

El panorama que contemplé desde el balcón no era menos desolador... Al parecer, la exposición a las extrañas radiaciones emitidas por Luna2 habían producido un sobrecrecimiento del reino vegetal, que ahora, se vengaba de la colonización de los animales...

No existen

Ayer, mientras leía, lo comprendí.
Que este amor no tiene cabida
en este mundo.

Tan sólo en unos lugares muy concretos,
lugares que no existen,
entiéndase,

como los claros en los bosques
donde la luna es a penas
una sombra que se deslice
por tus hombros desnudos

como los atrios de los templetes
con columnas romanas
medio derruidas,
que son testigos de besos escondidos
aunque no sean verdaderos
(ni los templetes ni los besos)

como el espacio que queda
entre las mareas;
ese espacio donde quedan marcadas
las pisadas de los que pasean
y al día siguiente las olas
las han hecho desaparecer
(como harían desaparecer
el rastro de nuestra pasión)

como en medio de un sueño...

Sólo en esos lugares,
que al fin y al cabo
no existen

sólo en estos lugares
te podré amar sin ligaduras
de la gravedad, la realidad
o del tiempo, que a cada momento
me quita segundos de tu ausencia...

En tu veneno

alguien sopló una vez en mi cuello
en la cama
y no me dejaba dormir

cansado, decidí darme la vuelta
y abrazar otras madrugadas,
pero no encontré más que manchas
de sangre y musgo
que recorrían mis venas.

salí sólo por un instante a la calle
para comprobar
que también me había cansado de ser
la rubia del traje rojo
el loco, el asesino,
el causante de todos los problemas,
el único que tenía valor de decirlos
y el poeta enamorado.

así que, lentamente me dejé caer
en tu veneno...

Leones marinos

Le vi salir del agua. Desnudo. Las gotas de su cabello húmedo derramándose sobre la arena. La luna golpeándole en los ojos.

Solo.

Llorando.

Yo había ido a la playa acompañado por una botella de ron. Necesitaba olvidar mi último fracaso. Amoroso, familiar, en el trabajo... Por aquellos días mi vida era un fracaso.

Al principio no supe si era parte de mis delirios etílicos. Sin embargo, no creo que algo formado por mi imaginación fuera capaz de besarme como él lo hizo.

O de hacerme el amor con esa suavidad, casi pereza. Los gemidos parecían salidos de las gargantas de un león marino. Su tacto, algas sutiles abrazando mis piernas...

...su adiós, millones de medusas envenenando mi corazón...

Difficult

How difficult is to say goodbye to my lover when he's so far away from me...

Andrea R.

Elecciones

El partido de los miopes resultó vencedor de las elecciones. A los pocos días, impusieron el uso obligatorio de las gafas a todos los habitantes del país. Se habían cansado de tantos años de burlas por sus lentes. Cuatro-ojos pasó a ser un adjetivo loable.

Debido al abuso de poder que quedó más que patente, los daltónicos impulsaron una moción de censura, que ante las dificultades e irregularidades que sufrió, se transformó rápidamente en un golpe de estado, con el apoyo de los sordos y tartamudos.

Con el nuevo gobierno, las cosas no fueron mucho mejores. Se suprimieron los colores en el país y la comunicación pasó a ser exclusivamente mediante el lenguaje de signos.

Y entonces llegaron los albinos. Con una astucia nunca imaginada, crearon una religión en la que ellos mismos se alzaban como representantes de los dioses sobre la tierra. El populacho, receloso y temeroso, comenzó a alabarles con ofrendas desorbitadas, por lo que los dioses-blancos (como se hacían llamar), pasaron a ser uno de los sectores más ricos e influyentes.

No tardó demasiado en aparecer la primera casa real del país, elegida por la coalición de homosexuales y transexuales que poco tiempo atrás se habían hecho con el poder mediante una manipulación de las urnas. Como no podía ser de otra manera, el rey era un bisexual bien dotado que eligió como acompañante al trono a un poeta loco (aunque las últimas habladurías comentaban la existencia de un harén de mujeres y hombres que saciaban sus instintos más salvajes).

Y por último, llegó la república...

Recitar

Hasta no hace demasiado tiempo, aún conservaba la afición de ir al cementerio con mis amigos a escuchar recitar a los muertos.

Poco después de que se pusiera el sol, y con el vigilante ya roncando frente a una pantalla que gritaba los últimos cotilleos, nos metíamos por el hueco que quedaba bajo la puerta nueva, siempre armados con una linterna y una manta para combatir el frío de las tumbas.

Después cada uno elegía un muerto. Tenía amigos que preferían repetir, es decir, que siempre se quedaban con el mismo. Yo, sin embargo, me cansaba pronto, y me gustaba escuchar historias nuevas, por lo que rara vez elegía el mismo difunto.

Así pues, una vez realizado el reparto, extendíamos la manta y nos recostábamos sobre ella, con la oreja atenta a las palabras de la persona que yacía bajo nosotros.

Al princicio nada.

El silencio.

Pero poco a poco, cuando nos acostumbrábamos a los murmullos de los alrededores y al rechinar de los ataúdes, sus voces comenzaban a hacerse audibles.

A penas susurros.

Ellos, repitiendo, impertérritos, todos los recuerdos de los que disponían. Para no olvidar.

Obviamente, cada vez que volvían a empezar habían olvidado alguna cosa.

Espero que no fueran conscientes de que al final, como a todos, les alcanzaba el silencio...

Canción de amor en 5 besos (y V)

Ahora soy yo el que parte.
Solo.
Quédate. No llores,
sabes que al final,
más pronto o más tarde,
siempre vuelvo
para desmontar albas
para que me lleves
en tu Vespa
justo donde termina
el horizonte…

Canción de amor en 5 besos (IV)

Lejos

Canción de amor en 5 besos (III)

Me levanto, te tomo
de la mano
des
pa
cio.
Me levanto y me llevas
de la mano.

Canción de amor en 5 besos (II)

Por fin llegas.
Sereno, me das un beso
con sabor a café
de desayuno.
Me incorporo, a penas lo suficiente
para tomar el lápiz que me ofreces
y dibujar siluetas
en las alas de los pájaros.

Canción de amor en 5 besos (I)

Cansado de tanto caminar
decido recostarme en el suelo
en medio de ninguna parte.
Me dejo
morir.

La gente pasa, me mira.
Un niño ha escupido
en un ojo
para ver si me movía.

Ahora llueve, yo
no tengo frío.

El monstruo de la basura

Y el montón de ropa sucia de mi compañero de habitación continuó creciendo. Y creciendo. Y creciendo...

Y la otra noche, debido, posiblemente, a los gases que producían las bacterias descomponedoras, comenzó a flotar a un palmo del suelo mientras emitía una fluorescencia verdosa...

Y esta mañana, al pasar por su lado (dando, obviamente, un amplio rodeo), me ha saludado por mi nombre...

Un largo domingo de noviazgo



Entonces decidió aprender a tocar la tuba, el único instrumento que podía simular el dolor de una sirena en la niebla...

Ieri

—Line, ti amo. Ti amo veramente, Line, ma non ho tempo per pensarci, ci sono tante cose alle quali devo pensare, per esempio questo vento, adesso dovrei uscire e camminare nel vento. Non insieme a te, Line, non ti arrabbiare. Camminare nel vento è una cosa che non si può fare altro che da soli, perché c’è una tigre e un pianoforte la cui musica uccide gli uccelli, e la paura può essere dissolta solo dal vento, si sa, io è tanto che lo so.

Agota Kristof – Ieri

Grazie, Alice...