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Bajo Arboles Mojados

Rematrícula

6-VIII Rematrículas

He bajado a la universidad para hacer la matrícula y tomar un café con los amigos. O al revés. Y hacer una cruz en la casilla de las hojas de inscripción con la opción de Hospital General de Alicante.

Vuelvo al pueblo con una sensación agradable, al pensar que recomienzo con lo que me gusta. Y también con un libro en el zurrón, que decido en el acto devorar.

Ya en el pueblo, me dedico a vagabundear por casa evitando estudiar y más tarde, a trabajar.

Es extraño besar a alguien en el lugar de trabajo...

7-VIII Me gusta/No me gusta

Los labios, cuando se comienzan a acostumbrar a dar y recibir besos, se vuelven más carnosos, suaves y sensibles. Sin babear más de la cuenta, están algo más húmedos.

Tras mucho tiempo sin besar (aunque hay casos patológicos en los que no es necesario tanto tiempo), los labios se vuelven duros y resistentes. No se agrietan ni con el frío ni con la poesía. No me gusta pasarme mucho tiempo sin besar.

Me gustan los besos en la comisura de los labios, con las bocas a penas abiertas.

No me gustan los besos ventosa, de bocas anchas. No me gusta tener que limpiarme con disimulo la saliva de los carrillos.

Me gustan sus besos.

Entre tanto, estudio.

9-VIII Poco más

Hay pocas cosas que me gusten más que el picor que deja en las manos el jugo del tomate cuando lo estás cortando a trocitos...

Sinrespuestas

Porque hay veces que una sonrisa es la mejor de las respuestas...

Sonrío que no es poco

Con los billetes para Parma en el zurrón... Del 20 al 26...

Ahora sí que sonrío...

Y con sus ganas de verme cada día aún más.

Días III

13-09-05 Novio

Después de la boda de Laura y Arturo pasaron muchas cosas. O más. Como por ejemplo que al día siguiente comencé a tener novio. De nuevo, quiero decir.

E. es dulce y casi un niño, pero tiene las cosas claras, y una madre que le quiere y se ríe cuando le dice que le gustan los chicos.

En la boda yo llevaba un traje negro y una camisa negra a rallas muy finas blancas. Una camisa negra de ralla diplomática, lo llaman. Mi madre decía que estaba muy oscuro, y que la corbata verde, aún siendo verde, no era lo suficientemente clara.
Todo el mundo llevó rosa menos yo. Y pocos más.

Al día siguiente E. me dijo que le gustaba desde hacía tiempo, cuando llegaba a la tienda serio con mis chapas y la música siempre sonando. E. también tiene un MP3 siempre sonando. Aunque ahora lo tiene un poco estropeado.
Y está muy delgado, aunque no le descubrí la cicatriz por la que le sacaron el apéndice. Pero se le notan las costillas y los abdominales. E. está bastante bastante delgado.

Mi pelo también sufrió cambios antes de la boda, aunque los rizos no se fueron. A veces, un rizo quiere escaparse y noto que se aparta despacio del resto del pelo y que se pone hacia arriba. A pesar de la espuma. Entonces tengo que mojarme un poco el pelo y el rizo, para volver a ponerlo en su sitio. Aunque muchas veces ni lo hago, porque al cabo de un poco de tiempo, el rizo se ha vuelto a escapar. Son traviesos mis rizos. También entre sus dedos.

Ahora estoy estudiando, aunque tengo ganas de que vuelvan a ser las 8 de la noche y que llegué E. y me de besos a escondidas.

Creo que me estoy enamorando de E.

14-09-05 Paella

¿Por qué se me continúan resistiendo las paellas? Si el arroz se queda suelto, falta sal. Si está bien de sal, me quedo corto con el azafrán. Si está bien de color y de sal, se me queda pegajoso, en plan rissoto...

Me encanta cocinar. Cuando me sale bien.

15-09-05 Examen

Con un poquito de suerte, hoy me convierto en homólogo de la Obregón...

Días en Italia

23-IX Viaje

El dedo índice de la mano derecha tiene un extraño olor a café. Con leche. Como si hubiera estado jugando con el dentro de la boca de A. aquella mañana de hace meses. Muchos, casi nueve meses. Tantos. Muchos meses.
¿Por qué negar que me hubiera gustado que estuviera en el aeropuerto cuando llegué? Al fin y al cabo, yo lo hice por él.

La verdad es que este viaje me está resultando extraño. Echo tanto de menos a E.

E., te echo de menos.

Me gustaría decir que me lo estoy pasando bien, que me está gustando. El viaje. Pero estoy teniendo tantísimo tiempo para pasar solo. Aquí la gente tiene cosas que hacer. Y yo en realidad, sólo estoy de paso.
Sin embargo, me hubiera gustado que todo fuera diferente.
No lo sé, no me está gustando el viaje.

Y echo de menos a E.

25-IX Carta a kaveri

(no pienso meter ni un acento):

que los capuccinos continuan sabiendo igual y en la barriga se me hace aun esa sensacion extranya cuando tomo las curvas rapido y se que los frenos no responden bien. que la pizza 4 formaggi continuara sabiendo igual que el primer dia que la probe, y en el ducale las castanyas caeran sobre las cabezas de los erasmus que no tienen ni puta idea de que parma te atrapa por la boca del estomago desde el momento en que pones el pie en el suelo. y te agarra para ya no soltarte nunca mas, aunque vuelvas y descubras que las personas son personas y no dioses, aunque se haga de noche demasiado pronto y el miedo a quedarte solo te obligue a besar a desconocidos. porque el amor y el miedo no dejan de ser lo mismo cuando solo se sabe que se quiere volver a casa porque...

...quiero volver a casa...

26-IX Nubes de algodón

La verdad es que mi madre debería asustarse un poco. Porque estoy cogiéndole gustillo a esto de los viajes. Sobretodo en avión.

Me gusta cuando va a despegar, y levanta el morro y sientes esa sensación extraña en el estómago. Porque volar produce la misma sensación en el cuerpo que estar enamorado. Bueno, volar en general no. Despegar. Las mariposas en el estómago.

También me gusta ver las nubes desde arriba. Se ven más bonitas las nubes. A. me ha pedido que las salude de su parte.

Ciao, A. vi saluta

Me empeño en imaginar el ruido que harán las nubes cuando el avión las atraviesa. Será algo como tirarse de cabeza en una piscina. Pero al revés. Yo creo que harán un ruido parecido a un srsrsrshhhsrsrshsrshsr…!!!

Me voy contento al final del viaje. Las cosas claras, al final del viaje. Alguna tarde en los cines, algún café por la mañana (lo siento, Luca, por despertare), algún paseo por Parma planeando nuevos viajes… Y todo a pesar de las continuas preposiciones indecentes (a, contra, cabe, en, entre, hasta, por, sobre, tras…).

Me voy contento. Aunque quiera volver. A ver a E.

Días II

Lo sé, la frecuencia de posteado ha descendido drásticamente, quizá debido a que mi vecino (y principal proveedor de internet) parece que se haya mudado de casa, pues nunca le encuentro allí. A pesar de todo, escribo casi todos los días, así que vayan acostumbrándose a mis posts recopilatorios.

30-VIII

Hay días en los que la letra, cuando escribo en la libreta donde anoto estas tonterías, me sale muy buena. Bonita, legible, limpia. Otras veces no. Y ya hace tiempo que me vengo preguntando la razón.
Imagino que grafólogo diría que varía por mi estado de ánimo, aunque estoy casi seguro de que también depende del boli que use y del grosor del papel.

Hoy la letra es buena. Ni muy buena, ni mala. Buena. Será porque no estoy mal.

Ayer E. me contó entre lágrimas un problema que estaba teniendo. Yo en un principio creí que me iba a contar otras cosas, aunque después intenté ayudarle, diciendo palabras que sé que no le hicieron ningún efecto. Es lo que tiene cuando te hablan y estás en estado de shock. Que no escuchas lo que te dicen.

Aunque después creo que sí le reconfortó saber que yo estaba ahí. Por eso hoy la letra es buena. Aunque ni muy buena ni mala tampoco.

31-VIII

Aunque ahora salgo de trabajar a las 11 de la noche, prefiero no privarme de mis "lujos".

Noche de charreta en el local, con unas cuantas velas encendidas y buena compañía.

Le escribí una poesía a E. Y se la di, aunque creo que no llegó a darse cuenta de que es para él.

Las poesías son un poco como el tango. Son las letras de los repudiados. Pero las putas tienen su función en el mundo. ¿Yo también?

1-IV

Otro verano sin hacer nada...

2-IV

Me he cortado el pelo. Pero los rizos siguen ahí. Y sin saber porqué, cuando el peluquero me preguntaba cómo lo quería, le dije: lo suficientemente largo para que la gente aún pueda jugar con él.

Obviamente, me miró con cara de extrañado, suponiendo que no estaba bien de la cabeza.

Tenía razón.

3-IV

Traje negro, camisa negra (de raya diplomática) y corbata verde intenso con brillos.

"Doro, estás 100% mod". Y a mí se me subían los colores.

4-IV

Las resacas post-boda son de lo más desagradables. Todo el día con una sensación de cansancio extremo, con el estómago eternamente lleno y revuelto.

Me hubiera gustado no ir sólo a la boda.

La próxima en Madrid.

5-IV

Toda la mañana pensando excusas para que venga a mi casa y le pueda besar.

Sigo indeciso con respecto al destino de mis prácticas de enfermería. No sé si decidirme por la comodidad o en cambio por las apetencias...

Hace tiempo que no me doy un capricho.

Frase del día: No confíes en los chicos que besan con los ojos abiertos...

Preocupado

Hay veces en las que simplemente no hay nada que contar, M. No es que me pase nada, compréndelo. No es que esté cabreado contigo o con el mundo, M., es simplemente que no me pasa nada. Y esto es una gran novedad, porqué habría que negarlo. Estaba ya cansado, ¿sabes, M.?, estaba ya algo cansado de estar siempre con tonterías/preocupaciones/problemas/depresiones (elijan ustedes mismos).

Se agradece que las preocupaciones que pasen por mi cabeza, por primera vez casi en años, sean los estudios, si me cuadrarán los horarios y si podré continuar trabajando en el supermercado. Si tendré tiempo suficiente para ver a E., que hace demasiado tiempo que no hacemos el amor (intenten ustedes calcular el tiempo si les apetece). No tengo otras preocupaciones mayores.

Dejé de ser ese ente tocado por los ángeles que se creía con la obligación de arreglar el mundo, y ante la imposibilidad de la tarea, se sentía impotente perpetuamente.

Ahora simplemente vivo la vida. Y comienzo a pensar en posibles alquileres, en si llegaré a fin de mes, en si me compensa abandonar a mis padres...

En general, cosas de lo más mundanas.

Y sigo evolucionando.

Fin y principio.

Creo que ya había acabado el tiempo para este blog...

Nos continuamos viendo, si queréis, aquí.

Mil gracias por mojaros conmigo...

Haiku

Sucedió una vez
que dijiste te quiero.
Ahora, todo, tú.

Haiku

En el autobús
sólo leen poesía.
El mundo acaba.

 

Haiku

Creerme feliz
algún día, contigo,
menudo chiste.

Mocos

Esta sensación
de tener lanarizmásgrandedelmundomundial
por la congestión
no me acaba de desagradar.

Sí, señores,
no me molesta la congestión
los mocos
la tos
incluso, si es leve,
el dolor de garganta.

No me molesta.

Porque no puedo dejar de pensar
en bufandas de primavera
(los almendros ya están en flor)
y en cometas.

Cometas...

Miniaturas

Anoche
salí a pescar botas en un mar
de gente.
Y bailar
como si no hubiera nada más
como si no hubiera nadie más.
No escuches la música
y fija tu atención en el ritmo.
Moverse.
Moverse.

Hoy me duele un poco el cuello
y quizá pueda decir
que tengo agujetas.

Pienso en construir edificios
en las esquinas de los edificios.
Fachadas en miniatura
donde salir a comprar el pan
a tomar un café
a comprar un libro.

Esta noche toca trabajar.

Esther

    Son las 5 de la tarde
y aún llevo un pijama de quirófano
azul. Mi compañera
parece que discute vía telefónica
y acabo de poner la cafetera
por petición suya.
Porfa, no te vayas, quédate
y toma café aquí conmigo.
Dame abrazos.
Dice.

Nos acurrucamos en un sofá
que parece una cama
de un matrimonio imposible.

Rojo,
el sofá,
y algún cantautor al que ignoramos
canta en la tele
mientras tecleamos ambos en los teclados
pequeños
de sendos portátiles
pequeños.

Creo que no voy a pedir nada más.

Casas

    La casa vacía y una mesita baja llena de libros, algún disco, un par de periódicos. Un hule sobre un rincón con un vaso de leche y un tarro trasparente de galletas.
   
    Esta casa es cómoda y cálida. Las plantas se han desperezado en el balcón, han decidido sacar sus mejores galas y nos regalan con unos cuantos capullos rosas. La enredadera que nacía en mi corazón y buscaba lugares donde amarrarse para no sentir el vértigo del viaje se enraíza sobre la pared de una fachada deslucida. Cualquier edificio de cualquier barrio obrero.
   
    Tengo poco tiempo o puede que lo use mal. Leo bastante, con una mantita sobre las piernas o sobre los hombros si no hay quien me de un abrazo. Por detrás.

Gordo

 



 

Muerto

 



 

Año nuevo, oportunidades nuevas

    Siempre hay sorpresas.
   
    Un día te crees hundir y justo al día siguiente recibes una llamada que te vuelve a dar esperanzas.
   
    Una nochevieja recibes mensajes que te hacen sonreír. Y besos.
   
    Y aunque la tristeza ya se había hecho un lugar en tus ojos y en tu corazón, sabes que tiene el tiempo contado.
   
    E incluso llegas a esbozar un esbozo de sonrisa...

Se cae (post dedicado a mis queridos enemigos)

    Una mañana te levantas feliz y contento, remoloneas en la cama, al final sales de ella y te preparas un buen tazón de café con leche, con magdalenas, cereales, galletas...
   
    Sales a dar una vuelta por el centro de tu ciudad, realizas compras navideñas, te das algún(os) caprichos...
   
    Entonces se hace la hora de comer, apuras algo sacado del congelador, madre te carga de comida siempre en tus fines de semana (que no son los de los demás).
   
    Y llegas al trabajo y encuentras una nota de tu supervisor avisando de una reunión dos veces importante. Y oyes a la gente susurrar a tus espaldas, y hay rumores, y te dicen cosas...
   
    Y entonces, como a media tarde, aparece tu supervisor...
   
    (Para todos aquellos enemigos que me he podido ganar a lo largo de los años; comiencen en este punto a dibujar una sonrisa en sus caras)
   
    ... que te dice que están muy contentos con tu trabajo pero que lamentándolo mucho no van a poder renovarte el contrato, porque desde arriba les han apretado y recortado personal.
   
    Y entonce sientes que todo, todo tu Nuevo Mundo se tambalea. Que igual se terminan los cines, los cafés, los desayunos y los abrazos a media noche...
   
    Y te entran ganas de llorar. Aunque no lo hagas.

Como en USA

    Desde hace unos meses, al realizar compras no demasiado voluminosas, en el supermercado de la cultura de mi ciudad te dan una bolsa de papel para llevarte tus adquisiciones.
   
    Alegan razones ecologistas para ello, aunque yo sé la verdad.
   
    En USA, cuando compras bebidas alcohólicas, te dan bolsas de papel opacas porque imagino que habrá alguna ley que impida beber en la vía pública, o al menos que las botellas de bourbon o wisky barato que beben los teenagers no sean demasiado evidentes para el resto de los viandantes.
   
    Yo sé que en realidad, en el supermercado de la cultura de mi ciudad han descubierto que la cultura es pecado. Por eso te animan a esconder tus últimas adquisiciones en bolsas opacas. Como en USA.
   
    ¿Cuándo hace que no veis a alguien caminando y leyendo por la calle un libro?