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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poesías.
Sucedió una vez que dijiste te quiero. Ahora, todo, tú. En el autobús sólo leen poesía. El mundo acaba. Creerme feliz algún día, contigo, menudo chiste. So I feel like all the lonely people all the times you decide to run... ...y tan sólo quería decirte hoy que lleva todo el día con unas inesperadas e inevitables ganas de hacerte el amor sí, ya sabe que hace días que no habláis quizá acabes consiguiendo que se desenamore de ti pero hoy no será el día porque piensa masturbarse pensando que hacéis el amor desnudos en esa cama que no conoce la ropa... ...y conocía alguien que no escribiría en un libro de hierro.
Conocía alguien que tenía las alas con plumas manchadas de brea de todas las mareas negras que te lloraba.
Yo conocí tres ángeles caídos, y uno duerme en tu cama. Tenderé la ropa mojada en las traviesas del somier.
Goteará la ropa mojada junto con los sueños y los deseos.
Crecerá hierbabuena bajo mi cama. Echaré de menos el frescor de tu cuerpo dormido. Escucha este post aquí. Clavándome las uñas en las nalgas esperas encontrar petróleo y atraparme junto a ti.
Pobre infeliz.
Las cárceles de sangre son las más deseadas por las moscas cuando comienzan a podrirse... Santificaremos los miércoles, les escupiremos en el ombligo y removeremos la arena en su interior con nuestros meñiques. Tú te quitarás la ropa al entrar en la cocina, y asarás esdrújulas con un poco de romero. Yo te observaré desde el sofá del comedor, y me cortaré el pelo, las uñas y las venas para aliñar la siesta. Y entonces nos miraremos directamente a los ojos y las fantasías que elaboramos a nuestro alrededor se desvanecerán, y no seremos novios ni personas.
Y podremos bailar con el ruido que hacen los planetas al desplazarse en sus raíles. Las navajas suizas no tienen un arrancacorazones.
Vino y se sentó entre la tostada y el té del desayuno; dormía acostada a tu lado y el mío.
Vino y no la llamé, vino invitada por ninguno.
Vino y tú llorabas y yo lloraba escondido. Siempre suenan pianos tristes tras tus orejas.
Escóndeme bajo el rubor de tus mentiras. Esta mañana parece que ha vuelto a amanecer si mí. Debo haberme quedado en algún resquicio de la noche con frío, escondido en los restos de la última hoguera encendida con las vanidades ajenas. Esta noche volveré a encenderte otra hoguera. Arrancaré tu tu corazón y lo guardaré en una pajarera de cristal.
Y daré golpecitos a los barrotes.
Y esperaré cada mañana que me vuelva a decir que me quieres. Las aceras mojadas reflejan el sabor de tus sueños.
La tierra húmeda te llama por tu nombre de pila y te dice "ven".
Anoche dormiste escuchando el murmullo de un cuento triste
Cuando nos cruzamos tenías una sonrisa maquillada sobre unos ojos tristes. Al nuevo propietario de tus besos: Que sepa que solo intentabas olvidar los míos... Lo siento.
Aún soy un tonto enamorado que sueña con los ojos que una vez veía al despertar.
No volverá a pasar.
A veces las ilusiones no son más que eso, y acaban en un par de pares de días. Los sueños explotan como una burbuja de jabón cuando despiertas. Los príncipes azules siempre acaban destiñendo. Las alas de los ángeles caídos resultan estar sacadas de un desfile de Victoria's Secret... Es entonces cuando no queda más remedio que cerrar el libro que inventabas en la cabeza y abrazar a la única persona que queda a tu lado, recostada en la cama, viendo cualquier cosa en la tele... Saca los viejos clicks que guardabas en las cajas de zapatos y las canicas de los botes de colacao.
Esta noche nos damos un homenaje. No pararás de reír.
Por fin, decidí jugar contigo... Te escribí una canción triste para ver las hojas caer en este otoño disfrazado.
Pensaba que las únicas de tus amigas que volverían serían las ladillas. No me equivocaba.
Tú continuabas poniéndote la careta. Era fácil disfrazarse, como el otoño, entonces.
Yo me cansé. Ahora sueño acompañado.
Tus pesadillas las pasas abrazado a la almohada.
Tomar cada uno de tus cristales que guardaste dentro mío.
Cogerlos como si fueran liendres. Ponerlos sobre una uña y aplastarlos.
A los cristales. A los recuerdos. A ti. Saqué el edredón nórdico. Esta ha sido mi primera noche de algodón.
Abracé el peluche. Un burro. Como yo.
Soñé con maniquíes que sonreían desde los escaparates sucios y me ofrecían sus cuerpos. Entré en una tienda de segunda mano de calores y dolores de cabeza.
No compraron nada de lo que les ofrecía con las manos llenas y el corazón medio abierto.
Esta mañana desperté bajo el nórdico. Las migrañas volvieron. Sudaba. Escoge una a una la banda sonora de tu funeral... Volvieron los monstruos bajo la cama, los ojos en el armario cerrado, tus sonrisas y carcajadas a mis espaldas.
Callaron las cataratas. Esta noche la luna, te dedicaba la nana que me cantaba mamá con doce meses y medio. El suelo lleno de los restos de estas tripas que esparcíamos anteayer mismo. Tripas de tus víctimas. Víctimas de tus labios. La esfinge propuso el enigma para entrar en el fondo ciego del pozo sin fondo. ¿Como decir adiós cuando sabes que es para siempre?
A las cinco de la madrugada me levantaba, me sentaba en el sofá, junto a la ventana y comenzaba a llorar.
Todas las mañanas pasaba así un par de horas. Quizá desayunara mientras tanto. El café con mucho azúcar, las tostadas con aceite. La sal provenía de la borrasca bajo mis ojos.
Luego, sobre las siete y media cerraba el grifo.
No me costaba entonces esbozar unas doscientas o más sonrisas. Quizá la moda se empeñe en decirnos cómo deberíamos vestir.
A mí la moda no me interesa.
Sólo quiero saber cómo quitarte camisa, corbata, pantalón y el odio con el que me miras y que vive de alquiler en tus retinas. En mitad de nuestra ignorancia nació un árbol.
Las ramas crecían fuertes. Los pájaros cantaban entre sus hojas nuestras mentiras.
La mentira creió con el árbol.
Ahora nos da una sombra larga y ancha para tomar café en las tardes que aún calienta el otoño. Llegó un día en el que el polvo comenzó a crecer sobre nosotros. Dormíamos en la cama juntos y sin embargo el polvo se posaba sobre las partes de tu anatomía y de mi anatomía que sobresalían de las mantas. Calentitas, las mantas, abrazados los dos. Creo que nos despertamos. Que abrimos los ojos a un mundo sucio y feo, y decidimos continuar durmiendo. A veces, aún anida algún pájaro en tu oreja… Estaba haciendo cualquier cosa y he escuchado ruido fuera. Creo que no has vivido nunca una gota fría. Es genial (si estás en casa). He salido caminando descalzo, a sabiendas de que el agua caería fuera y los ríos irían calle abajo. Me he sentado para ver cómo llovía, conteniendo un estúpido llanto que llevo atrapado en el pecho desde hace unas horas. Ha parado de llover demasiado pronto para dar alas a las lágrimas. Dice que tengo los ojos tristes. De siempre. Tengo los ojos permanentemente entornados, como si estuviera triste, aunque sonría o gima. Entornados. Los ojos. Dice. Eloi.
A veces manteníamos las conversaciones que debían tener dos mudos sentados frente una pecera llena de agua pero sin animal alguno. Asentíamos y respondíamos a nuestros pensamientos. Llorábamos por las decisiones equivocadas. Al final me tomaste de la mano en tu imaginación. Yo creí que cogías un cuchillo. Grite lo más fuerte que pude. Que te quería. Y tú pensaste que me marchaba. Cayó el muro de las lamentaciones. Troya arde en tu nombre. Estallaron tres mil vidrieras de tres mil catedrales.
Tus ojos. Tus labios. Testigos mudos de este mundo en guerra. A M. Con cariño y porque sabe que le quiero. Una ciudad con frío es un paraíso cerrado. Un invernadero sin puerta con flores que comenzaron a marchitarse. Un corazón helado es un mundo; tus abrazos la salvación. Una razón para quererte tu pelo y la consecuencia del beso esta melancolía. Un recuerdo aprende a matar y le crecen brazos para asestar golpes en los pechos de cristal. Tus sonrisas han causado y prevenido más de un naufragio. Una ciudad con frío no merece tus pasos. Un edificio derrumbado sueña albergar tus restos. Una lluvia inesperada no consigue borrar las huellas de tus pies calzados con unas botas que no creen llegar al final del camino. Que las islas dejen de ser desconocidas en tus pies. Besando me cansé de navegar últimamente me canso un poco de todo menos de mirarte. Sopla en las velas de esta tierra ya firme, [por fin]. Llévanos lejos, sonríe explota en mis brazos. Desayuna mis mañanas duerme en mis sueños, pasea sobre las aguas de mi mano. Hoy hace dos añitos que comenzó a llover bajo estos árboles... Quién se lo iba a creer... Nos continuamos leyendo... Sé que viniste mientras dormía y me susurrabas en el oído las excusas que nunca te pedí y que siempre esperé.
Tocabas con violencia mi sexo también dormido, y me besabas la boca, los labios, las orejas el pecho también desnudo. Me besabas hasta los pies y las sombras bajo mi cuerpo también desnudo. También sé que cuando te fuiste llorabas, me lo dijo la tercera estrella que cuelga sobre mi cama... Era casi violencia lo que llevó tus dientes a chocar contra mis labios. Ansia cuando tomabas mi cabeza por detrás para dirigirla a tu boca...
Como si justo después del beso fuera a acabarse el mundo. Al principio, la nada fue silencio: una lengua extinguida antes del labio, antes aún del aire. Fue, al principio, la nada ese no ser quizá en lo oscuro anterior a la vida; no era entonces por el tiempo imposible de la espera, cuando el vacío; no era todavía reflejarse en el curso de un río seco. Como el peso de un salto interrumpido todo crecía innecesario y último para la nada aquella imperturbable. Había una quietud de piedra o de árbol y un orden parecido al de la muerte.
Javier Cano, de El idioma de Adán. Si una noche de invierno un viajante viniera a encontrar cobijo entre estos labios secos encontraría
una habitación sin amueblar, un colchón unido a otro colchón en el suelo, (una caja de esperanzas vacía), una jarra de agua para lavar el cuerpo tras los sudores que provocaron tus manos en mis muslos, una puerta cerrada que esconde a un pequeño diablo que de vez en cuando se escapa. Un arco iris roto, una lata de viento embotellado, unas películas viejas de amaneceres.
Si una noche de invierno un viajante viniera, me encontraría cerrado por reformas. Las manos sobre las palabras; soy sanador de cristales. Sobre las palabras que llegan del horizonte por las aceras del alba.
Mis dedos de gamuza sobre los pies heridos de las palabras.
Llegan bajo una lluvia consante, sobre el costillar de los caballos, iluminadas por la sal de tu recuerdo. Llegan con salpicaduras de ácido sobre el mapa incierto del significado.
Mis manos sobre sus ojos de tiza, mis manos sobre el sexo de las palabras; cuido su silencio como si contaran una historia.
Juan Massana Mamá es tan impaciente papá es tan impaciente a su hijo no le gustan las mujeres...
Algora - planes de verano Que me despertaba sobre un colchón tirado en el suelo, arrinconado en un ángulo de tu habitación grande, y tú pintando con los dedos negros las sombras a mi cuerpo desnudo, y tú vestido con tu camiseta sucia de barnices y unos calzoncillos y tus piernas sucias de pinturas.
Que venías caminando descalzo desde el otro lado de la habitación y del mundo, y me besabas [despacio] en la frente.
Entonces me he despertado. ¿Qué es esto sino otra tensa espera? El tedio del infinito sin ti que me abruma y me esconde de las miradas de los más inútiles. Y ahora no me queda más que el sabor del café con sal que tomo cada mañana para olvidar la dulzura de esos tus labios que entre sueños no paran de besarme. Malditos sueños. Siempre me acaban jodiendo el día... Vuelvo a abrirme en canal y no veo más que tus mentiras ensuciando mi sangre. Hace ya tiempo que Dios me condenó, no esperaba una salvación fortuita pero a veces me canso de tanta tortura; a veces, me lleno de desesperanza y las ganas de acabar con todo vuelven insistentes a mi cabeza, a mis manos. Tengo el poder para acabar. Y sin embargo, son algunos pequeños gestos los que aún me encadenan a este paisaje lunar. Así, sin llorar continuaré vagando por este mundo lleno de almas en pena repleto de fantasmas que me atraviesan y no me ven. Con la esperanza de volver a encontrarte. Háblame niño de tus robos inocentes, de los asaltos que cometías cuando entrabas de improvisto en las tiendas y corazones y desvalijabas cajas y gente cuerda. Háblame de tus ensoñaciones, de cuando salías del agua medio desnudo y mirabas, mordiéndote un labio, a los que observaban ansiosos devorándote con esos ojos con esos rostros viejos y feos. Cuéntame cómo los provocabas cómo provocabas sus derrumbamientos y hacías que olvidaran sus promesas identidades, éticas (impuestas)... Háblame, niño de esos otros niños con los que jugabas. Dime qué fue del último, cómo causaste su caída y poco a poco lo volviste loco. Cuéntame los velos negros que le colocaste, las manos gruesas que ahora tapan su mirada. Háblame, mi niño, cuéntame y sal del espejo... Esta mañana vino la vida a levantarme con gritos y exhortaciones diciendo que no era pecado haberte querido contando que no era culpable de continuar amándote.
Me dijo con sinónimos sordomudos entrec trec trecortados que abriera ventanas y apartara los lazos negros de los ojos, que no es luto lo que tengo que debiera vestirme de blanco por tu recuerdo.
La vida, al despertarme, apartó sueños de obispos que condenaban a monotonías forzadas. Insistía en que llenara los huecos que habías dejado en mi cuerpo con otros sudores trasnochados y que dejara fluir las palabras que había encadenado a las rocas de tus fotos.
Me llevó de la mano a ver hombres disfrazados de marinero viejo que continuaban saliendo a pescar cada noche. Me dijo, como ellos ahógate en el mar de los Sargazos de los brazos de los desconocidos. Y amanece con el salitre de sus besos cubriendo cada centímetro de la piel y no te creas las leguas de mares y vidas que te separaron de tus ángeles... Pedías que dejara de amarte como aquel que pide a una persona querida que dejara de fumar.
Como si tu amor contaminara mis pulmones, mi cerebro, mi sangre. Como si llenara de brea y anegara en forma de marea negra los rincones más oscuros de mi corazón.
Lo peor, lo que más temo es llegar a conseguirlo un día. Ganar los cinco kilos de rigor con tu olvido, curarme en salud de tus sonrisas y pasarme el resto de la vida esperando acercarte a mis labios tras la comida o después de hacer el amor... Hicimos el amor y después lo miramos a la cara, con descaro y ganas de ofender... Que nadie te dio a elegir eso está claro, al menos por mi parte.
Tú, sin embargo, te decidiste rápido imagino que sopesando tus pros y tus contras
Sabiendo que, con tu elección te quedabas con el bueno por concer antes que con el malo conocido
(Echando a la basura algún millón de horas de charlas estúpidas de preadolescentes pedantes...
...tal como éramos). Suave como cuando tomo entre el índice y el pulgar los bordes de la sabana para comprobar su textura
suave como el calor de la mañana en tus besos, como mi pelo recién lavado entre tus manos suave.
He visto a hombres vestidos de pájaro que intentaban robarme tus recuerdos. Hombres altos y delgados que me ofrecían eternidades por una, tan solo, de tus caricias. Suave espero tu muerte en mi cabeza, la cicatriz ya cerró, pero aún queda. Su av e ... Ayer, mientras leía, lo comprendí. Que este amor no tiene cabida en este mundo.
Tan sólo en unos lugares muy concretos, lugares que no existen, entiéndase,
como los claros en los bosques donde la luna es a penas una sombra que se deslice por tus hombros desnudos
como los atrios de los templetes con columnas romanas medio derruidas, que son testigos de besos escondidos aunque no sean verdaderos (ni los templetes ni los besos)
como el espacio que queda entre las mareas; ese espacio donde quedan marcadas las pisadas de los que pasean y al día siguiente las olas las han hecho desaparecer (como harían desaparecer el rastro de nuestra pasión)
como en medio de un sueño...
Sólo en esos lugares, que al fin y al cabo no existen
sólo en estos lugares te podré amar sin ligaduras de la gravedad, la realidad o del tiempo, que a cada momento me quita segundos de tu ausencia... alguien sopló una vez en mi cuello en la cama y no me dejaba dormir cansado, decidí darme la vuelta y abrazar otras madrugadas, pero no encontré más que manchas de sangre y musgo que recorrían mis venas. salí sólo por un instante a la calle para comprobar que también me había cansado de ser la rubia del traje rojo el loco, el asesino, el causante de todos los problemas, el único que tenía valor de decirlos y el poeta enamorado. así que, lentamente me dejé caer en tu veneno... How difficult is to say goodbye to my lover when he's so far away from me...
Andrea R. Ahora soy yo el que parte. Solo. Quédate. No llores, sabes que al final, más pronto o más tarde, siempre vuelvo para desmontar albas para que me lleves en tu Vespa justo donde termina el horizonte… Me levanto, te tomo de la mano des pa cio. Me levanto y me llevas de la mano. Por fin llegas. Sereno, me das un beso con sabor a café de desayuno. Me incorporo, a penas lo suficiente para tomar el lápiz que me ofreces y dibujar siluetas en las alas de los pájaros. Cansado de tanto caminar decido recostarme en el suelo en medio de ninguna parte. Me dejo morir.
La gente pasa, me mira. Un niño ha escupido en un ojo para ver si me movía.
Ahora llueve, yo no tengo frío. Una noche, mientras volvía, como siempre, borracho a casa, confundí (siempre me confundo) la puerta, la cama y el pecho al que abrazarme... Otra vez TODA esta estúpida sensación para al final comprobar que estoy solo en mi pequeño planeta y que me cansé de esperar una bandada de golondrinas que me llevara a tu lado.
...y sin embargo tus labios... Ella levísima.
Ella ... muerta. Ella se despereza suavemente entre mis dudas y certezas.
Me trae el café por las mañanas y me roba el alma al caer el sol.
Me cuenta historias suavecito en la oreja y me quita horas de sueño de descanso de razón. Every boy, is a snake is a lily Every pearl is a lynx, is a girl Sweet like harmony made into flesh You dance by my side Children sublime You show me continents I see islands You count the centuries I blink my eyes Bjork - OceaniaSoy la noche vestida de rojo; la mañana con traje gris...
el gris de las penas que exhalan los poros de los seres que habitan en las fantasías en las que me sueñas... Marchito... Las hojas cayeron aquí hace ya tiempo... Lástima que no esté en primavera... Siempre me pierdo los renaceres... ...hasta los míos... Echaste sal sobre mí, para deshacer el hielo que junto con las heridas me recubrían.
Ahora pican... Soy un Doro que se acaba. Un Doro acabado.
Cada día más pequeño, me sobra la ropa y me cae el pantalón.
No me veo en los espejos. Ni aún subido en taburetes. No reflejo (ya leí esto una vez, en algún rincón); no me reflejo, decía y me he convertido en un egoísta de palabras. Las quiero todas para mí.
Avaricioso de sentimientos celoso de razón. La tengo. Lo sabes. Si no, no te hablo.
Un Doro acabado. Nos vamos. Yo y mis fantasmas. Pero no te preocupes, que en algún momento de este sueño volvemos.
Para susurrarte estrellas... Yo, si fuera Dios, sería malo y despiadado (todos los dioses suelen serlo). Heriría a inocentes y quemaría a mujeres y niños. Provocaría catástrofes, incendios, terremotos y huracanes. Para que me rezaran...
Si fuera Dios, haría semanas de un día (siempre domingo) para pasarlas abrazado en el sofá viendo una película o tomando una taza de chocolate caliente.
Yo, si fuera Dios, retorcería el planeta y lo haría converger en un punto ínfimo para que no existieran las distancias para estar siempre a tu lado.
Yo, si fuera Dios, querría ser hombre... All around me are familiar faces, worn out places, worn out faces Bright and early for the daily races Going nowhere, going nowhere The tears are filling up their glasses No expression, no expression Hide my head I want to drown my sorrow No tomorrow, no tomorrow
And I find it kind of funny I find it kind of sad The dreams in which I'm dying are the best I've ever had I find it hard to tell you I find it hard to take When people run in circles it's a very very Mad World Mad World
Children waiting for the day they feel good Happy Birthday, Happy Birthday And they feel the way that every child should Sit and listen Sit and listen Went to school and I was very nervous No one knew me No one knew me Hello teacher tell me whats my lesson Look right through me Look right through me
And I find it kind of funny I find it kind of sad The dreams in which I'm dying are the best I've ever had I find it hard to tell you I find it hard to take When people run in circles it's a very very Mad World Mad World
Gary Jules Quiero ser traductor de signos para leer en tus ojos la tristeza, para encontrar en tu piel el cariño... ...es trazar una tangente que desde tus miradas una dos mundos de ilusiones y suspiros apelmazados con el mármol duro de tus manos...  Corran despavoridos los animales ante mi presencia. Griten los niños, lloren las mujeres, hasta los hombres más robustos tiemblen en mi proximidad.
La leche se corte, las plantas se pudran pierdan la cabeza sabios y eméritos. Se vuelva negra el agua a mi alrededor se aparte el aire y huela a azufre...
Porque he decidido volver, oscuro y tenebroso taciturno, triste y transnochado. Vuelvo para daros a cucharadas pequeñas en cortos sorbos, vuestras peores pesadillas... No me cuesta el más mínimo esfuerzo ni me supone una complicación desafiar la mismísima ley de la gravedad si ando buceando entre tus brazos  Hay momentos en los que me gusta recogerme. Agacharme un poco y tomar del suelo cada una de las piezas que me componen.
Tomar una espalda recta y poner reconstruir sobre ella, en orden, de mayor a menor, ideas y preocupaciones.
-o-
Hay dìas en los que me miro hacia adentro y busco razones y culpas a esta cotidianidad de lo extraño. Intento encontrar alguna explicación al malhumor que me despierta con los primeros arrullos del amanecer.
Y no encuentro màs que juegos de niños causando disputas... Soy el tratado del inùtil (eterno) combate, entre mi sensatez y mi sencillez.
Una me dice que me vaya. La otra que le bese.
A la espera de una opciòn mejor me quedo acurrucado en su regazo.
Se està calentito. Tiene los brazos grandes (para abrazarte mejor...), y le gusta comer chocolate a la taza, tarde, a las 2 de la madrugada, espeso y sin azùcar. El placer de lo cotidiano.
Asì espero. Descubrir si la sensatez me salva o la sencillez me convence... Ogni tuo sguardo ha un senso, un profumo e l’intensita’ de un tramonto sull’oceano...
sei l’uomo della mia dolce follia...
Aunque me cueste un poco de traducir... Pocas personas me han dicho cosas tan bonitas... Subir. Y bajar. Con tus ojos llenos de làgrimas. Con tus manos llenas de abrazos.
Pensar y no hacerme caso. Volar en ti, empezando a amanecer en tus labios en los mìos (a veces los confundo).
Canciones que me gustarìa escribirte. Poesìas que se me quedan en esta sensaciòn agitada que habita ahora un trozo muy grande de mi pecho.
Tù. Desnudo.
Y nuestras piernas, tan lejanas (troppo lontani) enredadas. Confundidas como nuestros labios.
Aunque yo, hoy, no me confundo... Un cielo añil inundado de algodón gris suave. Lluvia de hojas viejas de castaños, de abedules; lluvia salada, la mía y el cielo añil inundado escondiendo una luna que cada día parece dar menos luz.
Sonrisas escasas y un abrazo que me canso de recordar.
Hay momentos, hay días en que me agoto de melancolía y la morriña me alcanza al cruzar la esquina más alejada de tu recuerdo. Y el cielo añil inundando esto, el echarte de menos… No quiero escribir una poesía. No. Estoy harto de versos alegres. Suspiros y amaneceres. No quiero volver a hablar de amor y de soledad. No. No quiero escribir una poesía sobre amistades imposibles o amores que me destrozan. Quiero hablar del otoño. De las primeras hojas que caen y de las canciones que me quitan esta sensación de tristeza. De las mantas en la cama y de las camas para dos. De los cafés calientes por la mañana en taza de loza. De los besos ansiosos en el suelo. Quiero hablar de las despedidas inminentes y de las pasiones sin tiempo, con prisas. No quiero pulsar demasiadas veces al intro, y que las líneas llenen la pantalla. De lado a lado. Que las palabras se sigan la una a la otra. Quiero contar mi vacío (que no es soledad) sin tener que buscar ritmo o acertar con juegos de palabras de ideas de sueños para contar que me voy en una semana y media y quiero besarte y quiero amarte y quiero llorarte y quiero hacerte mío. No quiero querer(te). No quiero. Saber que no me echarás de menos. Saber que no tendrás el vacío del que hablaba más arriba (que no es soledad). No quiero irme pensando que a penas sales de tu crisálida (si al final te decides a abrirla); que te van a hacer daño y no voy a estar ahí para enseñarte a volar. Pero yo no quería escribir una poesía. No quería hablar de amor. No quería volverte a amar. Yo quería hablar de otoños, quizá de putas todos los poetas hablan de putas en las esquinas esperando (como yo, que te espero).
Yo no quería quererte o escribirte estas palabras que se irán con el viento. Yo no quería romper la promesa que me hice de no volverte a escribir una poesía. Yo no quería forzarte a que me miraras y me dijeras que me querías o simplemente que ya no sentías eso especial que nos diferenciaba del resto. Aunque quiero que me lo digas. Yo no quería escribir una poesía. Pero a veces las poesías los versos el ritmo el amor tu recuerdo las imágenes y las lágrimas ... salen solas. Por eso ya no te acordabas de volar. Por eso sonreías, casi llorabas conmigo, contigo cuando subíamos al cielo de la mano.
Porque una vez te echaron, porque las plumas de tus alas eran de papel sucio mojado. Porque habías olvidado el viento en tu cara en tus ojos.
Por eso sonreías conmigo, contigo. No querías caminar al lado de la medusa. Temías. Convertirte en piedra. Comenzar a amarla. Convertirte en ella. Perdiste millones de historias por escuchar, millones de conocimientos por aprender.
No querías oír el canto de la sirena. Te espantaba. Disfrutar y perderte y ahogarte en el mar de su amistad. Perdiste personas, amigos, compañías parejas. Por vergüenza. Sinvergüenza. Anoche recogí cuatro retales de tu sonrisa Sostenía con las manos tu cara mientras apartaba las gotas de plata y vídrio que salían de tus ojos Vuelvo cada noche como el soplo de aire fresco que te eriza la piel en las noches de verano. Hay quien apuesta fuerte y decide quererte sabiendo lo fácil que resulta perderte...
Hay quien no tiene suerte y decide engañarte sabiendo lo fácil que resulta ganarte...
Fangoria - "Hombres" Hacía tanto tiempo que estaba perdido que me confundiste con el mar. Cada vez me cuesta más creer que esa manera de jugar conmigo con ella con los demás ... no es intencionada.
Cada vez me resulta más difícil asociar tu frialdad a tus dudas a tu edad a tu falta de experiencia.
Y como continúes así en un par de días o en un par de ocasiones más no podré continuar excusándote y creeré que de verdad eres un poco cabrón. Si no dejas de regalarme mares de estrellas y cometas...
Si no dejas de llamarme o sorprenderme...
Si no comienzas a olvidarme o a ignorarme...
...no podré dejar de quererte. Ahora, tú, quizá duermas. Mientras, yo pensaré en esta ausencia a medias, en este tenerte tan lejos, en el no poder ser mis brazos, un abrazo con tus brazos. Y es que entre tú y yo hay centenares de sirenas que con sus cantos ahogan marineros; la distancia comprendida entre mi verano y tu invierno. Ahora, tú, quizá duermas. Mientras, intentaré adjudicar a tus fotos, tu voz telefónica, a tus manos, tus caricias suaves, a tus labios, el sabor y la temperatura de cualquier beso... ...que difícilmente me podrás dar. Esta mañana, al despertar recordé mi último deseo: encender de morado las paredes de la habitación que no nos vio amanecer abrazados en la cama... Abre el ojo y vuelve a guiar al sol en su recorrer el cielo. Vuelve a preparar una cama demasiado ancha para uno sólo, una cama que te llama cada nueva mañana. Está triste, esta noche soñó de nuevo que le querías... Que no durmiera en calzoncillos, que no me emborrachara, no se me fuera la cabeza (y olvidara que te quiero).
Que no probara el sushi o que te dejara la posibilidad de estar a mi lado en mi primer Bloody Mary. Que siempre fueras el único y no permitiera que nada ni nadie te quitara la exclusividad. Pedías tantas cosas (y alguna tontería) y no me costaba nada hacerlas.
Decías tantas cosas (y alguna tontería) y no pudimos cumplirlas... Es la principal razón de mis temblores. Tu proximidad, saberte a mi lado y que no seas mío. Poder rozar con mis dedos tus brazos y no jugar con tu pelo engominado.
También me hace temblar el frío que siento en tu ausencia, o tu frialdad cuando quieres jugar conmigo. Como cubitos de hielo siento tu ignorancia, aunque luego reavives mi calor con un choque inesperado, furtivo, de mis piernas con las tuyas, de mis manos con tus manos, de mi cuerpo contra el tuyo, (como en mis sueños).
Y es que creo que, definitivamente, he vuelto a enamorarme de una historia de amor escrita en una libreta, creada por mi cabeza, imaginada en las noches en que no consigo dormir...
...pensando en ti.  La mitad del tiempo en que no estás es echarte de menos al cuadrado. Un límite en el que tu ausencia me tiende a infinito. Y todo esto, a pesar de ser nuestros besos casi un resultado constante, uno partido de n + 1, la raíz cuadrada de mi amor en negativo. Cierra los ojos e intenta no soñar, y no te gires mientras caminas. Procura no escuchar música o sentir esta ansiedad que yo padecía cuando no estabas.
No cojas lápiz y papel y deja de leer poesía. No te mires en el espejo o verás aquel rostro del cuál yo me enamoré. Así, todos los días, me dejarás de hallar, pensando en ti, soñando contigo enamorado de tus sueños, encerrado entre estas paredes; mi cielo de contraluz...
Basada en la canción "Si hoy", de Entre Ríos. Nunca antes había estado en medio de una lluvia de aviones de papel Nunca antes
—Atención señores telespectadores —dijeron en el tiempo— Borrascas de rosas y bajos vuelos azotarán sus cabezas estos días Tomen precauciones señores telespectadores
Y yo que nunca cojo paraguas que disfruto saltando en los charcos de chocolate y arco iris que prefiero la capucha del chubasquero a mojarme de ranas estrellas y huracanes recibí un chaparrón de aviones de papel en cuyo interior escrito con letra infantil estaba la declaración de amor que no supe escribir por ti... Tengo un amanecer ahorcado en el suspiro que surge con cada nuevo corazón.
][
Tengo un suspiro ahorcado en el corazón que surge con cada nuevo amanecer.
][ Tengo un corazón ahorcado en el amanecer que surge con cada nuevo suspiro.  No lo sé seguro quizá quizá... fuera la lluvia que caía incesante en tu pelo y te daba ese aspecto tan dulzón tan simpático algo cómico. No lo sé seguro, quizá quizá... pensé que podría volver... volver a enamorarme o quizá pensé que no me merecía la pena. Tanta tristeza, tanto dolor por alguna alegría de vez en cuando. No lo sé seguro, quizá quizá... fue tu sonrisa la que me dijo que esta vez, si de verdad lo quería, [si de verdad te quería] debería volver a probar, debería volverte a besar... [Tic, Tac]
Se me escapan minutos [tic] que se convierten en eternidades [tac] de tu ausencia. [tic] Segundos eónicos si te echo de menos. [tac] Unos días interminables [tic] que pasan a ser un momento [tac] si te veo cruzar la puerta [tic] (de mis pensamientos). [tac]
Una semana insoportable [tic] que se hace un instante [tac] en cuanto apareces [tic] (en mis sueños). [tac]  Me gustaría poder decirte que mi saldo de caramelos, gominolas, nubes de algodón, suspiros, caricias, ganchitos, perdones y amor, se me había terminado que ya no eres el primero al despertar o que caminé tan lejos que ya no iba a volver. Decirte que tomé un barco de nuevo hacia la isla desconocida y que ahora andaba buscando en el fondo del mar. Que recorto en el cole corazones de papel sin ninguna dificultad, y que sonrío sin parar a jóvenes y ayudo a cruzar la calle a viejas... Me gustaría poder decirte tantas mentiras como estas, y más. Y que ya no te quiero. Pero no puedo.  Como gotitas de alegría deslizándose sobre mi melancolía... Trillón y medio de suspiros imaginados por una Magainquieta y juguetona, silbando dulzura, gimiendo esperanza... “Mi querida solución lumínica, desde que te has ido mi calle es gris plomo, las paredes de mi cuarto blanco agrio, y mi jardín varillas de paraguas...” Maga - Fragmento de "Astrolabios"Tal vez, tal vez tú puedas encontrar lo que a mí me resulta imposible, lo que no he conseguido minuto tras minuto de una noche de insomnio, porque nada confiesan los últimos esfuerzos del ascensor inútil y mantienen silencio los ruidos de la luz y los primeros coches.
Pero tal vez, seguro que tú puedes, porque todo lo piensas y a todo le das vueltas, encontrar lo que a mí me resulta imposible, un lugar de mi cuerpo, un rincón de mis ojos que no sean memoria de tu cuerpo y tus ojos, de tu pelo que sabe llorar como un recuerdo sobre nosotros juntos, de los labios que saben callarse como un sueño, de las manos que buscan mi cara y me preguntan y no esperan respuesta.
Seguro que tú puedes porque lo piensas todo, pero yo nada encuentro, nada encuentro en mí mismo que no viva rendido a ser memoria, amor de ti, sombra de lo que existe porque te pertenece.
Luís García Montero. Del libro "Completamente Viernes". Esta tarde tengo una merienda un tanto especial... Con el poeta en el que encontré mis sentimientos escritos... Me como noches manchadas de brea que se encienden en tus gemidos.
Me como astros y cometas empapados del sudor de tu espalda... Y ahora quieres que duerma, mi amor. “No pienses más y descansa, mañana tendrás tiempo.” El tiempo se me acaba si tú te acabas. No hay tiempo más allá de ti… Puede que caminara un poco más de la cuenta y atravesara, sin querer, al otro lado del espejo. Ahora me cuesta verte nítido.
Andas entre brumas en mi cabeza.
“No quiero que te asustes, pero es que a veces me gusta estar triste; melancólico, ¿sabes?” Me dijiste una vez. Sin saber que quizá yo me emborrachaba de melancolía los días impares y de tu ausencia los pares.
Andas entre brumas en mi cabeza. Y yo quisiera volver a verte soñar... Quizá vaya siendo hora de que vuelva a entrar en la oscura cueva, y saque la cajita de metal labrado.
Quizá deba ya buscar en los mares de mis lágrimas aquella pequeña llave que prometí olvidar.
Quizá pueda de nuevo mirar en el interior del abismo embotellado y sin miedo, con decisión y por amor volver a colocar en su sitio el corazón. Sí, tengo algo que agregar. Que ves mis palabras, ves mis gestos, los analizas, digieres, interpretas, relees, observas...
Pero nunca me hablas de las estrellas que brillan detrás de ti.
De los millones de soles que (me) has hecho estallar entre los dedos, entre las piernas.
Pero nunca recuerdas los suspiros de las libélulas danzando al son de mi música sobre tu cabeza; mi fin, mi principio. Lo único.  Las olas golpean, (tus caderas golpean)... ...mis caderas, haciéndote el amor aquí en el mar... Perdón por la ausencia, pero he estado unos días de viaje... Ya vuelvo. Desde hace un par de días, tengo un pequeño barquito, de metal, para surcar mares de tela, recorrer mundos en tu piel, asaltar islas desiertas (en tus ojos, en tu espalda), y vivir mil y una aventuras... ...junto a ti.  you're a painting with symbols deep, symphony soft as it shifts from dark beneath a poem that flows, caressing my skin in all of these things you reside and I want you flow from the pen, bow and brush with paper and string, and canvas tight with ink in the air, to dust your light? from morning to the black of night Chorus this is my call I belong to You this is my call to sing the melodies of You this is my call I can do nothing else I can do nothing else you're the scent of an unfound bloom a simple tune I only write variations to sooth the mood a drink that will knock me down to the floor a key that will unlock the door where I hear a voice sing familiar themes then beckons me weave notes in between a bow and a string, a tap and a glass you pour me till the day has passed.... - Chorus - Sixpence non the RicherCorriendo de lado a lado de la pared te ando buscando...
...
...desesperadamente. Me duele, no soporto notar tu voz entrecortada, tus lágrimas asomando por tus ventanas, tu mundo de colores volviéndose gris...
Y no poder más que ser tu refugio de palabras, tu refugio al otro lado de los kilómetros de la línea.
Y no poder ser mis brazos o mis abrazos, tu refugio de invierno o para las tempestades...  Es como siempre. Sirenas de ambulancias sirenas de bomberos y de policías, ensordeciendo la conciencia de la gente asustada. Cristales rotos por todos los rincones, niños asustados, llorando, abrazados a la primera persona que pasa, su salvadora. Y sangre... Por un momento, pensé que se había roto el espejo que me permitía reflejarme en Madrid aun estando aquí, tan lejos. Por un momento pensé que ya nadie pasearía por mí por el retiro. O subiría las infinitas plantas de la FNAC, o bailaría alocado en el Ocho. Y cuando descubrí que todos, todos, continuabais bien, la pena no se fue al comprobar que se había roto el espejo de muchísimas otras personas que como yo lloraban impotentes, lejos de Madrid. Un abrazo a tod@s. Muy fuerte.Buscar a escondidas tus caricias en el bus. Perseguir, tras los matorrales tus besos furtivos. Y quererte de pie, o sentado o con mi cabeza en tu regazo o con mi pecho contra tu pecho. Y de fondo, encendido siempre el disk-man sonando con corridos, baladas, o el martilleo de un ritmo electrónico o el martilleo de tu corazón contra mi corazón acelerado...  Transnochando voces, susurrando destellos, abrazando ballenas que nadan en la vía láctea. Voy danzando al son de los pulsares, encerrado en el interior de tu jaula de huesos, tus costillas. Bebí furanos y otras cosas que no me dejan dormir que no me dejan despertar. Hasta que me imaginas.  Hay días en que me siento como un agujero negro, en plena implosión de mí mismo, absorbiendo todo lo que me rodea, escupiendo lo que no me gusta escupiéndote a ti, si no me gustas. Hay días en que me siento como una fuente de agua salada, cansado de dar frutos estériles, de eyacular, sobre vosotros mis sódicos fluidos nacarados. Hay días en que me siento sin demasiadas ganas de escribir. Lo siento. Odiamos el amanecer desnudo en tu espalda, los escarabajos volando bocabajo, esquivando guijarros afilados arrojados desde las esquinas por imbéciles (que dicen ser amigos).
Odiamos saltar las canciones preferidas y escuchar madres preguntando sobre nuestras cenas, nuestras parejas, nuestros sueños y futuros (que no existen).
Odiamos locas y reinas y políticos, odiamos sus camisas, sus países y sus mensajes y caer del revés y llorar hacia adentro. Y no tenerte al despertar (aún queriéndote). Confundo el amanecer con tus promesas; mientras, el cielo llueve millones de corcheas aladas, salidas de algún clavicordio.
Entonces, al abrir los ojos te descubro besándome.
Entonces, al abrir los ojos, me descubro queriéndote.  My love is soft when he whispers my love is tough when he cries my love is small as a baby my love shines like rain. My love walks like a soldier my love holds like a girl my love's voice is broken my love's hands are soft an strong I am as small as a snail I am as soft as a drop I am lost and crawl but I'll climb only up to you. I am hungry as thunder I am strong as blood I am as cloudy and clear as all the skies that pass through your eyes. We'll be as happy as children we'll be as jumpy as queens we'll fight and fuss for hours only to rest in each other's arms. MarlangoEsperar de pie a que regreses; buscar tus ojos en la oscuridad, tus susurros en la música. Ver tu rostro en cada objeto, en cada mirada, en cada rostro.
Aún acostado, me canso, ¿sabes? De no ver más que fantasmas de lo que fue. De saber que cuando escribo, te escribo. Y reconocer(te) en mis palabras, saber que me contagiaste, y no poder más que darte las gracias.
Cansado de utilizar siempre libélulas, susurros, pelos agitados y noches amaneciendo y de fondo siempre Madrid (en rojo). Y sin embargo, continuar ahogando un te quiero en el fondo de la garganta.  Hacía tanto tiempo que no dejaba que nadie me besara, que había niebla alrededor de mis labios... Hacía tanto tiempo que no dejabas que nadie te abrazara, que tenías escarcha en la paredes del corazón. Esta mañana, al levantarme recordé por un instante que había olvidado olvidarte.
Olvidé olvidar tu pelo agitado, tus manos gigantes sobre la luna, sobre mi espalda.
Olvidé olvidar tu cara alargada, tus labios, tan finos sobre los míos sobre mi alma.
Olvidé olvidar las luciérnagas, cayendo de tus bolsillos sobre mi pecho sobre tus lágrimas.
Olvidé olvidar hablarte de espaldas, murmurar tu canciones sobre los amantes sobre tus mañanas.
Olvidé olvidar que por fin, tras veinte años amanecíamos siameses. Amanecíamos. Aunque tú no lo sepas, aunque tú ya no estabas. Déjame que te cuente que desabrochar tu camisa, o tu pecho desnudo sobre el mío, quitando tus zapatos, abriendo tus pantalones;
que soñar con tu pelo, o tus manos gigantes cogiendo mis muñecas, surcando mi mar, explorando mi cuerpo;
que tus ojos cerrados, o mis labios húmedos buscando tu boca, encontrando tu lengua, ahogando suspiros;
que gemir junto a ti, o llorar cada noche tu ausencia en mi cama no es lascivia, ¿sabes? es que te necesito... En la ladera una franja, una caída. Mi corazón cayendo.
Y tú debajo, con los brazos cerrados, la mente cerrada, tu corazón cerrado.
Resbalando, resbalado sobre ti, y tú sobre mí, sobre lo nuestro, sobre nosotros.
-Debes tener millones de bichitos míos ahí. Debo tener millones de pensamientos tuyos aquí. Necesito saber que estáis ahí, escuchándome, o viéndome llorar, o sonreír...
...
... para saber que aún sigo aquí. (creo que últimamente me estoy yendo demasiado). Me gustaría rescribirte todos los versos que no te dediqué... Traía dos velas en el zurrón, junto esta libreta, para encenderlas bajo tu cama deshecha, para que se consumieran mientras me besas, te beso me abrazas, te rodeo me tomas, te bebo...
Te bebo entero, de un trago.
Las paredes del cuarto me han contado, justo en el momento en que has entrado al baño que me querías. Y que entre videoclip y canción, entre "juguemos a mentirnos" y "seamos sinceros", te he visto el corazón galopando en tu garganta...
Te galopo entero, de un trote.
¿Sabes? Frente al bus, al lado de las amigas de mi madre cuando te decía que me sentía culpable por hacerte esperar una hora, esperando la madrugada, esperando ver bandadas de estorninos me he quedado con ganas de robarte, como no, un beso.
Te beso entero, en solo abrazo. Como el protagonista de algún libro, busco mi pasado. Rebusco entre la basura de mi cabeza para construir frases, palabras, cuentos. Canciones. Pero a veces no salen.
Como el protagonista de alguna película, huyo de mi destino. Corro por entre los monstruos esquivando sus jaulas, cuerdas, grilletes. Ataduras. Pero a veces no lo consigo.
Como el protagonista de alguna canción, lloro por los rincones. Recompongo los fragmentos de mi corazón para volver a besar, acariciar, sonreír. Amar. Pero a veces ... (si tú no estás) ... fracaso. Perdona que te aborde así, pero es que estoy cansado, tan cansado de conocer imbéciles, que cuando encuentro a alguien sincero, la cabeza se desconecta y me comporto de una manera un tanto lanzada.
Perdona, digo, que te asedie como lo hago, pero el desengaño me ha llenado tanto, las mentiras y las falsedades, que al ver un persona sencilla el corazón se me acelera y actúo como un loco inconsciente.
Perdona por último la impaciencia, la responsabilidad de saberte quizás la última persona que pueda mantenerme a flote, la última persona que me haga sonreír, la última persona en quien confíe, a ciegas, antes de renegar de esta maldita humanidad. Te miro y veo como te elevas hacia el infinito como te estrechas hacia lo imposible ...  Desde hace unos meses, no sacio mi sed si no es con neón. Cierro los ojos y veo alas rotas de mariposas, que después recojo y llevo siempre encima. El mundo se ha vuelto extraño sin tus grises y negros. Y ya no sonrío sin antes haberme drogado hasta el delirio. Las noches son un simple preámbulo de otro asqueroso día. Lleno de falsedades. Lleno de hipocresía. Lleno de mentiras. ... Pero vacío sin ti.  Pourtant quelqu'un m'a dit que tu m'aimais encoure, C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encoure, Serait-ce possible alors? Carla Bruni Buenos días dulces ojos, tiernos labios que no saben besar. [=] Buenas tardes, pastor de ballenas. [ñ] Buenas noches, marinero de las estrellas... [*]  Tus besos son, a veces como redondas, largos y tendidos, con unos o dos pianos, pues son suaves. Y a veces parecen fusas, ya que juguetean rápidos, con mi lengua, con la tuya. Tus besos son, a veces rítmicos, como sometidos a un Allegro, o a veces les pones un rallentando, y pasan a un Adagio apasionado, lento, como tus manos por mi cara. Tus besos son, a veces fuertes e intensos como un Andante, con uno o dos fortes por debajo. Y a veces les pones notas de apoyo, graciosas; para terminar con un calderón interminable.
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